31 de octubre de 2012

Monstruos, pilotos y cancelaciones


La NBC, ¡esa cadena!, decidió que Mockingbird Lane, el remake de la sesentera sitcom clásica de la CBS The Munsters (CBS, 1964-1966) encabezado por Bryan Fuller no iba a desarrollarse más allá de su piloto. Pero aprovechando que Halloween está a la vuelta de la esquina, y que estaría bien recuperar algo de esos 10 millones de dólares que costó la broma, el pasado viernes 26 se emitió el piloto de marras con unas audiencias decentes - sin una campaña publicitaria fuerte detrás y en el día más flojo de la semana fue la segunda opción de su franja horaria así como un más que decente lead in de Grimm, que subió un 27% respecto a la semana anterior - y, sobre todo, con la sensación de que aunque lejos de ser una maravilla nos encontramos con un producto televisivo satisfactorio que dentro del horrible contexto de estrenos que hemos vivido este otoño merecía al menos la luz verde por parte de la cadena.

The Munsters era una sitcom protagonizada por monstruos pero cuya estructura era la típica de las comedias familiares de la época. En este sentido era más conservadora que su principal competidora [1], The Addams Family (ABC, 1964-1966), que presentaba unos personajes más excéntricos y cuyo humor estaba más basado en el choque de su atípico modo de vida con la convencional manera de ver las cosas del resto del mundo. En esta Mockingbird Lane, sin embargo, desde el principio se aprecia la clara intención de estirar todo lo que se pueda los límites de lo que ahora consideramos como drama para todos los públicos - ahí se nota claramente el toque de Fuller - y explorar la condición monstruosa, unas veces aceptada y otras no tanto, de los personajes. Y es que en lo escasos cuarenta minutos de este piloto se aprecia la intención de evolucionar el concepto original para adaptarlo a los esquemas actuales de los dramas televisivos y dejar atrás la comedia clásica tan representativa de la serie original.

Pero para lo que realmente da de sí todo este asunto es para hacer un poco de arqueología televisiva. Hace muchos años, en el siglo pasado, las cadenas americanas tenían la buena costumbre de estrenar todos esos pilotos que desechaban como TV movies o antologías de episodios durante el verano, lo que era bastante de agradecer porque por esa época no existía YouTube. No como ahora, claro, donde con un poco de investigación se puede acceder a una buena cantidad de pilotos desechados, entre ellos el de The Amazing Screw-On Head, antiguo proyecto de Fuller que trasladaba a la televisión un cómic de Mike Mignola, creador de Hellboy, que tampoco vio la luz.

Y es que el bueno de Bryan no termina de tener mucha suerte en esto de la televisión. Tras licenciarse en el medio con la franquicia de Star Trek - de la que es confeso admirador y en la que participó primero en Espacio Profundo 9 (UPN 1993 - 1999) y, mucho más activamente, en Voyager (UPN, 1995- 2005) - no se puede decir que ninguno de sus otros proyectos hayan tenido un éxito considerable lejos del grupo fiel de admiradores que arrastra. Tras crear y abandonar por "razones creativas" Dead Like Me (Showtime, 2003-2004), serie que no duró más de dos temporadas, se embarcó en la creación y desarrollo de Wonderfalls ( FOX, 2004) cancelada en el cuarto episodio y rescatada hasta los trece gracias al DVD. Fracaso tras fracaso, pasando por una versión para televisión del Carrie de Stephen King y como guionista de Heroes (NBC, 2006-2010), el nuevo proyecto del escritor americano fue la vanguardista, incomprendida y nuevamente cancelada a las dos temporadas Pushing Daisies (ABC, 2007-2009). Y para continuar con su leyenda negra el señor Fuller pensó que que mejor para hacerse un hueco dentro de los creadores de culto malditos de televisión que volviendo a una decrepita Heroes a partir de su tercera temporada.

Su último proyecto, una vez descartada salvo milagro esta Mockingbird Lane, es el de adaptar para NBC, ¡esa cadena!, las novelas originales de Thomas Harris sobre su personaje más famoso, Hannibal Lecter, que al menos ya tiene el beneplácito de la cadena para unos trece primeros episodios esperando la orden de otros trece que completen la temporada. Sin duda aquí estaremos impacientes por ver el resultado del proyecto, a la espera de que esta sea la serie definitiva que le procure a Bryan, que a estas alturas de artículo ya es como de la familia, un trabajo estable dentro de la televisión.

[1] Ambas series se emitieron  durante dos años con una ventaja en el estreno por parte de los Addams de una semana y ambas empezaron a bajar sus audiencias en su segundo y último año. Sin embargo las reposiciones las terminaron en convertir en objetos de culto.