17 de junio de 2010

Neighbors from Hell


"Serie de animación para adultos". No se imaginan lo que odio esa frase. Más que nada porque da a entender que la animación es cosa de niños, así que si haces uso de ella para otros fines tienes que poner la coletilla esa de "... para adultos", para que nadie se escandalice por ver a un dibujo animado maldiciendo, insultando o metiendo el dedo en alguna que otra yaga. Luego no me extraña que las asociaciones de... (inserte aquí su colectivo favorito)  pongan el grito en el cielo porque "los dibujos" de South Park blasfeman y tienen sexo o algún advenedizo en el tema afirme, con total rotundidad, que Futurama es una mala serie de animación porque los niños no son capaces de conocer sus referencias. 

Modo pataleta off, Neighbors from Hell es una nueva serie de animación para adul... ¡ouch! de la cadena TBS, que cuenta las desventuras de los Hellman, una familia de demonios que tiene que infiltrarse en un barrio de clase media-alta americana para que su cabeza de familia, Baltazhor, lleve acabo el plan de su jefe, el mismísimo Demonio, que consiste en evitar que una empresa de estas multinacionales y multimalvadas consiga terminar el proyecto de un gran taladro que llegaría hasta el centro de la Tierra, donde todo el mundo sabe que está el Infierno.

Este el punto de partida para una serie que toma la estructura de las sitcoms familiares de toda la vida para hacer una radiografía en plan humorística y paródica del american way of life, algo bastante trillado pero casi siempre funcional. Pero su por ahora único punto de diferenciación, el uso de la cultura televisiva de su personaje principal como herramienta de referencia continua, funciona muy bien. Les pongo un ejemplo. Baltazhor, antes de ser encomendado en la misión de salvar el Infierno, era un simple trabajador del inframundo encargado de atormentar eternamente a las almas que le llegaban. Y para ello, aparte de hacer sonar a Britney Spears, cuenta con todas las comedias de la historia de la televisión americana, que solo pueden ser utilizadas como método de tortura.  Pero de tanto verlas, no solo queda enamorado de ellas si no que se vuelve un experto en la raza humana (la raza humana que ve reflejada en esas series, se entiende) lo que le convierte en el mejor candidato para infiltrarse en la superficie. Y cuando vemos que su serie de televisión favorita para torturar/ver es Dos Hombres y Medio, la metáfora se hace hermosa.

En definitiva, una comedia de tantas que juega su mejor baza en el homenaje/parodia que hace de las comedia familiar de toda la vida y con una mezcla de humor bestia y referencial que no destaca sobresalientemente pero que se queda en un "bien, gracias" recomendable para todo el mundo.