28 de febrero de 2011

Mr. Perry


Supongo que ponerse a descubrir el fenómeno Friends a estas alturas está un poco de más, pero parece adecuado recordar y resaltar lo que pasó después. Porque si hay un patrón que se ha ido repitiendo con el pasar de los años es el de los intentos por separado de cada uno de sus actores de volver a conseguir un éxito profesional como el que consiguieron como grupo, y cuyos resultados han sido casi siempre fallidos. Reciente tenemos, por ejemplo, el Episodes de LeBlanc, el doble salto con tirabuzón y sin red de Courtney Cox con Dirt y Cougar Town o la énesima comedia romántica de corta y pega de Jennifer Aniston.

Aunque claro, no era de extrañar que en la era post Friends fuera el mayor de sus talentos el que mejor carrera se forjara. Tras las apariciones de Mathew Perry en The West Wing, Aaron Sorkin se lo llevó a coprotagonizar Studio 60 para ganarse la gloria. Corta e interrumpida gloria, eso sí. Y en este contexto llegamos a 2011 y Mr. Sunshine, la nueva comedia de la ABC, que no es más que un ejercicio de lucimiento absoluto de Perry. Éste es el productor, creador, guionista y protagonista de una serie que gira alrededor de su persona y que desarrolla las filias y fobias personales del actor hasta el punto de reproducir en pantalla sus clásicos gags.

Y en el primer envite Perry sale perdiendo al demostrar que tanto peso sobre sus hombros es demasiado. En parte porque configura alrededor un cast falto de todo talento, y aquí los malvados podrían pensar que es una estrategia más para resaltar, y en parte porque cuando cuenta con ese talento, como en el caso de otro tótem televisivo como lo es Allison Janney, lo desperdicia hasta reducirlo a la mera comparsa. Y claro, las semejanzas y paralelismos que comparte con 30 Rock, tampoco ayudan [1].

Pero como ya he dicho, este solo ha sido el primer envite. Habrá que ver como se desarrollan y encajan con el peso del tiempo todos los elementos que por ahora están desperdigados. Y es que Mr. Sunshine sufre el mal del que muchas series, y sobre todo comedias, se aquejan en sus principios, la falta de empaque y la sensación de que sus mecanismos no están engrasados ni suficientemente rodados.

[1] Que en la forma son bastantes, además. Las miserias del jefe de un equipo un tanto peculiar que responde ante un superior excéntrico y cuyas historias se desarrollan dentro del centro de trabajo. La serie de Mathew Perry no es más que una respuesta tardía y fallida hacia la comedia de Tina Fey, de la que ya podemos decir que ha creado escuela.

23 de febrero de 2011

Doctor Who: El Brigadier Alistair


Al hablar de Doctor Who es inevitable, y obligatorio, no solo describir la personalidad arrebatadora de su protagonista en cualquiera de sus encarnaciones si no también el contrapunto que significan los companions de este para el desarrollo de los cientos de historias que la serie lleva ofreciendo dese 1963. Como es lógico, muchos son los personajes que a lo largo del tiempo han compartido aventuras con The Doctor, pero son pocos los que han calado en el imaginario de la serie y han sobrevivido a seriales, encarnaciones y spinoffs, como lo hizo el Brigadier Sir Alistair Gordon Lethbridge-Stewart, Brigadier para los amigos.

El Brigadier es un personaje recurrente y compañero del Doctor desde su aparición junto a la segunda encarnación de éste en The Web of Fear. Para entonces, el siempre obediente y valiente Alistair, era solo un coronel de la Armada Británica envuelto en la investigación de la aparición del Yeti en el metro de Londres y no fue hasta el siguiente serial en el que apareció, The Invasion, cuando se nos presentó con un nuevo cargo, el que ocuparía en el resto de sus apariciones y por el que sería recordado, el de Brigadier y miembro fundador de UNIT, la unidad internacional que protege a la Tierra de la amenaza alienígena.

Y aunque compartiría aventuras con todos los Doctores clásicos [1], la figura del Brigadier Alistair estría muy ligada al Segundo y Tercer Doctor. Con el Doctor de Patrick Troughton (uno de los más recomendables echando la vista atrás, por cierto) desarrolló una profunda amistad de respeto y cariño, pese a que empezaran con mal pie. Al Doctor le irritaba las formas violentas del ejercito de resolver las cosas y el Brigadier se frustraba ante las excentricidades de éste. Más tarde, con la regeneración y la entrada de Jon Pertwee en el rol del señor del tiempo, el Doctor y el Brigadier compartirían infinidad de seriales puesto que la mayoría partían del arco argumental que trajo la tercera regeneración de la serie, el exilio a la Tierra por parte de los señores del tiempo y su ocupación como consejero científico de UNIT.

Como mito de la serie, una vez esta fue relanzada en 2005, las referencias al Brigadier se produjeron tanto en la serie madre como en uno de sus spinoff, The Sarah Jane Adventures [2]. Fue en esta última, especialista en muchas ocasiones de mantener la nostalgia whovian [3], en la que hizo su última aparición en el serial Enemy of Bane, donde se le da el último homenaje al confirmar su nombramiento como Sir del Reino.

Nicholas Courtney, el actor que encarnó durante más de cuarenta años al Brigadier, ha muerto hoy, 23 de febrero de 2011, a la edad de 81 años. Se nos va un soldado del tiempo. Que descanse en paz.

[1] El Brigadier aparecería en seriales del Segundo, Tercero, Cuarto, Quinto y Séptimo Doctor. En The Five Doctors, compartiría aventuras con el Primer Doctor y en el especial para televisión de 1993 Dimensions in Time, conocería a la Sexta reencarnación del mismo.

[2] En el episodio The Poison Sky, correspondiente a la cuarta temporada moderna de Doctor Who, Martha Jones reaparece como miembro de UNIT y es entonces cuando el Doctor recuerda a su viejo amigo al comentar que quizás deberían de usar al Brigadier. A su vez, en Revenge of the Slitheen, episodio de The Sarah Jane Adentures, Sarah Jane termina una conversación telefónica con UNIT mandando recuerdos al Brigadier (Loves to the Brig).

[3] La relación de Sarah Jane y el Brigadier siempre fue muy intima, de una gran amistad. Tal es así que sería en The Wedding of Sarah Jane donde se haría mención a la no asistencia del Brigadier a la boda de su querida amiga debido a que se encontraba en Perú y en Death of the Doctor se le haría la última referencia apuntando de nuevo que el viejo soldado posiblemente seguiría perdido por ahí.

22 de febrero de 2011

The Sarah Silverman Program


El debate sobre si el humor tiene límites, si hay que imponer barreras o si, directamente, existen temas tabú y sagrados que están vetados a cualquier tipo de mofa está más o menos latente en la opinión pública y lamentablemente suele estar supeditado a la aparente gracia, o falta de esta, del chiste en cuestión y muy pocas veces  a lo que de verdad importa, que es la decisión personal de construirse una moral  propia y no la de la sociedad en imponerla. ¿Y esto a qué viene? A que a la hora de adentrarse a analizar y recomendar el humor que Sarah Silverman desarrolla hay que tener muy en cuenta que esta judía de Bedford no da ninguna concesión a lo políticamente correcto. Su humor no esta supeditado a ninguna clase de moral.

Una vez dejado esto claro es la hora de presentar The Sarah Silverman Program, comedia de Comedy Central en la que Silverman desarrolla todo su arsenal humorístico. Una serie de apariencia colorista que nada tiene que ver con las intenciones de su creadora/protagonista ya que la Sarah Silverman ficticia es una treintañera egoísta y competitiva a la que nada de lo que pasa a su alrededor le importa y que utiliza a quien tiene cerca en beneficio de sus estúpidos e irresponsables actos.

Directa y escatológica, el tacto y la prudencia no tienen cabida, la serie carga contra los grandes estereotipos de la moral (religión, raza, enfermedad, muerte, sexualidad) para ridiculizar las reacciones humanas ante la ruptura de lo establecido. Porque lo que en primera instancia puede parecer un todo vale por el hecho de buscar la carcajada fácil y primaria se torna en un intento de Silverman de expandir su forma de entender las cosas. ¿Por qué escandalizarse ante el aborto infantil, el holocausto o la muerte? ¡Nada en esta vida es para tanto!

The Sarah Silverman Program consta de treinta y dos episodios y Comedy Cental la canceló al termino de su tercera temporada. Pequeñas píldoras de risa sin complejos que durante veinte minutos te alejan de una realidad en la que coger todo con papel de fumar, indignarse y sacarlo de contexto está cada vez más al día.

[+] Song of The Sarah Silverman Program: From our rears to your ears! en Spotify.

21 de febrero de 2011

Welcome to Portlandia


Él, Fred Armisen, forma parte del reparto de Saturday Night Live desde 2002. Ella, Carrie Brownstein, fue la guitarrista y cantante del grupo Sleater-Kinney. Los dos son los creadores y protagonistas de Portlandia, comedia del canal IFC que a base de sketches con personajes recurrentes desfigura la realidad, costumbres y fauna local de la ciudad de Portland, para hacer un retrato de la vida moderna en la ciudad que, según la presentación de la serie, "el sueño de los noventa sigue vivo".

La serie tiene un referente claro que no es otro que ThunderAnt. ThunderAnt es el nombre bajo el cual Armisen y Browstein empezaron a grabar para Internet una serie de sketches como dúo cómico y en el que se encuentran todas las señas de identidad que Portlandia desarolla. Y es que por momentos, y a esta lista de YouTube les remito, no es más que una extensión con mayor presupuesto y promoción de unas ideas ya desarrolladas con anterioridad y que gracias a la producción del veterano Lorne Michaels se han transvasado a la pequeña pantalla. Pero eso no le resta méritos a una serie que se basa en la utilización de mucho humor costumbrista mezclado con una buena cantidad de parodia y aderezado con algo de absurdez. El peso de todo ello recae casi en exclusividad en los hombros de su pareja creadora, de una química arrebatadora, que son capaces de desarrollar unos cuantos variopintos personajes que dan vida a al micro universo de la serie con la única ayuda de unos cuantos guest stars [1].

Una serie ligera y de rápido visionado pero de carcajada asegurada si se entra en su propuesta. Y para muestra un botón (cambien libros por series y el tema puede que les sea familiar):


[1] Por los locos sketches de Portlandia han pasado, entre otros, Steve Buschemi, Aubry Plaza o las cantautoras Aimee Mann y Sarah McLachlan.

10 de febrero de 2011

Friday Night Lights: La Despedida Definitiva

[Este artículo se engloba en una serie especial que intenta desgranar y analizar las claves de Friday Night Lights, en la que es la última semana antes de que finalice definitivamente].


Tenía claro de qué iba a tratar mi entrada de despedida a FNL cuando vi una escena en particular del penúltimo episodio: para mí, el giro argumental más impactante de la serie. Cuando Tami le propone a Eric considerar la oferta de trabajo que le hicieron en Philadelphia, lo que implicaría obviamente abandonar Texas, el Coach, nuestro Coach, dice que no rotundamente. Esa escena en particular me destrozó por dentro y a la vez me dio mucho que pensar: estamos hablando de una serie que se guardó hasta el último episodio el mayor defecto de su protagonista, un cliffhanger emocional que pone en peligro la estabilidad del matrimonio más maravilloso que jamás vio la televisión.

La construcción y el desarrollo de personajes siempre fue el fuerte de Friday Night Lights: a lo largo de sus temporadas vimos a Riggins pasar de malote del pueblo a un hombre de honor, a Smash Williams aprender el valor de la humildad y a Matt Saracen pasar de ser un don nadie al líder de un equipo ganador. Y por supuesto no me olvido de la madurez inversa de Julie Taylor, de la "deschonificación" de Tyra o de la época dorada de Landry. Pero lo que más me gusta de cómo FNL trata a sus personajes es la forma en que se despide de ellos. Estos momentos a mí siempre me parecieron perfectos, no solo por la emoción que transmiten sino también por cómo están integrados en la historia y como recuperan momentos de la memoria de los personajes y de los espectadores. Esta última temporada, a falta de ver el episodio final, tuvo 3 momentos en particular que realmente me llegaron al corazón:
  1. Cuando Buddy y Tim están en el bar y en la tele se escucha al comentarista nombrar a Smash Williams, los dos se giran y sucede la magia: inmediatamente recordamos (ellos y nosotros) a los Dillon Panthers campeones de Texas y nos alegramos de que un buen tipo como Smash esté triunfando en un equipo modesto.
  2. Cuando Tim, recién salido de la cárcel y más solo que nunca se plantea irse a vivir a Alaska, los guionistas nos llevan de vuelta a las raíces del personaje: lo reúnen con Tyra (imaginábamos que le iba bien, pero se agradece la confirmación), lo llevan a su terreno, su pequeño trocito de sueño americano, y Tyra le dice: "Alaska, Tim. Really?". Como diciendo: recuerda que tu eres el que dijo Texas forever en la primera temporada. Un cruce de miradas y todos sabemos lo que va a pasar.
  3. Para el final me dejo una de las escenas más conmovedoras de la serie. Cuántas veces vimos a Matt abrazar a su abuela y pensamos: "Este momento es insuperable". Pues me enorgullece decirles que lo volvieron a hacer. Nunca una escena tan repetida generó cada vez más emociones en los espectadores. No hacía falta volver a ver a Matt, su historia estaba perfectamente concluída, pero su regreso a casa es un regalo más de los guionistas a los espectadores.
Tampoco me olvido de los Lions: el alzamiento, la caída y el resurgir de Vince Howard, la lucha de Jesse por convertirse en entrenadora, el coqueteo de Becky con el dinero fácil y las enseñanzas de Riggins a Luke fueron historias sólidas, creíbles y que no cobraron mayor emoción simplemente por falta de tiempo. Los guionistas demostraron con esta segunda generación que tenían material para continuar durante años sin perder un ápice de la esencia y la calidad iniciales de la serie.

Con todas estas razones, y con el Memorial de Explosions in the Sky sonando de fondo, me despido de esta serie pensando que no me importa la final estatal de los Lions, que lo único que me interesa del final de esta serie es la despedida de sus dos pilares, que sin lugar a dudas será maravillosa y probablemente me haga llorar (aunque sea por dentro, que uno tiene una reputación que mantener). Tengan muy claro que esta serie es un hito en la televisión en abierto estadounidense, un drama sin igual, magistral se lo mire por donde se lo mire, único e irrepetible a la par que subestimado e ignorado.

8 de febrero de 2011

Cosas de Friday Night Lights que no sabías (o quizás sí)

[Este artículo se engloba en una serie especial que intenta desgranar y analizar las claves de Friday Night Lights, en la que es la última semana antes de que finalice definitivamente].


- Los actores poseen total libertad para improvisar diálogos y situaciones apoyados en el guión. Para aumentar más si cabe la sensación de realismo, cada escena se graba sin interrupciones por tres cámaras diferentes para intentar captar todos los detalles posibles.

- El arco argumental de Jason Street está basado en la historia real de David Edwards, jugador del instituto Madison de San Antonio que se quedó paralitico durante un partido en 2003.

- Las voces que narran cada partido de los Panthers o los Lions son las de Peter Arbogast y Paul McDonald, narradores oficiales de los partidos de la Universidad de California del Sur.

- Las cinco temporadas de la serie se han grabado completamente en localizaciones reales de Austin y Pflugerville prescindiendo totalmente de escenarios creados en platós.

- El azul y amarillo del atuendo de los Dillon Panther está basado en los del equipo de fútbol de Pflugerville.

- Donald Glover, que en Community interpreta a una ex-estrella de fútbol de instituto, se inspiró en el personaje de Smash Williams y su actitud para poder desarrollar su rol.

- Friday Night Lights está basada en una película homónima dirigida por Peter Berg, que es el productor ejecutivo de la serie. Además, Connie Britton (Tamy Taylor) y Brad Leland (Buddy Garrity) interpretan los mismos roles en las dos versiones, la esposa del entrenador ella y el mecenas local que es mucho más que un aficionado él.

- En ambas versiones, la banda sonora original es realizada por el grupo texano Explosions in the Sky.

- Contrariamente a lo que se suele pensar, el tema que suena en los créditos iniciales de la serie no es The Explosions in the Sky, si no que fue creado por los compositores W.G. Snuffy Walden y Bennett Salvay.

- Los entrenadores asistentes que se ven en la película en las escenas de los partidos, no son actores profesionales si no verdaderos entrenadores de fútbol de instituto.

- Pese al carácter documental de la película y su fidelidad a los hechos reales que la novela relata, la película se toma la licencia de presentar la derrota de los Panthers ante Dallas-Carter en la final, cuando en realidad sucedió en las semifinales.

- Peter Berg (director y productor ejecutivo de las ambas versiones) es primo de H.G. Bissinger, autor de la novela original, A Town, a Team, and a Dream.

7 de febrero de 2011

Friday Night Lights: Dillon Football

[Este artículo se engloba en una serie especial que intenta desgranar y analizar las claves de Friday Night Lights, en la que es la última semana antes de que finalice definitivamente].


Este miercóles, 9 de Febrero, en la plataforma de televisión por satélite Direct TV se emitirá el treceavo episodio de la quinta temporada de Friday Night Lights, el que será el último de esta serie basada en una película homónima de Peter Berg que a la vez se basaba en el libro A Town, a Team, and a Dream de H. G. Bissinger y que durante cinco años ha logrado sobrevivir a amenazas de cancelación, audiencias escasas y rescates milagrosos por parte de la cadena NBC.

Hasta aquí la información, ahora la opinión. FNL es un drama deportivo en el que el realismo sucio y la épica se intercalan para describir el día día de un pequeño pueblo de la Norteamérica más profunda en el que el football de insituto es liturgia y, directa o indirectamente, concierne a todos los aspectos de la vida de sus habitantes, tanto personal como profesionalmente. Esta vaga descripción puede evocar al espectador desconocedor de la serie y sus mecanismos ciertas impresiones equivocadas, por supuesto, porque bajo una óptica simplista y alejada, FNL puede parecer una americanada o un culebrón adolescente más. Pero no.

Porque lo que diferencia a FNL de casi cualquier serie que ahora mismo se esté emitiendo es que sabe alejarse muy bien de ciertos tópicos que inundan el género y que desarrolla de forma única. La serie es un relato casi documental de una forma de vida que se desarrolla en un contexto concreto. Con una sensibilidad única, que raramente cae en la sensiblería o la moñez, FNL ofrece una visión interna del "pueblerino" americano dignificadora y siempre alejada de juicios moralizantes externos. Esta es una historia sobre la familia y el crecimiento personal que deja en un segundo plano la crítica, que podría haberla, a un modo de vida totalmente volcado en un placebo como es en este caso el fútbol americano. 

Pero eso no significa que el deporte sea un elemento secundario o una mera excusa para la historia, porque no lo es. Toda la épica que FNL consigue transmitir es debido a que desarrolla unas tramas colocadas con precisión que explotan los viernes por la noche. Los actos de los personajes están condicionados por ello y las consecuencias de lo ocurrido en un partido dictan sus decisiones. Quizás sea por ello que cuanto más se alejan alguna tramas de todo lo que tiene que ver con esa manera tan visceral de vivir el deporte y la competición, más innecesarias y vacuas parecen.

Esto es, a grandes rasgos, lo que Friday Night Light ofrece, pero no es si no la punta del iceberg. Sus personajes, las actuaciones de los actores, la música de Explosions in the Sky... todos esos elementos que intentaremos desgranar en estos sucesivos días, en la semana en que la serie ofrece su despedida.