4 de abril de 2011

Marchlands



El recorrido de Marchlands (ITV, 2011) desde su concepción hasta su estreno es, como poco, curioso. Esta mini serie de cinco episodios con tintes de thriller sobrenatural es el remake de The Oaks, serie de la que solo se produjo un episodio piloto y que la Fox desechó allá por el 2008. Circunstancia que, en unos tiempos en el que la industria televisiva americana se nutre continuamente de proyectos llegados de las islas [1], convierte a Marchlands en una rara avis que tuvo que tomar el trayecto contrario para poder ser finalmente producida.

La trama cuenta la historia de tres familias de distintas épocas, finales de los sesenta, mediados de los ochenta y la actualidad, todas ellas residentes en la casa que da título a la serie y con un nexo en común, las circunstancias derivadas de la desaparición y muerte de Alice Bowen, cuyo fantasma habita en la casa. Por medio de un montaje paralelo a tres bandas, el drama y el thriller se entrecruzan para relatar y descifrar la misteriosa muerte de la niña a lo largo de tres generaciones distintas.

La fuerza de Marchland no reside tanto en su originalidad, si no en su sobriedad y saber hacer. Donde de verdad la serie funciona es en los paralelismos y contrastes entre las distintas formas y modos de vida que relata, sobretodo el del papel de la mujer dentro de núcleo familiar y social. Es en ese aspecto donde se ve que la elección de ese montaje paralelo que comentaba antes se torna necesario, y no tanto un capricho estiloso. Gracias a él una historia tópica se muestra interesante debido a la fragmentación de la información en distintos puntos temporales que solo al final, y como consecuencia unos de los otros, se revela en su totalidad.

Y aunque suene tópico y trillado, Marchlands es un claro ejemplo del buen hacer de la ficción inglesa, esa que The Guardian se ha propuesto a analizar esta semana [2]. Interpretaciones, guiones y ambientación por encima de la media que esconden lo ajustado del presupuesto y la humildad de la propuesta. Cinco episodios que no suman ni cuatro horas y que pueden ser devorados en un fin de semana. Decidan ustedes entonces si el atracón merece la pena o no.

[1] A los casos más conocidos, como el The Office, Queers as Folk o Life on Mars se les suma, solo en los últimos meses, Skins, Being Human o Shameless, a las que dentro de poco habrá que añadir las versiones de Free Agents y Prime Suspect. Por no hablar la producción americana, por parte de Starz, de la cuarta temporada de Torchwood.

[2] The Guardian no solo ha decidido analizar la ficción británica, si no toda la televisión realizada en las islas en general. Podéis leer todos los artículos aquí.