23 de septiembre de 2011

Fresh Meat

Mientras la NBC canceló vilmente la mejor serie adolescente que jamás se emitió en los Estados Unidos (por supuesto estoy hablando de Freaks & Geeks), en el Reino Unido Channel 4 no deja de ampliar su brillante catálogo de series de carácter juvenil, especializadas en reflejar, con distintos enfoques, lo que representa ser un adolescente en el siglo XXI. Con Fresh Meat, nueva serie que se emite los miércoles, nos sumergimos en una nueva etapa: la entrada a la universidad, el turbulento limbo que existe entre la adolescencia y la adultez, y la difícil tarea de reinventarse sin perder tu personalidad.


Siguiendo los pasos de sus antecesoras, Fresh Meat ataca con el clásico realismo sucio y la honestidad brutal de las series inglesas, situaciones y sentimientos típicos con las que resulta fácil sentirse identificado: pasar a ser independiente, la incomodidad social, aprender a convivir con desconocidos, las tonterías que decimos y hacemos para caer bien, la imperiosa necesidad de follar lo antes posible... Los diálogos altamente inspirados ("En esta casa somos demasiado Hufflepuff...") y el genial delivery de un reparto de jóvenes actores de gran nivel conforman un primer episodio que funciona y hace reír prácticamente desde el primer minuto. También hacen un muy buen trabajo de presentación, dibujando un grupo de personajes carismáticos, con personalidades creíbles y reconocibles. Destacan la inocente pareja protagonista que forman Josie y Kingsley (interpretado por Joe Thomas, en un papel similar al que hacía en de The Inbetweeners) y el robaescenas JP, un douchebag de manual.

En resumidas cuentas, una serie altamente recomendable que sin lugar a dudas gustará a los seguidores de Skins, The Inbetweeners y Misfits (que en un diagrama de Venn son prácticamente el mismo círculo). Mientras los americanos todavía se preguntan qué cojones era ese engendro de la MTV (el fallido remake de Skins) y lo más parecido que tienen a una serie juvenil son los culebrones artificiales de The CW; la televisión británica, con sus temporadas "pequeñas" (aunque yo prefiero términos como "concentradas" o "sin relleno"), sus cuidados guiones de autor y su cantera de actores ilimitada, es capaz de producir series de altísima calidad, capaces de abordar y profundizar en temas universales con realismo y sentido del humor.