27 de enero de 2011

Poli Malo, Poli Bueno: The Cape

Esto es una broma, ¿no? ¿Me estáis haciendo venir a trabajar para meterme con The Cape? Pero... ¿realmente es necesario que pierda mi tiempo diciendo las tres obviedades que todo el mundo conoce ya? Pero si no hay por donde cogerla, hombre... Actuaciones y personajes ridículos y una premisa estúpida que además se desarrolla sin saber muy bien cómo ni por qué. Estoy deseando lo que tenga usted que decir, Poli Bueno, porque esto es indefendible se mire por donde se mire.

Veo que como propósito de nuevo año no se ha propuesto usted tener una actitud más relajada, Poli Malo. Y veo que también, y como siempre, guiado por la ignorancia vuelve a caer en los mismos errores de siempre. En estos tiempos en que lo superheróico tiende a tratarse desde una perspectiva mal llamada seria o realista es una bendición que una cadena apueste por una serie como The Cape y por abrazar sin ningún complejo un genero en su concepción clásica. ¡La era dorada del cómic americano en pleno siglo XXI! ¿No es maravilloso?
Maravilloso no es la palabra exacta que se me viene a la cabeza, la verdad. Y como creo que esto lo leen los niños, mejor me ahorro contarle cual es la expresión que tengo en mente. Mire, con toda la oferta actual que ofrece la televisión actual en cuanto a ficción, proyectos simples y facilones como este sobran. Pero como me pagan por palabras escritas voy a seguir dando caña. El personaje principal posee una falta de carisma importante, y más si estamos hablando de un superheróe encapuchado. Su piloto es apresurado y para ser un producto que intenta no tomarse en serio, tiene unos cuantos momentos dramáticos de vergüenza ajena y de un nivel de noñez importante. 
¿Pero usted no concibe ni un momento de relajación y diversión en su mezquina vida? The Cape propone cuarenta minutos de locura en la que la imaginación de quien la escribe es el único límite y en los que, consciente de ello, no se tiene reparos por nada. No solo es una serie que sabe perfectamente cual es son sus características y sus influencias, si no que las expone y explota sin ningún miedo y sin pedir perdón por ello. Una serie que se muestra sencilla, blanca y para todo tipos de públicos en tiempos en los que la impostura está a la orden del día. 

Los villanos están sueltos por las calles, la ciudad ha entrado en pánico y esto solo lo pueden arreglar dos personas... ¿Poli Malo o Poli Bueno?