16 de agosto de 2016

Basura and TV Recomienda (X)

Unsolved: The Boy who Disappeared (BBC 3):











Ver los ocho episodios de Unsolved en el iPlayer de BBC.

Serie documental de ocho piezas cortas de entre diez y quince minutos sobre la desaparición hace veinte años de Damian Nettles y la evolución del caso hasta el día de hoy, en el cual todavía no se ha encontrado su cuerpo ni ningún culpable del delito. Las reporteras Branagh Munro y Alys Harte se trasladan a la Isla de Wight para contactar con familiares, amigos, vecinos y sospechosos e intentar dibujar una escena clara de los hechos de la noche de la desaparición. Aunque juega unas cartas parecida a las de Making a Murderer, esta Unsolved tiene un estilo menos cinematográfico y más periodístico que la serie de Netflix. Lo que si comparten ambas es un relato angustioso que te deja pegado a la silla con ganas de saber más y más.


David Cross: Making America Great Again! (Netflix):










Nuevo especial para Netflix de David Cross (Mr. Show, Arrested Development), que muestra una faceta del cómico algo más alejada de de sus trabajos en ficción. En este Making Great America Again! tira de un humor muy negro pero a veces parece estar más preocupado en el mensaje que en la carcajada, por lo que el resultado acaba siendo irregular. No es quizá la mejor muestra para adentrarse en su rutina como cómico stand up, pero al menos ofrece un par de momentos de verdadera brillantez.


Take my Wife (Seeso):










Primer episodio de Take my Wife completo en el canal de YouTube de Seeso.

En Take my Wife, la nueva comedia de Seeso, Cameron Esposito y Rhea Butcher interpretan versiones ficticias de ellas mismas frente a las vicisitudes de tener que compaginar su vida como pareja y profesionales de la comedia. Es otra muestra de la plantilla "cómicos explorando su vida y su profesión" que empezó con Louie, pero aquí al menos tenemos la novedad de hacerlo desde la perspectiva femenina y homosexual de sus protagonistas, cuya química es lo mejor de sus seis episodios.


Triumph's Summer Election Special 2016 (Hulu):
Nuevo especial electoral de Triumph para Hulu tras el emitido el pasado febrero. En esta ocasión Robert Smigel y su más famosa creación se pasean por las convenciones republicanas y demócratas en busca de sus nuevas víctimas. Más de lo mismo si eres seguidor de Triumph (aunque ni de lejos eso es algo aquí algo negativo) en donde sus piezas remotas siguen siendo el máximo exponente de improvisación y mala leche al que nos tienen acostumbrados. Además, esta vez la parte de plató se ha mejorado en comparación con la última vez y hay algún que otro segmento de esos que te hacen preguntarte si lo que está viendo es realmente cierto, como este en el que seguidores de Trump dan por cierto anuncios de campaña exageradamente falsos

[+] Basura and TV Recomienda (IX).

8 de agosto de 2016

Preacher


 El recorrido a lo largo de los años que ha llevado a Preacher (Predicador para los amigos a partir de ahora) a pasar de las viñetas a la pantalla daría para un artículo entero. Resumiendo; hasta dos veces se intentó adaptar como película (la primera  en 1998 y la segunda en 2002 con James Mardsen como protagonista) y después HBO intentó convertirla en serie a manos de Mark Steven Johnson y Howard Deutch en 2006. Según los mentideros de la industria el principal problema era el de financiación, ya que debido a la controvertida imagen de la religión que la historia narraba muchos productores (por miedo o por convicción) se alejaban de ella. Fuera como fuese al final el proyecto cayó en manos de Seth Rogen, Evan Goldberg y Sam Caitlin que junto a Sony Television y acabarían, por fin, desarrollando dieciocho años después la primera adaptación de Predicador en el canal AMC. Y con Garth Ennis y Steve Dillon, autores de la criatura, como productores ejecutivos para darle más enjundia al proyecto.

Estamos ante la historia de Jesse Custer y su peculiar viaje en pos de reafirmar su fe. Primero como el fracasado predicador que da título a la serie y después como el elegido en portar a Génesis, un ente todopoderoso resultado de la unión entre un ángel y un demonio que le otorga el don de ser obedecido en todo lo que pida. A partir de este punto de partida la serie construye un relato sobre el bien y el mal, los límites de lo divino y la importancia de la fe, o su carencia, en la moral de las personas. Todo ello de la forma más irreverente y surrealista que podáis imaginar, gracias al extraño equilibrio de referencias e influencias de la serie que van del western clásico hasta el género fantástico.

1 de agosto de 2016

Thursday Night Lights


Scooba es un minúsculo pueblo del sur de Estados Unidos de menos de 700 habitantes que alberga el campus del East Mississippi, un community college [1] famoso por ser la casa del equipo de fútbol americano campeón nacional los dos últimos años, los Lions. Pero es su programa deportivo, y no tanto su palmarés, lo que ha llevado a Greg Whiteley y Adam Ridley a pasar una temporada documentando a entrenadores, jugadores y personal docente para la grabación de Last Chance U, la última serie documental estrenada en Netflix.

La particularidad de estos Lions se encuentra en su sistema de reclutación. El equipo está compuesto en su mayoría por jugadores que cumplen los requisitos deportivos suficientes como  para militar en universidades pero que, por diferentes motivos que van desde lo académico a lo legal, no son aptos para conseguir una beca para jugar a ese nivel. Y aquí es donde entra el cuerpo técnico capitaneado por el entrenador Buddy Stephens y la asesora Brittany Wagner, encargados de enderezar estudiantil y deportivamente a unos chavales que se encuentran literalmente ante la última oportunidad de poder labrarse una carrera como deportistas profesionales o, al menos, poder entrar en una universidad en la que conseguir un diploma.

Como ya hiciera Friday Night Lights [2], Last Chance U utiliza el fútbol americano para retratar una comunidad en la que el deporte es la única vía de escape para muchos. La pobreza, delincuencia e incluso un racismo tan acentuado hasta el punto de que todo el mundo lo da por hecho son aquí temas que, aunque no se tratan directamente, están en el ambiente. Sus creadores, acertadamente, combinan las visicitudes deportivas con el día a día escolar de los jugadores dando la oportunidad de presentárnoslos en otro contexto más personal y auténtico. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los chicos, afroamericanos provenientes de familias desestructuradas, han pasado por el sistema educativo obligatorio de puntillas gracias a su talento y se encuentran con la frustración de no poder seguir avanzando en sus carreras por no dar el nivel académico y estar atrapados durante dos años en una escuela en medio de la nada a la espera de que algún ojeador los saque de ahí.