29 de julio de 2015

Los osos amistosos


Ahora que el título ya ha logrado que huyan (normal), permítanme hablarles de We Bare Bears. Como Responsable Oficial de Hablar de Dibujicos para Niños de esta santa casa (me he hecho hasta carnets), es un placer informarles de que anoche Cartoon Network estrenó su serie más puramente cómica hasta la fecha (con la única posible excepción de Gumball. Y bueno, Tito Yayo no tiene drama de ningún tipo, pero tampoco GRACIA.): una enteramente basada en un webcómic previo de su creador, Daniel Chong, formado como responsable del equipo principal de historia en Pixar (y cuyo último trabajo en ese puesto fue en una pequeña peliculita de la que probablemente no hayáis oído hablar, "Inside Out" o algo así).


La serie en sus orígenes webcomiquescos. Ice Bear ya era el MVP.

28 de julio de 2015

En el espacio, nadie puede oírte gritar. Pero sí reír.



Rick and Morty (Cartoon Network, 2014), la comedia de ciencia ficción de Justin Royland y Dan Harmon, ha vuelto con su segunda temporada. De la serie ya os hemos hablado aquí (e intentamos hacerlo siempre que podemos en Twitter) y nuestro entusiasmo por ella no solo está intacto, si no que cada vez es mayor. Pero esta vez queremos aprovechar para hacer un poco de recapitulación de un subgénero como es el de la sitcom de ciencia ficción. Porque como no nos cansamos de decir los referentes siempre están ahí y para llegar a donde estamos se ha ido creando uno caminos que no solo hay que repasar si no que muchas veces recomendar. 

Así que cojamos una máquina del tiempo hasta los años sesenta y empecemos.

En Los Supersónicos (ABC, 1962) Hanna-Barbera quiso continuar con el éxito de Los Picapiedra, esta vez situando la historia en un futuro espacial idílico. Un cambio de ambientación, pero no de intenciones, porque las historias de sus episodios eran un refrito del resto de comedias de los cincuenta y sesenta. Fue a mediados de los ochenta cuando la serie se recuperó para el bloque de animación de Hanna-Barbera y, aunque de forma infantil, se aprovechó su punto de partida para explorar argumentos más reconocibles de la ciencia ficción, sobre todo el uso de la tecnología. Un bloque de animación en el que se podían ver más intentos de la compañía de adentrarse en el mundo de la ciencia ficción, como la versión animada de la película de culto Las alucinantes aventuras de Bill and Ted (1989). Pero no sería la única de las creaciones del dúo de animadores más famosos de la televisión que serían recuperados para la causa. Dos de sus superhéroes sesenteros, Space Ghost y Birdman, volverían casi cuarenta años después gracias a Cartoon Network, aunque no desde luego como uno podría imaginar. En Space Ghost Coast to Coast (1994) se subvertía el formato de los talk shows americanos y se manipulaban entrevistas a famosos de carne y hueso a favor de su comicidad mientras que en Harvey Birdman, Attorney at Law (2000) se aprovechaba a casi todo el plantel histórico de la compañía para crear una comedia por momentos negrísima de abogados que homenajeaba por medio de la parodiaba el legado de la compañía. Y sin olvidar otra favorita de esta casa, The Venture Bros (2003), una reimaginación con muy mala leche de Jonny Quest (ABC, 1964).

10 de julio de 2015

The Chris Gethard Show


En la superficie del planeta Hollywood, Chris Gethard es uno de esos eternos actores secundarios que tras diversos proyectos fracasados (Big Lake, Comedy Central) se dedican a vagar por los principales programas de éxito (The Office, Parks and Recreation) en papeles semi-recurrentes en el mejor de los casos (el jefe blandengue de Ilana en Broad City). Pero en las profundas catacumbas de internet, Chris Gethard es el líder espiritual de un grupo de gente rara que semana a semana producen esa fiesta loca de comedia llamada The Chris Gethard Show.

Originario de Nueva Jersey, Gethard (pronunciado "Geth-ard", no "Get-hard") debutó el prototipo de su programa en su alma máter, el Upright Citizens Brigade Theater. Tras varios intentos de exportarlo a Los Angeles, Chris se dio cuenta de que no quería perder la libertad y el caos que tan bien se lleva con el humor de improvisación y tan mal con las grandes cadenas de televisión en Estados Unidos. La solución: montar su propio show con dinero de su bolsillo, amigos por empleados/voluntarios y emitirlo en la televisión de acceso público de Nueva York y en internet. El resultado: cuatro años, 152 episodios, una comunidad de fans única y, por fin, un programa de televisión "de verdad".

¿Pero de qué se trata The Chris Gethard Show? Sobre lo que se les ocurra esa semana, básicamente. En TCGS todo está pensado (o no pensado a propósito) para fomentar el caos, la espontaneidad y la impredecibilidad de cada minuto. Llamadas del público incómodas, sketches físicos en los que todo puede salir mal, temas de conversación absurdos; todo gira en torno a la comedia de improvisación que tan bien se les da a Gethard y compañía. Por increíble que parezca, todo ésto funciona sorprendentemente bien y cuando no lo hace, se convierte en una fuente de risas más. Ejemplos: 
  • En el segundo episodio, el estudio donde normalmente graban el programa estaba ocupado por otra persona (que se convirtió en su némesis). El episodio de esa semana fue simplemente Chris y sus amigos contestando llamadas del público durante una hora. [TCGS #2 - The episode where everything started]
  • En ese mismo episodio, una mujer llamó porque no entendía lo que estaba viendo. Chris invitó a esta mujer al estudio, la mujer apareció al rato y se convirtió en un personaje recurrente del programa, inventando una de las tradiciones de TCGS: los Randoms, personajes recurrentes aparecidos de la nada.
  • En otro episodio, la premisa consistía en que si Chris contestaba preguntas personales sobre sus amigos de forma incorrecta, un boxeador profesional debía darle un puñetazo en alguna parte del cuerpo. [TCGS #8 - The Kickboxer Episode]
  • En otro episodio, si alguien pronunciaba una palabra secreta (que la audiencia sabía y llamaba para forzarla) eran atacados por un grupo de vándalos con bates de goma. [TCGS #5 - The Whiffle Bat Gang Episode]
Creo que se hacen una idea. En realidad no, porque ahí reside la belleza de este programa, en ningún momento sabes lo que va a pasar después. En Basura and TV adoramos TCGS porque nos sentimos identificados con sus ideales de hacer lo que a uno le apasiona por amor al arte y utilizar las limitaciones propias para auto superarse y convertirlas en bazas. Escoge un episodio cualquiera y no te cuestiones qué hace esa señora mayor en el fondo con los hoola-hoops o de dónde salió ese tipo peludo en bañador que solo interviene para proponer dilemas. Déjate llevar por tornado de improvisación, incomodidad, inocencia amateur y amor por hacer reír a la gente que es The Chris Gerhard Show.

Quizás la mejor forma de afrontar TCGS sea empezar con la versión “profesional” del programa que se emite actualmente. Una versión del programa condensada para la televisión y más accesible para el gran público, pero que no pierde ni una pizca del encanto de la original. A día de hoy hay seis episodios emitidos y diez confirmados en total. Esperamos que puedan seguir durante muchos episodios más, esta gente se merece un sueldo por lo que hacen. Pero si no, no estamos preocupados porque sabemos que el espíritu TCGS seguirá vivo de alguna forma u otra.

[+] The Carson of Cable Access, artículo en la revista New York.



2 de julio de 2015

Fantasías masculinas


Empecemos hablando del elefante en la habitación. Sí, Ballers (HBO, 2015) es el nuevo intento de Steve Levinson y Mark Wahlberg de repetir el éxito que lograron con Entourage. Una vez que la gallina de los huevos de oro parece que va a pasar a mejor vida tras su mediocre paso por la salas de cine, el dúo parece dispuesto a repetir la formula asegurándose que los cambios no son más que estéticos y apostando por el tirón mediático que les da la vuelta de una superestrella como Dwayne Johnson a la televisión.

Así que cambiamos las luces de neón de Hollywood por la de los focos de los estadios de fútbol americano. Pero el resto sigue ahí, pura fantasía masculina de poder, amistad, mujeres y dinero a ritmo de hip hop. Y es que lo que sus responsables, y HBO, parecen no haber entendido con Ballers es que el espíritu de Entourage se quedó anticuado casi nada más aparecer y que la serie llega diez años tarde.

En los dos episodios que llevamos la serie solo gana enteros y protagonismo cuando deja a un lado esa fantasía e intenta, con pinceladas gordas, desmitificar ese mundo de lujo supuestamente perfecto centrándose en lo que viene después. Es ahí donde el personaje de Johnson gana relevancia como un ex jugador que tiene que encontrar su lugar entre figura paterna y responsable para nuevos jugadores y el desarrollo de su nueva vida profesional.

Y aunque el carisma de The Rock es aplastante, pun intended, no es suficiente para cargar con un proyecto  que habría que ver si hubiera salido a la luz en HBO si no tuviera los grandes nombres que tiene asociados. Y es que, directamente, Ballers es un producto de tiempos pasados y, hoy por hoy, nada de lo que ofrece es original o, mucho peor, valedor de una calidad suficiente para destacarla entre el resto. 

1 de julio de 2015

La nueva carne


Este anuncio de Scream (MTV, 2015) a ritmo de Rilo Kiley dejaba abierta la esperanza tras las noticias de que ni Kevin Williamson ni Wes Craven [1] iban a tener nada que ver con el relanzamiento televisivo de una de las franquicias más reconocibles de los últimos veinte años. Y lo hacía porque captaba muy meritoriamente el tono desenfadado que se le presupone a una saga que se encuentra en el imaginario colectivo de muchos amantes del cine de terror. Pero claro, que no viéramos ningún fotograma de la serie también anticipaba que a lo mejor donde podíamos ver las mejores de las intenciones solo había una muy buena jugada del equipo de promoción de la cadena.

No voy a contar nada nuevo, pero el éxito de Scream radicaba en el juego de referencias sobre el género en el que Craven y Williamson se movían como peces en el agua, logrando a la vez ese equilibrio tan difícil entre la sátira, la revisión y el más sentido homenaje. Un juego del que el espectador, totalmente empapado de los mecanismos y clichés del slasher durante años, era totalmente cómplice. Y, a parte de los guiños y toques en el hombro esperables y demasiado subrayados, no parece que esta Scream quiera recorrer esos caminos. Algo que no necesariamente tiene que ser malo.

Cabe preguntarse, entonces, hasta que punto esta ruptura con el pasado puede ser beneficiosa para el devenir de la serialización. Porque los tiempos han cambiado y los referentes del horror adolescente son otros. Unos referentes que la nueva Scream parece no querer sacar de las grandes sagas cinematográficas o de su propia franquicia, si no de éxitos televisivos juveniles modernos como Pretty Little Liars.

Es por ello que en su piloto Scream deja una sensación amarga, porque no termina de dejar claro a qué quiere jugar. Si a actualizar una saga a los tiempos que corren, algo que por otra parte ya hacía la cuarta entrega cinematográfica, o a utilizar un legado reconocible por la mayoría para asegurarse una cantidad de ojos extras y rezar para que se queden tras presentarles una nueva propuesta que tiene poco de revisionista.


[1] Cuya aparición en los créditos como productor ejecutivo es meramente testimonial.

[+] El estado del terror televisivo, por Jonatan Sark en Sabemos.