31 de enero de 2011

El Show Regulero y la teoría del surrealismo

Si eres amante de las series de animación, ignorar a Cartoon Network es el peor error que puedes estar cometiendo. Y no me refiero al bloque Adult Swim (que emite genialidades como Robot Chicken), sino a las series que emiten durante el día, esas que tu crees que son para niños. Si eres capaz de ver más allá del colorido y de leer entre líneas, estas series se convierten en mucho más que las aventuras de los animalitos de turno.



Bajo el poco atractivo título de Regular Show se esconden Mordecai y Rigby, un pájaro y un mapache amigos de toda la vida que se comportan como un par de veinteañeros inmaduros. Juntos intentar sobrevivir al aburrimiento de su trabajo en un parque y de la opresión de su estricto jefe Benson, una máquina de caramelos antropomórfica. ¿Empiezan a ver por dónde van los tiros?

Regular Show funciona tan bien con el público adulto-joven, y hoy en día es considerada por muchos pocos una serie de culto, por dos motivos principales. El primero es el importante contenido autobiográfico y nostálgico por parte de su creador, JG Quintel. Si has sido un niño durante los 80 o los 90, si has crecido jugando videojuegos o si has tenido un mejor amigo con el que compartías toda tu diversión te vas a sentir profundamente identificado con esta serie. ¿Recuerdas cuando discutías por ser el Jugador 1? ¿Recuerdas cuando las bromas telefónicas eran lo más gracioso del planeta? ¿Recuerdas cuando tu mejor amigo dejó de quedar contigo para salir con una chica? Regular Show tiene un episodio para cada una de estas situaciones.

El segundo motivo por el que esta serie me parece genial es la enorme dosis de surrealismo que baña los simples planteamientos iniciales de cada episodio. Cuando Mordecai quiere conquistar a una chica, resulta que la colonia que se compra atrae una banda de unicornios punk que destroza todo. Cuando Rigby quiere ir a un concierto de rock, un grano de café gigante le ofrece un contrato de cafe para poder trabajar horas extra y poder pagar la entrada. Yo tengo la teoría de que los niños no son capaces de disfrutar el surrealismo. ¿Por qué Bob Esponja es tan popular? Principalmente porque por un lado es colorida, sencilla e hiperactivida, lo que mantiene a los niños en constante estado de excitación. Por otro lado, alcanzan niveles de absurdo y paralelismo con el mundo real deliciosos para la mente adulta y que los niños son incapaces de comprender.

Más que una serie para niños con detalles para adultos, Regular Show es una series para adultos camuflada para que los niños se entretengan con el pajarito y el mapache. Es como substituir la palabra "pene" por "picha", así los niños se ríen de lo graciosa que es la palabra picha y los adultos se ríen de que una serie esté hablando de sexo delante de los niños. Regular Show es una carta de amor surrealista y desenfrenada a los jóvenes que nacimos en la década de los 80. Sus referencias culturales, su sentido del humor y su forma de retorcer historias y elevarlas a la absurdécima potencia son joyas que no se pueden ver en otro formato televisivo. Tú te lo pierdes.

27 de enero de 2011

Poli Malo, Poli Bueno: The Cape

Esto es una broma, ¿no? ¿Me estáis haciendo venir a trabajar para meterme con The Cape? Pero... ¿realmente es necesario que pierda mi tiempo diciendo las tres obviedades que todo el mundo conoce ya? Pero si no hay por donde cogerla, hombre... Actuaciones y personajes ridículos y una premisa estúpida que además se desarrolla sin saber muy bien cómo ni por qué. Estoy deseando lo que tenga usted que decir, Poli Bueno, porque esto es indefendible se mire por donde se mire.

26 de enero de 2011

Bob's Burgers


En 1997 la cadena Fox decidió programar junto a la joya de su corona, The Simpsons, su nueva apuesta por la animación adulta, la que a la postre sería otra de sus series estandartes, King of the Hill. A partir de ese momento se puede estar hablando del nacimiento de una cita semanal que resulta imprescindible para muchos espectadores, la noche animada de Fox. Desde entonces muchas series han pasado por esta noche con mayor o menor éxito de público y crítica, cancelaciones o rescates inesperados [1] hasta llegar a principios de año y a la serie que nos ocupa a continuación, Bob's Burguer.

Lo primero que hay que decir de Bob's Burguer (Loren Bouchard, 2011) es que es una apuesta arriesgada dentro del statu quo reinante en la animación mainstream que Fox ofrece cada domingo. Atrapada entre unos decadentes, pero reinantes, The Simpsons y las propuestas clónicas de Seth MacFarlane, por ahora se aleja bastante de la parodia de ambas y, sobre todo, del chiste referencial rápido e insustancial característico del creador de Family Guy, American Dad! y The Cleveland Show. Bob's Burguer apuesta por un humor de situación más intimo, de andar por casa, basándolo todo en el diálogo y el enredo y aprovechando su condición de serie de animación para mostrar ambientes y situaciones difíciles de recrear en una sitcom no animada al uso [2].

Por lo demás, Bob's Burguer cuenta con una producción acorde con los tiempos que corren y la cadena en dónde es emitida. Buena animación y dirección, un diseño de personajes más cercano a la tira cómica diaria que a otras producciones similares y un doblaje correcto en el que desatacan dos aspectos: primero, el trabajo de la cómica Kristen Schaal en el papel de Louise, la hija pequeña y sociópata de la familia y, segundo, el hecho de que el resto de voces femeninas principales sean interpretadas por hombres.

Es bastante pronto para saber que recorrido tendrá Bob's Burguer y como evolucionará, o no, a lo largo del tiempo si es que tiene la ocasión. Pero por ahora, y con la ausencia temporal de dos grandes de esto como South Park y Futurama y la debutante con honores Ugly Americans, Bob's Burguer se presenta como una alternativa a seguir muy de cerca.

[1] La programación dominical nocturna de la cadena siempre ha proporcionado jugosas historias. Como por ejemplo la cancelación de Family Guy y su posterior vuelta y éxito gracias a las ventas en DVD, suerte que no tuvieron ni Futurama, que fue vendida finalmente a Comedy Central, ni The PJs, que terminó en la extinta The WB. O, en el caso contrario, el desembarco en la cadena de The Critic tras su paso por la ABC.

[2] Como comedia de animación que es, genera una anulación de la realidad y presenta opciones argumentales que resultan coherentes dentro de su universo. Así, en el segundo episodio, Bob puede estar viviendo y trasladándose entre las paredes de su casa/restaurante o que, un episodio después, la trama principal se desarrolle alrededor de una vaca con peluca de mujer.

24 de enero de 2011

Ladies and gentlemen welcome to The Larry Sanders Show


The Larry Sanders Show es una comedia de HBO en la que se satiriza el mundo de la televisión y la comedia a través de un ficticio late night estadounidense y en la que los monólogos y las entrevistas a celebridades reales, encantados de auto parodiarse, se mezclan con el día a día de la redacción del programa y de la vida privada de su presentador, Larry Sanders. Seguro que al leer esta sinopsis se os han venido demasiadas referencias a la cabeza. 30 Rock, Extras, Curb Your Enthusiasm, Entourage... y no les falta razón. Porque todas esas series tienen en común unas influencias comunes y un estilo de meta ficción deudor a The Larry Sanders Show. Sí, deudor, porque hay que tener en cuenta un dato que tramposamente he obviado y es fundamental. TLSS fue emitida por primera vez hace diecinueve años.

Garry Shandling es el creador, escritor y protagonista de TLSS. Posiblemente utilizó su experiencia trabajando de cómico stand up recurrente en el Tonight Show with Johnny Carson - el late night que más tarde sería candidato a presentar tras la retirada de Carson - como inspiración y documentación para recrear no solo la grabación y preparación de un programa nocturno diario, si no, además, parodiar el egocentrismo de las estrellas del medio, la voracidad de los grandes magnates de la televisión y los innumerables problemas personales que da la fama.

Pero sin duda, el mayor mérito de la serie es el nivel de recreación a la hora de mostrar ese falso programa cuyas secciones y entrevistas se intercalan con el detrás de las cámaras y que, si se tiene la posibilidad de ver por separado del resto del montaje [1], da la sensación de estar disfrutando de un late night al uso, como ahora mismo podrían hacer al acudir a YouTube para ver un extracto de alguna entrevista de Conan O'Brien o alguna locura de Craig Ferguson. Una sensación conseguida gracias a que todos esos segmentos eran grabados en un estudio con publico en directo.

Y como buen programa nocturno, TLSS tiene guionistas, directores, productores y, como no, un sidekick en esta ocasión interpretado por un titán de la comedia como es Jeffrey Tambor, cuyo Hank Kingsley es la segunda pata donde se apoya el éxito de la serie. Un personaje que va de lo patético y ridículo a lo adorable  pero siempre moviéndose por registros brillantes. Pero los aciertos de casting no acaban aquí, porque tan importante como el trabajo de Tambor es el de Rip Torn - cuyo Don Geiss en 30 Rock no es si no otra referencia directa a la influencia de la serie en la comedia más actual - como Artie, el productor del programa y principal apoyo de Larry a la hora de lidiar con la cadena. Y la cosa no acaba ahí, claro, porque Shandling supo rodearse de una buena cantidad de buenos cómicos y actores durante las seis temporadas que la serie estuvo en antena como Janeane Garofalo, un irreconocible Jeremy Piven o, ya en el final, una joven Sarah Silverman, entre muchos otros.

En definitiva, The Larry Sanders Show es historia de la televisión y una serie imprescindible no solo por su calidad propia, si no como motor para comprender la comedia de los últimos diez años. Un must see y la mejor recomendación que puedo hacerles a día de hoy.

[1] Como por ejemplo ver a Chris Farley recrear su famoso discurso motivacional de un sketch de Saturday Night Live, a un joven y delgado Alec Baldwin o un airado Vince Vaughn, entre la gran cantidad de estrellas que participaron en la serie.

[+] Ricky Gervais Meets Garry Shandling (lista de reproducción de YouTube).

21 de enero de 2011

2do Aniversario y Estadísticas Inventadas

Resulta que hoy hace exactamente 2 años que este blog comenzó sus andadas por la interwebs, aunque como los verdaderos seguidores de este blog recordarán, hace un poco más de tiempo que el amigo Alex lleva escribiendo lo que le sale del teclado sobre series de televisión.

Cuando Alex me pidió que escriba esta entrada (aparentemente tiene mejores cosas que hacer, como estudiar...) pensé que sería interesante resumir un poco la esencia del blog con datos empíricos. Así que bienvenidos a la probable-nueva-sección-recurrente-que-se-me-acaba-de-ocurrir: Departamento de Estadísticas Inventadas, en la que intentaré describir de forma simple y gráfica diversos temas relacionados con el blog.

12 de enero de 2011

Shameless vs. Shameless

Dado que ya tenemos bastante experiencia con adaptaciones de series británicas, casi todas nefastas salvo contada excepción, me pareció interesante abordar el tema desde un nuevo punto de vista: el mano a mano, la comparación definitiva. Aprovechando que esta semana Showtime estrenaba su propia versión de Shameless (serie que a priori calza a la perfección con la moralidad de las series de la cadena), decidí descargarme la versión original británica (que por cierto, va por su octava temporada) y ver, por lo menos, ambos pilotos uno detrás del otro. He aquí mis conclusiones.

No, Frank, no estás viendo doble. Hay dos series sobre tu vida y una gana por goleada.

Para empezar, la versión americana es una copia prácticamente literal de su homónima, casi se podría decir que lo único que cambian son los actores. Y la verdad es que ésto juega a su favor, porque el piloto de Shameless UK es excelente. Gracias a una presentación simpática y altamente informativa, podemos meternos de lleno en la vida de los Gallagher: 6 hermanos huérfanos de madre que se las arreglan para vivir con relativa normalidad pese al alcoholismo y la negligencia constantes de su padre. Para mí, la Shameless británica brilla a la hora de retratar la idiosincrasia de la clase obrera inglesa y a la hora de confeccionar rápidamente personajes tridimensionales (de los que no hacen falta gafas) y carismáticos. La honestidad y la calidez humana de la serie provienen de la hábil pluma de Paul Abbott, creador de la serie y, afortunadamente, productor de la versión americana, que aporta una gran cuota autobiográfica a sus guiones. Lean su historia en Wikipedia y luego me dicen si este tío no tiene algo que contar. El tono de Shameless baila con naturalidad entre la comedia sin pelos en la lengua y el drama de "me río por no llorar".

Mi principal problema con Shameless US está en su esencia, sencillamente no me la creo. Primero porque Showtime le dio un lavado de cara a la serie que no la favorece nada: parte del encanto de la original está en la suciedad y la crudeza de la ambientación. Los Gallagher americanos tienen ropa bonita, iPod, una tele de plasma to'chula y viven en un barrio normal, en una casa normal en la que lo único que falla es la lavadora (y porque lo pone en el guión). Aunque el casting me parece en su mayoría acertado, sobre todo el de los niños y especialmente el de Fiona, no me gustan nada las actuaciones, para mí estropean los mejores momentos del piloto original. Da la sensación de que los actores de la Shameless americana recitan las frases para una audiencia mientras que los de la Shameless británica interpretan el guión como si nadie los estuviese mirando. A modo de ejemplo vean la escena que acabo de plagiar (James McAvoy está genial) o la del sentido del sistema digestivo, la clave está en la sutilidad y eso nunca fue una de las especialidades de Showtime.

Como bien comentó ayer Alex por Twitter, probablemente Shameless US no tenga tantos defectos para una persona que no haya visto la original. Estoy completamente de acuerdo, y hablando objetivamente, Shameless US es una muy buena serie y probablemente lo va a ver más gente que a la británica. Mi argumento es: si ya tengo una Shameless genial, ¿para qué quiero una copia retocada con Photoshop?

6 de enero de 2011

For your consideration II (Mauro)

En episodios anteriores de Basura and TV:
No se trata de una lista de prioridades o calidad. Solo diez recomendaciones personales que se antojan imprescindibles, pero no exclusivas, del año televisivo que se nos ha ido y que mañana tendrán su continuación con la lista que publicará Mauro.



¡Ja! Alex se creía que me iba a hacer quedar mal con su gráfico chulo, pero mi habilidad con el Paint y mi facilidad para evitar hacer cosas útiles claramente le dieron una lección. A continuación las otras [1] 10 series que a mi parecer fueron las mejores del año.

5 de enero de 2011

For your consideration I (Alex)

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Un año en televisión da para mucho. Demasiado, diría yo, ya que es tarea titánica poder prestar atención a todo lo mucho y bueno que ofrece una industria tan prolífica como la de la ficción televisada. Por ello, para empezar el año vamos a confeccionar un par de listas [1] para poder fijar la mira en lo más destacado, de entre todo lo que conozcamos, que nos dejó 2010.

3 de enero de 2011

Episodes

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Ahora que comienza el 2011, es buen momento para echar un vistazo al pasado y remontarnos una década atrás para recordar cuando, casi al unísono, Larry David y Ricky Gervais revolucionaron la comedia televisiva moderna. Uno con Curb Your Enthusiasm y otro con The Office sentaron las bases de una nueva forma de entender un género que desde entonces ha visto como se desarrollaban decenas de producciones deudoras de ambas series.

Y en estas que llega Showtime y, alejándose un poco de su prototipo de comedia habitual más centrada en el equilibrio con el drama más puro como son Weeds, Californication o Nurse Jakie, por poner algunos ejemplos, se atreve a probar suerte con Episodes, una comedia creada por David Crane - una de las mitades creativas responsables de Friends - y Jeffrey Klarik - compañero de fátigas del propio Crane en Dream On y, sobretodo, The Class - serie que se centra en la historia de una pareja de exitosos guionistas británicos que viajan a Los Angeles para preparar el remake norteamericano de su serie estrella y que, inexpertos ellos en los tejemanejes de la industria,  ven como poco a poco todas sus expectativas sobre el nuevo proyecto que tiene entre manos se van derrumbando.

Episodes, como Extras o Entourage, parodia el mundo de una industria, la televisión en este caso, desde dentro. En esta ocasión es Matt LeBlanc el encargado de aportar la "falsa realidad" a la historia interpretándose a si mismo, o a una versión pasada de si mismo para ser más exactos, en busca de recuperar el éxito en la televisión que le dio su Joey de Friends y que le quitó su Joey de Joey. A Le Blanc, reclamo absoluto de la serie, le acompañan un granado grupo de actores en los que destaca Tamsin Greig, una de las tres patas de la imprescindible Black Books.

Los dos primeros episodios de Episodes han sido filtrados y pueden conseguirse por sus métodos de descarga favoritos. Si prefieren esperarse, el 10 de enero es la fecha que ha elegido Showtime para estrenar una serie que, por ahora, no ha inventado nada, ni falta que le hace.

[+] El primer contacto con Episodes, en Hablando de Series.