22 de abril de 2010

South Park para DUMMIES


Y lo pongo en mayúsculas porque parece que tras trece años en antena hay demasiada gente que no parece darse cuenta de que va el tema. Si sois un poco avispados (que se que lo sois) os habréis hecho eco de la última de las pólemicas que ha generado la serie. Esta vez con amenaza incluida, por parte de no sé que grupo islamista, por el mero echo de, y OJO que esta es mi parte favorita, cumplir sus deseos y no (NO) mostrar una imágen de Mahoma. Lo repito por si no ha quedado claro. No mostrar una imágen de Mahoma. Porque en realidad lo que se parodiaba era el hecho de no poder mostrar imágen alguna del profeta y la precaución que hay que tener al hablar de él. Situación ya de por si curiosa, ¿no?

Pero no se piensen que esta es la razón principal por la que escribo estas líneas. Que un grupo violento religioso lance amenazas por carecer de sentido común o, lo que me parece más grave, del humor, me parece que está tan a la orden del día que no me sorprende para nada. Lo que si me sorprende e inquieta en demasía es el tratamiento de la noticia y las voces a favor o en contra sobre la serie, la mayoría infundadas y sin haber visto más de 10 episodios de esta (si acaso). Y, sin querer dármelas de listo o entendido, un servidor que se ha visto los 201 episodios de los que cuenta la serie ha creído oportuno, de una vez por todas, explicar paso a paso de que carajo va South Park. Así, para cuando dentro de unos meses vuelva a saltar la pólemica, que lo hará, todos sepamos de que va la cosa y podamos pasar a otros menesteres sin mayor preocupación.

Para empezar, una perogrullada que es el centro de todo. South Park, a priori, no tiene ninguna ideología. Y digo South Park porque supongo que sus creadores (Trey Parker y Matt Stone) si la tendrán. Pero entenderán que eso no viene al caso así que sigamos. South Park no sólo carece de ideología si no que se posiciona como lo opuesto a ella ya que, siguiendo la concepción moderna del término, una ideología es un conjunto de opiniones y creencias que convierten al hombre en parte de una masa con el fin de manipular, dominar y despojarle de su libertad. Y South Park, mediante la mirada de sus personajes, no deja de recordarnos una y otra vez las estupideces que todos cometemos por seguir esas ideologías, sean políticas, económicas, religiosas o puramente personales.

Y no lo hace de forma sumisa, insinuatoria o bajo tres mil subtextos, no. El mensaje es tan claro y frontal como un esputo en la cara. Sin medias tintas, rodeos, mentiras o censuras por parte de quienes la escriben (no así siempre por parte de quien luego la distribuye). Por lo que independientemente del tipo de humor del que hace uso, que puede gustar más, menos o nada, cada episodio se esfuerza en destapar las vergüenzas, fobias e irregularidades del mundo que nos rodea a través de esas alegres gentes que habitan el pueblo de South Park.

Y por muy claro que sea el mensaje, los que no se quieren enterar no se enteran. Y centrandónos en este último episodio, el problema es que estos últimos son los que se acaban saliendóse con la suya. Y las amenazas llevan a censuras. Pero los responsables de la serie no solo torean la censura a placer si no que aprovechan hasta la peor de las situaciones para hacer un chiste. Y es por ello que cuando en este final de episodio, los personajes principales llegan a la conclusión más lógica del conflicto (les aconsejo que lo vean por ustedes mismos para no estropear nada), lo único que oímos es un minuto de pitidos. Porque esta claro que si después de tanto tiempo la mayoría no hemos llegado a esas conclusiones, es que se merecen ser censuradas como unos pocos, pero ruidosos, quieren conseguir a toda costa.

Así que la próxima vez que South Park diga unas cuantas verdades sobre un colectivo lo suficientemente importante como para que este presione, amenace o llame al boicot, demos las gracias porque significará que han dado en el clavo. Y pasemos a otra cosa.

[+] South Park: 200 y 201 en Freak's City.

20 de abril de 2010

Down in the Treme...

Antes de meternos en tarea, empecemos con buen pie:



Con este openning, que recuerda bastante al de otro ¿éxito? de la cadena HBO, True Blood, comienza la nueva serie de David Simon (The Corner, Generation Kill y, sobre todo, The Wire). Un relato costumbrista de una Nueva Orleans post-katrina que se centra en el barrio de Treme y que se sirve de sus personajes y la música como hilo conductor de la historia.

Pero vamos, que con haber seguido un poco las noticias que han ido apareciendo durante estos últimos meses sobre la serie, esto seguro que ya lo sabían. Así pues toca preguntarse, ¿cuáles son las señas de identidad de la serie? y, viendo la discusión que siempre se genera ante una producción tan ambiciosa como Treme es, ¿hasta que punto es accesible la serie a un público más o menos mayoritario? Si siguen interesados, más a continuación.

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Comencemos con la, a prioiri, pregunta más fácil de responder. Treme pretende ser una historia de superación, de evolución ante las visicitudes de la vida que parte de un desasastre natural, y muy mal gestionado por parte del gobierno, como fué el del huracán Katrina en Nueva Orleans. Pero la sensación que da desde un primer momento es que, huracán a parte, la mayoría de sus personajes ya llevaban una carga consigo y que las hinundaciones son un mero punto de inflexión en sus vidas y un punto de partida para la serie.

Todo ello acompañado por una ambientación y estudio minucioso de la situación histórico-culural de la zona e hilado por el más importante elemento diferenciador en comparación con el resto de series de la actualidad, la música. No sólo es un elemento que esta presente en la mayoría de minutos que dura cada episodio (ya sea en conversaciones, de fondo o protagonizando estupendos momentos músicales) si no que, además, es el nexo común que une a unos personajes, muy distintos entre sí, pero definidos claramente desde el primer momento.

Y dicho todo esto pasemos a la segunda pregunta, la que de verdad me importa y la que me ha hecho escribir todo lo anterior. Treme cuenta con varios handicaps de serie. Es una producción de una cadena de cable (HBO) y, como tal, pone enfásis en unos ritmos narrativos, situaciones y gustos alejados de las series de la networks americanas, que atraen a un mayor público. Y no estoy descubriendo nada nuevo, lo sé, pero creo conveniente recordárlo.

Aún así, veo a Treme (y esto ya es posiblemente una opinión muy personal que viene dada a que todo lo que he visto de ella me encanta) una serie bastante más accesible que, por poner un ejemplo, la anterior serie de su autor, The Wire (sé que Generation Kill vino después, pero era una mini serie). Ya sea por la música que te arrastra entre escena y escena y que cual máquina del tiempo deja los ¡58! minutos de duración en nada o por el tono cómico que acompaña a muchos de los personajes (y aquí John Goodman y Steve Zhan se llevan la palma) en contraposición al marcado pesismismo y pesadumbre de la situación en general, la serie tiene un par de premisas atrayentes para otro tipo de público acostumbrado a un consumo televisivo diferente y que pueden servir como perfecto punto de partida para comenzar a disfrutar de una serie maravillosa.

[+] Play for that money y Tremé Mardi Grass en Gudtiví, Inc.
[+] I feel like funkin' it up en Freak's City.
[+] Esperanzas en Diamantes en Serie.

13 de abril de 2010

¿Cómo acabó?

La nostalgia, dícese de esa sensación que nos hace pensar que cualquier tiempo pasado era mejor y que lo de antes sí que molaba. ¿Pero alguna vez os habéis parado a pensar como terminaron esas series que devorabamos en la más tierna de nuestras infancias? ¿No? Tranquilos, que ya lo hago yo por ustedes.

The A-Team (El Equipo A):

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Como acabó: Al final fueron juzgados por "el crimen que decimos que no cometimos pero va a ser que a lo mejor algo de culpa si que tuvimos", pero hicieron un trato con el gobierno para colaborar en misiones oficiales. Tras completar ese trato decieron continuar con lo que mejor se les daba, esto es, ser los bienhechores de granjeros con hijas guapas.

8 de abril de 2010

I´m going down to South Park...

... gonna have myself a time.


Es muy curioso el caso de South Park visto desde la perspectiva del espectador medio español. Una serie que se convirtió en un fenómeno de masas en su estreno pero que, no mucho tiempo después, desapareció del imaginario colectivo con la misma rápidez con la que triunfó. Eran los tiempos del "Han matado a Kenny, ¡hijos de puta!", Paco el Flaco o "la madre de Kyle es una puta". El merchandasing (videojuegos, peluches, llaveros, camistas...) era devorado por una gran masa de adolescentes anodados por la cantidad de palabrotas y bestialidades que regalaban cada episodio lo que, inevitablemente, hizo que las asociaciones de siempre pusieran más de una vez el grito en el cielo.

Pero South Park, aparte de esa provocación innata que nunca ha escondido, siempre ha sido la mejor de las vías pora que sus autores, Trey Parker y Matt Stone, se despacharan agusto del statu quo americano sin ningún tipo de limitación o censura. Así que mientras en España la emisión de South Park quedaba relegada a altas horas de la madrugada, la serie (en su emisión original) iba perfeccionando un estilo propio que actualmente no solo es inconfundible si no que sigue al pie de la letra.

Porque si nos ponemos a analizar los porqués de el éxito de South Park la principal conclusión sería que posee un sello personal que ha sabido mantener durante toda su existencia y que es capaz de amoldar a cualquier tema o situación. Justamente lo contrario que no supo hacer The Simpsons (que de tanto reiventarse por culpa de la competencia perdió todo aquello por lo que un día fué la más grande) o lo que le está pasando al otro fenómeno de animación de los últimos años, Family Guy. Pero ese es otro tema que otro día tocaré, o no.

En definitiva, toda esta merecida reivindicación viene dada por la última genialidad que la serie ha regalado al Mundo Real (marca registrada), You have 0 friends, un episodio centrado en Facebook, pero válido para cualquier otra red social, que de paso no duda en mostrarnos la lindezas de otro de los últimos éxitos de Internet, ChatRoulette. Y si no me creéis, y controláis algo de inglés, podéis ver el episodio desde su web oficial, South Park Studios, y comprobar ahora mismo de lo que hablo.

[+] South Park vuelve con sus señas de identidad intactas, en Freak´s City.