19 de septiembre de 2011

Amy Williams


Tal como ocurre con las interminables grandes sagas de supehéores de tebeo, en las que es más interesante leer por autores o sagas y no tanto seguir una continuidad, Doctor Who basa mucho su visionado en las interpretaciones que dan los autores sobre el mito. Tanto de forma global, el gran arco argumental de Steven Moffat de las dos últimas temporadas, como de forma individual, como ya hacían el propio escocés en la época de Rusell T. Davies y otros muchos, como Mark Gattis, estos autores han ido configurando con más o menos acierto una visión personal de entender la serie dentro de un conjunto más uniforme.

En este contexto aparece también Toby Whithouse [1], creador de Being Human y autor de un par de episodios de Doctor Who de esos que pasan con más pena que gloria, School Reunion y The Vampires of Venice. En el primero, el que nos interesa para analizar lo ocurrido en el último episodio hasta ahora de la serie, The God´s Complex, Whithouse ya se valió de la vuelta de la más excelsas de las compañeras de El Doctor, Sarah Jane, para desarrollar uno de los puntos en los que más pivota la serie, la relación del señor del tiempo con la gente que le rodea.

Y así es como llegamos a Amy Pond, Rory Williams y la anomalía que presentan como compañeros de viaje del Doctor. Whithouse nos muestra un Doctor consciente más que nunca  del efecto de su influencia hacia las personas con las que viaja lo que, unido a su historia con Amy, da como resultado una vuelta de tuerca a una constante en la historia de la serie. La experiencia vital de Amy como viajera de la TARDIS y su destino como tal [2] es opuesto a lo acostumbrado. De lo excepcional a lo ordinario, El Doctor primero arruina la vida de Amy, la chica que esperó y esperó, para luego arreglársela. Todo ello narrado consecuentemente con la personalidad de este undécimo Doctor, más viejo, menos escrupuloso y más consciente de sus pecados pasados. Y sin dejar de lado el desarrollo de la relación de este con un Rory que, a su manera, también representa un cambio en el rol típico de compañero. Y es que por encima de la magnificencia de los viajes temporales, y alejado del magnetismo de El Doctor, la máxima razón que tiene para seguir viajando, y arriesgando su vida, es su esposa.

[1] Un Toby Whithouse que parece ser el mejor posicionado, por cierto, para ser el sustituto de Steven Moffat en la producción ejecutiva de la serie.

[2] Por ahora, porque nos queda un final de temporada que puede contradecir todo esto y haga que dentro de tres semanas me tengan por aquí arrepintiéndome de tanta apresuración y resulte que tengamos matrimonio Pond para rato.