16 de mayo de 2011

Sobre la risotada (pasando por Community)

En el momento de empezar a escribir este artículo un servidor tenía la intención de desgranar las principales características de Community, la comedia de la NBC que el viernes pasado concluyó su segunda temporada. Pero a medida que iba escribiendo sobre la serie me iba dando cuenta de que no estaba exponiendo nada nuevo referente a ella que no se hubiera comentado con anterioridad. Y es que mucho se ha hablado ya de la formula de Community y de como intertextualiza todos los géneros posibles para adaptarlos y, si se tercia, darles la vuelta a través de un discurso metarreferencial o de como define a sus personajes a través de los diálogos [1], por lo que repetirse una vez más no aportaría demasiado a estas alturas.

Pero si hay algo en lo que Community destaca sobre el resto de sitcoms actuales es en el debate que genera. Un debate no tan ligado a las impresiones personales que pueda causar en cada espectador, si no a la eterna discusión sobre la forma y el fondo de la comedia en general. Los espectadores menos entusiastas de la serie apuntan con el dedo principalmente hacia un aspecto a la hora de centrar sus críticas. Que debido a la ambición impuesta en cada episodio de dar un vuelta de tuerca más en la deconstrucción de diferentes géneros, la serie pierde comicidad. Vamos, que en cristiano y en una descripción que podría entrar en un tweet, "que muy bonito todo, pero no me he reído nada".

Y aquí es cuando entramos en terrenos farragosos y en consideraciones opuestas a la hora de analizar y juzgar el humor, ya no solo hablando de Community en particular si no de la comedia en general. Como comprenderán, ya que si no no estarían leyendo estas lineas, me opongo bastante al concepto que se deriva de la afirmación anterior y que podríamos resumir en ese mantra que reza que "una comedia es mala/buena si no/sí me hace reír". Y aunque definir con acierto y brevedad el humor me parece una tarea casi imposible y alejada de mis conocimientos, voy a intentar explicar mi postura.

El humor es sorpresa, la ruptura de una sucesión lógica de elementos. Un choque de conceptos no relacionados entre ellos. La finalidad del mismo es aportar una visión alternativa del mundo que nos rodea a través de unos prismas alejados de la convencionalidad. Una visión que puede ser absurda, despreocupada, crítica, pícara, ridícula, cruel, burlesca, irónica....Así mismo el humor no tiene, ni debe, tener límites. Eso le corresponde a las personas. Es responsabilidad de cada uno decidir hasta donde llevar esos límites al igual que nunca imponerlos a terceros. Cada uno debe reírse de lo que quiera, sin necesidad de justificarse o de juzgar de lo que se ríe el de al lado. 

Pero sobre todo, y volviendo a enlazar con Community, el humor y la risa están altamente relacionadas, ya que la una es consecuencia del otro. Pero la validez del humor no reside tanto en la gracia que produzca, que depende más de un tercer elemento en cuestión, el sentido del humor particular, si no de si desarrolla eficientemente sus características según sus intenciones. Es aquí cuando sí podemos, por ejemplo, hablar de si Community desarrolla y expone esos juegos referenciales siempre con el mismo tino o si por el contrario esa necesidad de sorprender continuamente genera altibajos de calidad más evidentes, si cabe, en comparación de unos con otros.

Yo no sé si Community es la comedia más graciosa de la actualidad. Es más, no es algo que me parezca relevante. Pero como serie desarrolla unos conceptos que van más allá de lo que cualquier otra comedia se atreve a desarrollar. Sus intenciones son claras y sus expectativas altas. Ese es su mérito, el que la diferencia del resto y la engrandece, y no tanto lo graciosa, o no, que pueda parecer. Y por todo ello lo que sí me atrevo a decir, y con la boca bien grande, es que Community es una de las grandes comedias de los últimos años.

[1] Ya lo explica Nahum mucho mejor de lo que lo pudiera explicar yo mismo en su Diamantes en Serie.
[+] El síndrome Casillas, en El Diario de Mr. MacGuffin.