27 de noviembre de 2012

Basura and TV Podcast 1X01: Que alegría, que alboroto, otro podcast piloto

De las cenizas de Agüesome nace el podcast de Basura and TV. Sin la mano ni las enseñanzas de Sunne, al que siempre estaremos agradecidos por contar con nosotros para la que fue la primera piedra de su imperio del podcasting, Mauro, Eldemo y un servidor nos volvemos a reunir, esperamos cada semana, para recomendaros series a cholón y comentar la actualidad televisiva siempre desde nuestro especial punto de vista.

Para este piloto nos estrenamos con dos de nuestras series fetiches, Bob´s Burgers y, aprovechando su aniversario (como si en este blog necesitaramos una escusa para hablar de ella), Doctor Who. Todo sin spoilers, con voces pisándose, calidad de audio regulera y chistes malos por doquier. Que las malas costumbres nunca hay que perderlas.

Intro
Bob´s Burgers (04:20)
Doctor Who (20:00)
Recomedaciones: End of Watch, Holy Motors y Knuckle (38:00).

La música que escuchas es:

Durante Bob´s Burgers: Anamanaguchi - Dawn Metropolis.
Durante Doctor Who: Murray Gold - I Am The Doctor.
Durante las recomendaciones: Anamanaguchi - Airbrushed (RAC Remix).

22 de noviembre de 2012

Los Tops de Basura and TV: Falsas fiestas que son mejores que las verdaderas.

Es el último jueves de noviembre, lo que significa que los norteamericanos están celebrando el Día de Acción de Gracias. Para lo que nos importa a nosotros, eso significa que esta semana la televisión se llenará de episodios especiales sobre el tema, como ya hace con Halloween o Navidad. Por eso, para escapar de ese hartazgo que mejor que recordar las mejores y más estúpidas fiestas inventadas que nos ha dado la televisión.

Verdukian (30 Rock):


Una religión creada por  Frank, Lutz, y Toofer. Los Verdukians creen en el poder curativo de la cerveza y que un hombre puede tener hasta nueve esposas, siempre y cuando dos de ellos sean hombres. También establecen un recipiente de cubos de carne con una foto de Jimmy Connors como decoración y, además, no celebran la Navidad.

18 de noviembre de 2012

50 aniversario de Doctor Who, la cuenta atrás: 1963 -1966



El primer episodio de la serie de ciencia ficción más longeva de la televisión no tuvo casi repercusión alguna, y eso que Doctor Who tiene el honor de ser la primera serie de la televisión británica en tener que grabar su primer episodio a partir de un piloto anterior, practica de la que, allá por los sesenta, la BBC no hacía uso en sus producciones. De todas formas, el hecho de tener que regrabar el primer episodio no fue el motivo por el cual la serie no empezó con todo el buen pie que sus creadores, Sydney Newman, C. E. Webber y Donald Wilson, pudieran imaginar.

Y es que An Unearthly Child fue emitido el 23 de Noviembre de 1963, un día después de que John F. Kennedy fuera tiroteado en Texas. Fue por ello que toda la repercusión del asesinato del presidente de los EE.UU. y la cobertura de aquellos hechos no ayudaron al lanzamiento de la serie, como tampoco ayudó una sucesiones de apagones eléctricos a lo largo de todo el país aquella tarde de sábado. Doctor Who nació gafada y no sería hasta el estreno de su segundo serial cuando la serie comenzara a ganarse la atención del público gracias a la imaginación de Terry Nation, creador de los Daleks, criaturas que maravillaron y aterrorizaron a la audiencia a partes iguales.

Pero la de los Daleks son otra historia que tendrá que ser contada un poco más adelante.

Verity Lambert, primera productora ejecutiva de la serie desde su concepción hasta la tercera temporada, le ofreció el rol del extraterrestre que podía viajar en el tiempo y el espacio al actor William Hartnell, que por entonces contaba con cincuenta y cinco años y que sigue siendo el actor más veterano en encarnar al personaje (y todo parece indicar que mantendrá ese honor por mucho tiempo). Hartnell, actor conocido por entonces sobre todo por su papel de 'Dad' Johnson en la versión cinematográfica de un famoso programa de radio australiano, This Sporting Life, dudó mucho en aceptar el papel que le daría la gloria eterna, sobre todo por el tono infantil-juvenil que presentaba la serie.

Y fue ese tono el que siguió configurando algunas de las decisiones capitales del argumento inical. Se buscaba una serie que fuera didáctica y familiar. Bajo estas necesidades se decidió que la joven compañera de aventuras de el Doctor fuera su nieta, Susan Foreman (Carole Ann Ford), y se introducirían una serie de personajes recurrentes que acompañaran a estos durante sus aventuras para ofrecer un punto de vista más cercano y esclarecedor para el espectador. Es la concepción del termino "companion" y no es casualidad que los primeros no señores del tiempo que alguna vez pisaron la TARDIS fueran dos maestros de escuela, Barbara Wright (Jacqueline Hill) e Ian Chesterton (William Russell), que viajarían junto al Doctor durante las dos primeras temporadas.

Primer mantra del whovian: TARDIS: Time And Relative Dimensions In the Space.

Solo falta un elemento en el a,b,c de Doctor Who. La TARDIS, que como estoy seguro que saben, es esa nave espacial con forma de cabina policial de teléfono que es más grande por dentro que por fuera, viaja por el tiempo y el espacio y nunca funciona como debe. ¿Pero por qué una cabina de teléfono? Pues por la misma razón por la que se suelen tomar la mayoría de las decisiones, porque así no se salían del presupuesto. El diseño en sí fue inspiración del guionista Anthony Coburn, ideólogo también del personaje de Susan Foreman, cuando camino de su oficina se cruzó con una de las famosas cabinas que, por entonces, todavía se podían ver por toda Londres. ¿Y cómo podemos seguir ajustando el presupuesto? Pues haciendo que el sistema de camuflaje de la nave esté dañado y no pueda cambiar de su forma actual. Y así es como de una necesidad nace uno de los símbolos recurrentes de Doctor Who, y con él, además, el anacronismo que con el paso de los años, y la desaparición paulatina de estas cabinas de las calles, se ha ido agravando y constituyéndose como uno de los chistes recurrentes de la serie.


Entre otras muchas cosas, Doctor Who fue una de las series pioneras en el uso de la música electrónica. El ahora tan famoso tema de apertura de la serie fue compuesto por Ron Grainer, entre otros responsable de la música de los créditos de El Prisionero, y mezclado por Delia Derbyshire, miembro de la BBC's Radiophonic Workshop y responsable de los arreglos electrónicos. Y aunque el propio Grainer siempre tuvo la intención de compartir con ella la autoría del tema - en más de una vez comentó a Derbyshire si de verdad él había escrito eso -, el departamento jurídico de la BBC quería que los nombres de los trabajadores de la Workshop permanecieran anónimos así que se encargó de que Grainer apareciera en todos los créditos como único autor de la sintonía que, exceptuando un par de arreglos, permanecería en los créditos de la serie hasta la decimoséptima temporada de la misma.

Pero volvamos al Doctor y a William Hartnell. En sus inicios la figura del Doctor no era todo lo amable que, ahora, se le presupone al personaje. Durante los primeros seriales se nos presentaba a un Doctor rudo, arisco con sus acompañantes y sobreprotector con su nieta. Lógicamente esa personalidad no calaba dentro de la audiencia familiar a la que la serie estaba dirigida, por lo que el carácter del personaje se fue dulcificando poco a poco hasta mutar en la figura reconocible que actualmente se tiene de él. Además el personaje presentaba una dicotomía que a la larga resultaría, ante poco, curiosa. El de William Hartnell es el Doctor más joven hasta la fecha pero el presentado con un físico más envejecido. Inseparable de su bastón, el Primer Doctor es frágil a primera vista, olvidadizo y dependiente de su desarrollado intelecto.

Si el personaje del Doctor es clave en la construcción del éxito y mito de Doctor Who, no lo son menos las figuras de los más antiguos y famosos de entre sus archienemigos, los Daleks. Desde su primera aparición en el segundo serial de la serie, The Daleks, esta raza de mutantes alienígenas manipulados genéticamente se convirtieron en un éxito entre el público de la serie, siendo su explotación comercial el primer éxito mayúsculo de marketing de la BBC. Y es que de nuevo, y como se cansarán de leer durante todo lo que dé de sí estos artículos, el adjetivo pionero está más que bien utilizado a la hora de referirse a la serie.

Los Daleks fueron creados por el guionista Terry Nation (responsable de otros dos clásicos de la ciencia ficción made in BBC como Survivors y Blake's 7), pero diseñados por Raymond Cusick (que aceptó el proyecto después de que Ridley Scott, diseñador por entonces de la BBC, abandonara la tarea por la incapacidad de presentar un boceto convincente). En un principio, ya que su origen sería revisado por el propio Nation varias veces durante los siguientes años de la serie, los Daleks se presentan como descendientes de los Dals, de los cuales mutaron debido a la guerra nuclear de estos contra los Thal. Y en un caso similar como el acontencido con la autoría del tema principal de la serie la BBC no se le reconoció a Cusick derechos de autor ninguno sobre los Daleks, acaparando Nation los títulos de créditos y royalties. No sería hasta muchos años más tarde cuando la cadena le concedería a Cusick, del que es justo decir que nunca tuvo queja económica ninguna sobre la situación y solo reclamaba ser reconocido como diseñador, una paga especial  por su trabajo.


Y es que tal fue el éxito de los Daleks que a mediados de la década de los sesenta se produjeron dos películas fuera del canon de la serie con ellos de principal reclamo y con Peter Cushing en el papel del DoctorDr. Who and the Daleks (1965) y Daleks – Invasion Earth: 2150 A.D (1966). La mayor singularidad de estos dos largometrajes, y la razón por la que antes comentaba que se encuentran fuera del canon de la serie, es que el personaje del Doctor (que en esta ocasión sí es un doctor autentico y que se apellida Who) no es un extraterrestre si no un ser humano que ha sido capaz de construir una máquina del tiempo que es -venga, de carrerilla - másgrandeenelinteriorqueenelexterior.

La serie comenzaba a tener grandes audiencias, medias de doce millones de espectadores, los Daleks son ya un icono a la altura del propio Doctor y sus apariciones se multiplican. Entonces, ¿por qué se decide cambiar al actor principal de una serie de éxito?

Hay que tener en cuenta varios aspectos. Hay al menos tres frentes abiertos que acaban degenerando en la destitución de William Hartnell como actor responsable de dar vida al Doctor. Al termino de la segunda temporada de la serie Verity Lambert abandona el cargo de productora de la serie a favor de John Wiles, y Donald Tosh toma el cargo de guionista principal (Head of Serials). Ambos nunca consiguieron tener una buena relación profesional con Hartnell debido a la cada vez menor capacidad del actor para recordar sus frases (más tarde se descubriría que sería a causa de la enfermedad que le acabaría matando, una arteriosclerosis), pero sobre todo por el antisemitismo del actor, que le trajo también varios problemas con su compañera de reparto Carole Ann Ford.

Y si no hubiera sido por el sustituto de ToshGerald Savory, el cambio de actor se hubiera producido mucho antes de lo que se produjo y de forma muy distinta a como se hizo, habiendo así cambiado la historia de la serie por completo. El plan de Wiles consistía en hacer desaparecer al Doctor en el serial The Celestial Toymaker y que ha su vuelta fuera interpretado por otro actor. Afortunadamente Savory se negó rotundamente a ello así como a varios cambios que el productor quería introducir, como un lenguaje más vulgar y no tan académico, algo muy mal visto por la BBC en aquella época. Fuera como fuese, la salud de Hartnell no daba para más, y el remplazo de Wiles y Savory por Innes Lloyd y Shaun Sutton respectivamente favoreció el cambio de ciclo.

Así fue como en los últimos segundos del último episodio de The Tenth PlanetWilliam  Hartnell decía adiós a la serie y el Doctor se regeneró por primera vez. En The Tenth Planet se introdujo a los Cyberman, una raza de cyborgs humanoides provenientes del planeta gemelo de la Tierra, Mondas, que millones de años atrás se había separado de la órbita del Sol. Creados por  el Doctor Kit Pedler, consejero científico de la serie, y el guionista Gerry Davis, los Cyberman se convirtieron en los segundos villanos más recurrentes de Doctor Who, ganando mucho protagonismo en la etapa de Patrick Troughton.

Pero antes de entrar de lleno en la segunda etapa de Doctor Who, en Patrick Troughton y en los Cyberman es momento de hablar sobre los episodios perdidos de la serie. En total existen 27 seriales de los dos primeros Doctores repartidos en 108 episodios que fueron destruidos de la base de datos de la BBC para ahorrar espacio y dinero. Pero un total de 39 episodios de esos 108 pudieron en parte ser reconstruidos gracias a diferentes contribuciones. Entre grabaciones caseras, audios, imágenes de rodajes y emisiones tardías en otros países se comenzó un trabajo de reconstrucción por parte de los fans de la serie y el apoyo de la BBC con el fin de recuperar el legado. Lamentablemente la época más perjudicada por este suceso fue la del Doctor de Troughton de la que se perdió originalmente 15 seriales y 65 episodios, incluidos los correspondientes al serial The Power of the Daleks, la primera aventura del Segundo Doctor.

[+] Mucho más material sobre el Primer Doctor en Classic Doctor Who Files y en su Tumblr, Doctor Who Files.

13 de noviembre de 2012

Red Dwarf X


Varios son los factores que acaban determinando que cierto producto cultural, en el caso que nos os ocupa una serie de televisión británica, sea considerado de culto. El género, el argumento, las circunstancias o la intrahistoria de una producción son los elementos claves que se pueden dar en conjunto o aisladamente para que una serie se gane ese estatus. Pero volviendo al tema que nos ocupa, en el caso de Red Dwarf (BBC-Dave, 1988-...) parecen confluir en uno solo todos esos elementos que comentaba dando como resultado una serie única, una rara avis que mezcla géneros con la misma facilidad que los deconstruye y que durante más de veinte años ha tenido que luchar contra todos los problemas conocidos y habidos y que, en pleno 2012, se encuentra emitiendo una décima temporada redentora que parece planeada para recordar a propios y extraños porque todavía sigue viva.

Pero empecemos por el principio.

Red Dwarf, o Enano Rojo [1] como se conoce en España gracias a las emisiones autonómicas noventeras, proviene de las brillantes mentes de Rob Grant y Doug Nailor, dos curtidísimos guionistas cómicos cuya sociedad se extiende varios años atrás de la creación y concepción de la serie. Concepción que data de la época del programa humorístico radiofónico que ambos escribían para BBC 4, Son of Cliché (1983-1984) en el cual encontramos el germen de la serie, Dave Hollins: Space Cadet. Esta serie de sketches [2], concebidos primeramente para aparecer una sola vez pero finalmente alargado a cinco emisiones totales, cuenta las aventuras del único supervivente de una nave espacial, Dave Hollins (Nick Wilton) y el ordenador de a bordo Hab (Chris Barrie). Tras el éxito cosechado y después de seguir fogueándose en televisión y ganarse una buena reputación al tomar la rienda del clásico programa de sátira política, y padre de todos los programas modernos de guiñoles, Spitting Image (ITV, 1984-1996), en 1988 bajo el auspicio de la BBC y su propia productora, Grant Naylor, se estrena Red Dwarf.

La historia la habrán leído mil veces, pero aquí va la mil y una. Recogiendo la idea original de Dave Hollins, y agrandándola, Red Dwarf cuenta la historia de Dave Lister (Craig Charles), único superviviente de la catástrofe nuclear que asoló a la nave minera dónde trabajaba como técnico de tercera categoría al ser puesto en hibernación durante tres millones de años por la computadora de la nave, Holly (Norman Lovett/Hattie Hayridg), que decide traer de vuelta a la vida en forma de holograma al insoportable compañero de litera de Lister, Arnold Rimmer (Chris Barrie de nuevo). El cuarteto inicial lo completa Cat (Danny John-Jules) un gato antropomórfico de una raza evolucionada de la gata del propio Lister cuya civilización nació y murió dentro de la bodega de la nave. Más tarde se unirían a ellos Kritten (Robert Llewellyn/David Ross), un robot mayordomo programado para servir a toda costa y Kristine Kochanski (Clare Grogan/Chloë Annett), el interés amoroso de Lister durante toda la serie.

Pero lo realmente interesante de Red Dwarf es como a partir del concepto de partida y un puñado de personajes consiguió desde el principio diferenciarse de cualquier serie coetánea. La premisa era sencilla, unir la comedia británica más clásica con un ambiente de ciencia ficción apoyada en un puñado de personajes de personalidades muy marcadas y opuestas. Así pues, en un solo episodio se mezclaba la comedia sarcástica y satírica de enredos con los grandes temas de la ciencia ficción. Con el paso del tiempo, y presupuesto, la importancia de la ciencia ficción fue tomando un nivel cada vez más importante y más cuando Rob Grant abandonó la serie "por motivos creativos" después de la sexta temporada. Una sexta temporada que significó, posiblemente, el salto de tiburón de la serie y el principio de la decadencia de la misma. Para empezar, tres años tuvieron que hacer falta para que Red Dwarf volviera en una séptima temporada debido a la ruptura profesional de Grant y Naylor, los compromisos profesionales de los actores y, sobre todo, los problemas legales de la estrella Craig Charles, que estuvo en prisión durante unos meses debido a unos cargos de violación de los que al final salió absuelto. Además, para esa temporada se decidió prescindir de otra de las principales características de producción de la serie. Por primera vez en once años se eliminó la grabación con público en directo y se recurrió a añadir las pistas de risas en post producción, decisión que sería revocada para su octava y, hasta hace tres años, última temporada.


Después de que en 1999 la BBC decidiera no renovar la serie y tras los fallidos intentos de Naylor de ofrecer un canto de cisne a la franquicia con una película parecía que Red Dwarf estaba acabada. Y así era hasta que en abril de 2009 la serie volviera en un especial de tres episodios llamado para la ocasión Back to Earth y emitido por primera vez fuera de la BBC, en el joven canal Dave. Back to Earth, sin embargo, resultó ser toda una decepción [3]. La miniserie, en pos de lucir un look más cercano a la producción cinematográfica, rehusó de nuevo del público en directo además de decidir no incluir ningún tipo de pista de risas para llenar unos, a la postre, incómodos huecos. Todo ello sumado a un exceso del uso del croma y unos diálogos e historia que seguían con esa tendencia de diferenciarse de la comedia más representativa hicieron de esta novena temporada un nuevo alejamiento de los estándares clásicos de la serie. Parecía que sin Grant a Naylor se le iba de las manos la serie y por ello el anuncio de la vuelta en 2012 no parecía nada esperanzador.

Pero afortunadamente, y para sorpresa de la mayoría, la décima temporada de Red Dwarf ha supuesto una vuelta a los orígenes muy reconfortante con momentos de gran lucidez representados en el que es el mejor episodio de esta nueva tanda, Entangled (10.04). Naylor ha sabido recuperar el encanto de la serie tomando decisiones muy acertadas. La primera, vuelta al estudio, al público en directo, al formato de seis episodios y a la grabación multi cámara característica de la sitcom. La segunda, y diría que más importante, vuelta a la sencillez, que no simplicidad, de las primeras temporadas en las que la fuerza de la serie provenía más de la comedia y la química entre los personajes/actores que de los cada vez más pretenciosos argumentos. Y así es como gracias a la búsqueda de ese equilibrio entre las diferentes etapas de la serie Red Dwarf parece estar más viva que nunca habiendo sido, con diferencia, el programa original más visto en la historia de Dave, record de descargas en iTunes y teniendo muchas y reales posibilidades de volver para una onceava temporada.


[1] En realidad la traducción exacta debería ser Enana Roja, pero por eso de que el genero en inglés es neutro a alguien se le debió pasar que en la lengua de Cervantes las estrellas son femeninas. 

[2] Uno de los cuales podéis escuchar desde YouTube.

[3] Back to Earth es a Red Dwarf lo que la película para televisión noventera con Paul McGann a Doctor Who, una pesadilla que muchos quisiéramos quitarnos de la mente.

4 de noviembre de 2012

Star Wars versión doméstica

Es una de las noticias de la semana. Disney ha comprado LucasArts por cuato mil millones de dólares y nada más saberse la noticia se anunció que ya se prepara un nueva trilogía de la joya de la corona de la compañía, Star Wars, por lo que habrá que esperar otro boom de merchandasing galáctico así como una constante explotación de una franquicia que lleva ya cuarenta y cinco años sin cerrar el grifo de los beneficios.

Y es que el llamado "universo expandido" de la saga es tan prolífico como rentable y abarca todo el espectro cultural. A los libros, cómics, videojuegos hay que sumarle una buena cantidad de spin-offs y especiales para televisión que no pasan de ser, salvo honrosas excepciones, productos de segunda categoría y que a continuación vamos a pasar a recopilar en un ejercicio de responsabilidad pública sin precedentes. O no.

Comencemos, por estricto orden cronológico, por el más infame producto de la saga y, a la vez, el más cariñosamente recordado de todos aunque solo sea por el fracaso estrepitoso de la premisa, el Star Wars Holiday Special (CBS, 1978). Para que se hagan una idea del despropósito que tenemos entre manos esta primera incursión de Star Wars en la  televisión es uno de los pocos movimientos creativos y comerciales de los que George Lucas se arrepiente en público [1]. Tal es la leyenda negra de este pseudo programa de variedades que únicamente se emitió enteramente el día de su estreno y nunca más se produjo una reposición. Con la escusa argumental de poder llevar a tiempo a Chewbacca a su planeta natal para poder reunirse con su familia a tiempo para celebrar las fiestas y la participación del cast original de la película se intercalan una serie de gags sin gracia, números musicales fallidos y decenas de escenas perturbadoras que pueden ver en esta lista de reproducción bajo su propia responsabilidad.

Con la finalización de la trilogía original y la confirmación de la saga como un fenómeno cultural, publicitario y económico internacional se produjeron dos telefilms que se emitirían en años consecutivos en ABC protagonizados por los ewoks, los Jar Jar Binks de los ochenta. Caravan of Courage: An Ewok Adventure en 1984 y su secuela The Battle for Endor un año después se alejaban del concepto de ciencia ficción y abrazaban la aventura y fantasía para toda la familia. El éxito en ambas cintas tanto en el mercado VHS como en Europa, donde fueron estrenadas en cine en la mayoría de países, hizo que en el mismo 1985 la cadena siguiera explotando la fama de los ewoks con una serie de animación que duraría dos temporadas y que se emitiría junto a Droids, otra serie de animación precuela del Episodio IV, que en este caso seguía las aventuras de C3PO y R2-D2 en su incesante lucha de huir de todos los dueños a los que habían sido asignados. Al contrario que Ewoks, Droids solo contó con una temporada que fue repuesta un año más tarde para seguir emitiéndose en programa doble junto a la serie de los irritantes peluches.

Dieciocho años hubo que esperar para ver otra serie de la saga en televisión. Y en este caso se pude decir que la espera mereció la pena. Clone Wars (Cartoon Network, 2003-2005) fue una microserie animada concebida para llenar el hueco entre los episodios II y III de la trilogía moderna. Pero nunca un relleno tuvo tanta enjundia e importancia como tuvo este. Con el maestro de la animación Genndy Tartakovsky al mando de la misma y una duración por clip que no rebasaba en ningún momento los quince minutos, Clone Wars [2] resultó ser un juguete en manos de Tartakovsky, que no dudó en utilizar la serie para seguir desarrollando el maravilloso libro de estilo con el que ya había maravillado con su anterior serie, Samurai Jack (Cartoon Network, 2011-2004). Con una historia y diálogos casi nulos toda la acción se centra en diferentes y espectaculares batallas desarrolladas y coreografiadas con un pulso nunca visto en la saga. Clone Wars es, por méritos propios, no solo el mejor producto televisivo basado en el universo Star Wars, si no el único que se se salva de la mediocridad general de la trilogía moderna de la franquicia. Por lo que nunca, nunca, deben confundirla con la que es, por ahora, la última serie de la saga que se está emitiendo, The Clone Wars.


The Clone Wars (Cartoon Network, 2008-...) nace al amparo de la película de animación generada por ordenador estrenada el mismo año que su debut en televisión. Al contrario que su predecesora cuenta con un formato convencional de episodios de veinte minutos englobados en temporadas, cinco por ahora, de veintidós. Ningún rastro de la serie de Tartakovsky queda en ésta excepto el nombre y el periodo de la historia que narra. Por lo demás nos encontramos ante otro producto tipo de la saga que abraza toda la mediocridad en la que está aparcada la franquicia actualmente y, que tras el anuncio de la compra de Lucas Arts por Disney, posiblemente abandone su franja en Cartoon Network para mudarse a Disney Channel.

El futuro de la saga es incierto como lo es el de sus adaptaciones televisivas pero es de esperar que con la compra de Disney se revitalice algo la producción y calidad de la misma. Por un lado es buena señal la costumbre que Disney ya ha demostrado con la compra de Pixar y Marvel de dar una relativa independencia a estos estudios pero por otra parte a lo mejor lo que necesita la saga es justamente eso, un cambio radical en su marcha creativa. Por lo pronto el proyecto animado de Seth GreenMatt Senreich, las mentes detrás de Robot Chicken (Cartoon Network, 2005,...), ya es una realidad a la espera de estrenarse. Por lo visto en su trailer, Star Wars Detours significará una traslación del humor y la parodia marca de la casa de Robot Chicken - serie que nunca se ha privado de parodiar la creación de Lucas - al universo de Star Wars. 



[1] Que no les extrañe que ahora que es cuatro mil millones más rico a Lucas le de por ir casa por casa, videoteca por videoteca y disco duro por disco duro eliminando totalmente cada copia que se encuentre de este impío especial.

[2] Cuya dos temporadas podéis ver integras en esta lista de reproducción de YouTube.