21 de febrero de 2010

Poli Malo, Poli Bueno: Doctor Who


Creí que este día nunca iba a llegar. Por fin tengo la oportunidad de decir tres o cuatro verdades sobre la "intocable" de este blog. Así, para empezar flojito, monstruos de gomaespuma y escenarios de cartón piedra en pleno 2005. Es que hasta el salón de los Alcantara parece más real que los escenarios de esta serie. Solo la incompresible tradición británica es la responsable de que este esperpento continue en antena.

Como siempre habla desde la ignorancia y el rencor. Si Doctor Who lleva en antena más de 40 años por algo será. Por ejemplo por la carisma de su protagonista, que no se ve reducida sea quien sea el que lo interpetre. O por las horas y horas de entretenimiento para toda la familia que propone sin hacerle ascos a tramas más adultas y comprometidas. ¿Le gustaría que siguiese?
Me encantaría que siguiese, pero antes dejeme decirle algo. Una mentira contada mil veces no es una verdad. Doctor Who no lleva más de 40 años en antena, mi querido enemigo. La serie fué cancelada en 1989 por el claro agotamiento que generaba y en casi 20 años lo único que se supo de ella fué una tv movie de menos calidad, si cabe, que la serie. Pero eso son solo datos. Usted habla de la carisma de su personaje pero yo me pregunto ¿qué tiene de carismático un tipo que todo lo sabe, todo lo puede y todo lo soluciona? Da igual lo que pase, seguro que The Doctor sabe como solucionar cualquier cosa, y seguro que lo hace de la forma más inverosímil. Y luego nos reímos de El Equipo A o Mac Gyver. ¡Ja!
Es una pena que siempre tenga que analizar todo desde esa perspectiva tan pesimista. Doctor Who propone un mundo de fantasía sin pretensiones en donde el entretenimiento es lo más importante. Y dentro de esas reglas la imagianción de quien la escribe es el único límite que existe. Y esa es parte de la magia de la serie, porque The Doctor es un ser que tiene el conocimiento infinito en la palma de sus manos, que con un solo chasquido puede derrocar ejercitos y que, sin embargo, se sigue maravillando con las cosas más nimias de la vida. La serie es un canto continuo a la óptimismo.
Como siempre, se queda con lo que le interesa y obvia lo demás. Me parece curioso que no mencione todos los momentos grandilocuentes de la serie, que no son más que puros juegos de artificio. Y es que la mesura no es precisamente un elemento diferenciador en esta serie. Si puedes meter un giro inesperado más, el regreso de algún personaje dado por muerto/desaparecido o volver a contar con un enemigo mil veces derrotado, no te cortes. Eso es Doctor Who, ni más ni menos. Una serie menor, de un genero menor, por muchos años que lleve en antena.
Pues debemos de estar viendo una serie diferente. Doctor Who propone un viaje infinito para la imaginación que no descarta nada y que no discrima a ningún público y que, hoy po hoy, es lo más entretenido que puedes ver, no sólo en televisión, si no en la gran pantalla. Una serie que es mucho más de lo que parece y que no deja de reinventarse cada cierto tiempo sin perder frescura. Eso es Doctor Who.


Las cartas están sobre la mesa, el tiempo y el espacio se desgarra y las Slayers aplauden de fondo. ¿Poli Malo o Poli Bueno?