23 de febrero de 2010

How to make it in America / How to make it in HBO

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Las comparaciones son odiosas, pero en un negocio en el que se mueve tanto dinero como el de la televisión son necesarias para atraer al mayor público posible. Así que posiblemente lo que más hayan leído/oído sobre la nueva serie de HBO, How to make it in America, es que se trata de una Entourage en Nueva York sobre el mundo de la moda. Y con dos capitulos ya emitidos podemos decir que, aunque algo de cierto tiene esa afirmación, How to make it in America tiene una realización y un tono bastante diferente que la serie con la que comparte productores.

El punto de partida de la serie es sencillo. Un grupo de jovenes neoyorquinos, asiduos al mundo de la noche y ambiente que les ofrece la ciudad, buscan dar el pelotazo con un proyecto original que les asegure una vida de fácilidades y comódidades. En este punto no es descabellado afirmar que How to make it in America es a la vanguardia neoyorquina lo que Entourage a la farándula angelina. Pero aquí es donde se terminan las similitudes entre ambas series.

La mayor diferencia entre las dos, y la más importante, es el tono del que hacen gala. Entourage es, en su totalidad, una comedia. Las historias, situaciones y personajes poseen un carácter mayoritariamente cómico y un halo de optimismo y éxito que es una de las marcas diferenciadoras de la serie. Sin embargo, por lo visto en sus dos primeros episodios, How to make it in America se desliza por otros derroteros. Estamos ante una historia sobre el fracaso, de la impotencia que genera y de los esfuerzos que hay que realizar para salir de él. Todo ello revestido de una estética moderna y un tono ligero que la aleja de ser un drama puro.

Pero dejando a un lado las comparaciones, la serie tiene arrestos suficientes como para consolidarse en la parrilla. A la estética y tono que hacía referencia anteriormente hay que sumarle una producción maravillosa cuyo punto más sobresaliente es la utilización de las calles de Nueva York como un elemento importantísimo de la serie, logrando eso que tantas veces se suele decir, "convertir la ciudad en un personaje más".

Aún es pronto, pues, para saber a ciencia cierta el rumbo que va a seguir la serie. Pero por ahora posee las suficientes excusas para darla un voto de confianza. Y si toda esta parrafada no les ha convencido, siempre pude echárle un ojo a su opening, que se mueve a ritmo de I need a dollar de Aloe Blac, digno de entrar entre los mejores de los últimos años.