27 de octubre de 2010

The Sarah Jane Adventures "The Death of The Doctor".


Cuando Russell T. Davies anunció su marcha como productor ejecutivo de Doctor Who, la serie que el mismo había tenido el privilegio de rescatar de las cenizas de la BBC, resultó no ser un adiós definitivo al universo whovian. Lo demostró cogiendo las riendas de la tercera temporada de su spin off de tono, no siempre de intenciones, más adulto, Torchwood, serie que radicalmente evolucionó en 5 episodios explotando correctamente unos elementos dramáticos latentes hasta entonces. Y ahora vuelve a la escena volcándose de lleno en el guión de una nueva aventura de las aventuras de la, posiblemente, companion más mediática de las que nunca jamás pisaron la T.A.R.D.I.S., Sarah Jane Smith.

The Sarah Jane Adventures es una serie dirigida a todos los públicos y que tiende a ocupar el puesto de hermana pequeña dentro del universo de Doctor Who. Presupuesto escaso, guiones adaptados para los más pequeños y un sentido del entretenimiento y diversión muy blancos, como buena serie juvenil que se precie. Pero eso no es escusa para que, cada poco tiempo, se desmarqué con ideas y argumentos de más empaque. Prueba de ello, por ejemplo, fue el primer serial que abrió esta cuarta temporada, The Nighmare Man, un capitulo con reminiscencias a Pesadilla en Elm Street que cualquier chaval podrá ver sin necesidad de estarse dos días sin dormir y que les recomiendo que vean. Pero perdonen, que me estoy liando, sigamos con The Death of The Doctor.

Por muy raro que parezca, y aunque el nombre del episodio así lo indique, este es más un episodio de homenaje a las compañeras del Doctor que a The Doctor en sí. Matt Smith, brillante como siempre, es más un invitado de honor a la fiesta que otra cosa. Con esta historia, Davies homenajea a todas esos personajes que han acompañado a las, por ahora [1], once reencarnaciones del señor del tiempo a la vez que profundiza en la desesperanza y apego que genera en estas personas ser parte de las increíbles aventuras que vivieron. Para ello trae de vuelta a Jo Grant, la predecesora de Sarah Jane como acompañante del Tercer Doctor y nos ofrece una buena cantidad de montajes con escenas recordatorias de los Doctores más relevantes para ambas, Jon Pertwe, Tom Baker y David Tennant.

En definitiva, el enésimo homenaje a la historia de la serie que realiza Davies y que esta vez, además, esta envuelto en un episodio divertido, emocionante y nostálgico que cualquier fan de Doctor Who debería ver, independientemente de que haya seguido o no las peripecias acontecidas en este spin off.

[1] Ojo, que la polémica está servida. En una conversación con Clyde, The Doctor le cuenta al joven que puede regenerarse... ¡quinientos siete veces!. Lo que parece ser una broma de Russell T. Davies, que es lo que se intuye observando el dialogo en el contexto del episodio, puede convertirse en una patada en los bajos al canon de la serie (un canon que es bastante flexible, eso sí). Les recuerdo que según la mitología de Doctor Who, los Señores del Tiempo poseen un ciclo total de doce regeneraciones (ciclo que puede ser renovado por el consejo y tal y tal...), por lo que, repito, Davies habrá levantado las iras de más de unos cuantos cienes de fans.

25 de octubre de 2010

Bored to Death, cut, mad and lonely...


Para los no iniciados, Bored to Death es, muy malamente explicado, esto. Y actualmente las sensaciones que transmite la serie tras 5 episodios de su segunda temporada dejan la exaltación y fandemia de adolescente de ese texto en casi nada. Porque tras la estabilidad que le otorga el asentarse y crecer, Bored to Death se aleja de esa serie algo apática y "quiero y no puedo" que parecía en sus comienzos para ofrecer actualmente un producto con empaque, que sabe a lo que juega y que ofrece lo que promete su planteamiento, nada más (o menos). Tarea poco sencilla, por otra parte, y más en estos tiempos en los que defenestrar cualquier serie de cable que no sea una clásica obra maestra instantánea parece deporte olímpico.

Puede ser porque sus guiones ya nos lo escribe en exclusiva su creador, un Jonathan Ames al que podéis leer en esta entrevista de ¡Vaya Tele! aprovechando su visita al Festival de Series de Digital +, o puede que no, pero la serie crece y desata la mayoría de elementos latentes que poseía pero que no acababa de explotar. Como su protagonista, con un ligero movimiento de pelo hacia atrás, camina entre dos mundos diferenciados con pasmosa facilidad . Por un lado un relato costumbrista sobre la vanguardia neoyorkina y el aburrimiento de la monotonía del urbanita de clase medio-alta y por otro una revisión del cine y literatura noir que recoge los elementos más generales y reconocibles del género (el antihéroe,  la femme fatal, el crimen como hilo conductor...) para, más que ponerlos al día, deformarlos para ser el desencadenante de la comedia.

Si a eso se le suma la continua mejora de sus puntos más fuertes, sus tres protagonistas, Bored to Death se enfila como una serie totalmente indispensable para todo aquel que acepte su propuesta. Y es que el trío cómico que forman Ted Danson y los actores judío y griego de apellidos impronunciables, es el verdadero punto de apoyo en el que se sujeta todo. Su desesperanza, mala suerte ante la vida, sus fracasos y pequeños triunfos son, en definitiva, el alma de una de las series que se me antojan imprescindibles ahora mismo. Y si me equivoco.... ¡tan sólo dura unos veinte minutos! ¡Tampoco van a desperdiciar tanto tiempo de su vida!

14 de octubre de 2010

Basura and TV: 2015

- The Simpsons ante su posible final. Matt Groening, creador de la familia amarilla, decide retirarse de la televisión y dar el finiquito a la gallina de los huevos de oro porque, y cito, "creeo que es bueno dejarlo cuando estás en la cresta, antes de que el agotamiento empiece a notarse". Cinco fans muy pesados colapsan las centralitas de la FOX y su nuevo presidente, Geroge W. Bush, decide continuar la producción de la serie ya que "total, para lo que hacía Groening tampoco le vamos a echar mucho en falta".

13 de octubre de 2010

The Thick of It


Seguro que muchos recuerdan esto, esto otro o esto. Tres momentos cumbres de la clase política española de incalculable valor por la forma y por lo que significan. Pequeños momentos de intimidad y sinceridad captados por un micro abierto o una cámara mal apuntada que nos muestran la verdadera cara de la política y las personas que la pueblan. Gente que sabe que cara al público tienen que interpretar un papel concreto del que no se pueden despegar ni un solo momento si no quieren que su reputación o trabajo se vean afectados, pero que luego son tan rastreros, mal hablados y egoístas como el charcutero de la esquina, el profesor de química de tu hermana pequeña o el escritor de un blog sobre series de televisión.

The Thick of It, serie británica de la BBC creada por Armando Iannucci, basa su planteamiento en satirizar a esa clase política y en mostrarla tal como presumimos que es. Tiburones de despachos que manipulan informaciones para su beneficio, envidiosos que escalan hasta robar puestos de confianza política, listillos lameculos que no conocen la palabra lealtad o completos incompetentes que no son más que marionetas públicas de quita y pon. Todo aquello que el electorado sospecha que pasa pero que nunca es aireado.

La serie, que consta de dos temporadas y dos especiales de por medio (con una tercera a la espera y con un spin off en forma de película, In the Loop, que multiplica todas las virtudes de la serie), nace como una hija bastarda entre Yes Minister y The Office (UK). De la primera recoge esa sátira y visión irónica de la clase política para llegar aún más lejos y ofrecer un viaje por los entresijos de los despachos del Ministerio de Asuntos Sociales y los tejemanejes, casi siempre rozando la trampa y el engaño, que allí comenten sus protagonistas. De la segunda toma prestado la cámara en mano para ofrecer ese estilo de falso documental que tanto ayuda a ofrecer, más si cabe, sensación de realidad. Y es que The Thick of It no deja de ser una ficción que especula con una realidad bastante desconocida para todos aquellos alejados de ella pero, que a la vez, nos la muestra como algo tan creíble que no sólo entran ganas de parar de reírse, si no que por momentos ofrece una reflexión que asusta ante la posibilidad de que lo que cuenta tenga más de verídico que de ficticio.

Y todo ello sin pelos en la lengua y dejando la corrección para otros. The Thick of It hace del insulto un espectáculo, y lo convierte en el protagonista absoluto de la función en boca de Malcolm Tucker (un titánico Peter Cavaldi), un rudo escocés  Director de Comunicaciones del Gobierno que haría llorar a su homónimo americano en la ficción, C.J. Cregg  Toby Ziegler de The West Wing, serie con la que la británica completa las dos caras de una moneda reluciente por una lado y grumosa por el otro. Donde en la de Sorkin todo eran héroes y buenas intenciones, en la de Iannucci todo se reduce a la imperfección, caricaturación y mofa.

Imprescindible, una de esas cosas que uno se enorgullece en recomendar. The Thick of It les espera en el olimpo moderno de la comedia británica, junto a The Office. Y junto a Extras. Y junto a I'm Alan Partridge. Y al ladito de...

9 de octubre de 2010

Nadie te obliga a que te rías

Voy a empezar con una obviedad, que a lo mejor no lo es tanto, las risas enlatadas son un recurso muy poco utilizado actualmente. Es más, de la series que sigo, creo que How I Met Your Mother es la única serie que inserta carcajadas en el proceso de posproducción de cada episodio. Pero es que claro, en numerosas ocasiones se confunde o se generaliza el termino risas enlatadas en decremento de risas del público en directo. Que no es lo mismo, vaya. Y por eso les dejo con...

... un poquito de historia:

5 de octubre de 2010

La Prisionera

Desconozco si las grandes mentes pensantes responsables de Fringe, el famosísimo J.J. Abrahams y la pareja profesional casi inquebrantable que forman Alex Kutzman y Roberto Orci, tenían planeado el cambio de tercio sucedido en la segunda temporada de la serie, si fue cosa del destino o si por el contrario se trató del único recurso posible para abandonar unos tonos y estructuras bastante tediosos que no llegaban a nada y con los que la serie arrancó. Pero poco importa en estos momentos, porque la jugada les está saliendo redonda.