14 de noviembre de 2011

South Park Alredy Did it


El último episodio de Family Guy hasta la fecha, Back to the Pilot, será recordado durante mucho tiempo por sus referencias al 11S y la polémica generada en la población estadounidense debido a ello. Una polémica, por cierto, basada en unos chistes inanes que solo se mantiene por la necesidad de una gran parte de la población actual de coger todo con papel de fumar y poner el grito en el cielo ante la primera muestra de pensamiento crítico alejado de lo que la mente colmena considera correcto o no. Pero no se crean que la finalidad de este artículo es indagar en el origen y propagación de esa polémica o en tomar parte en uno u otro bando, no. ¡Eso sería muy aburrido! La finalidad de este artículo es resaltar, por primera vez, los aciertos a la hora de abordar una sátira por parte de Family Guy para justo después arrebatarla parte de ese mérito por la tardanza en conseguir tal logro.

Sí, bueno, posiblemente esto también termine siendo algo aburrido.

El verdadero acierto de Back to the Pilot, tristemente apartado a un segundo plano por la polémica de marras, consiste en una crítica desde dentro de los peores vicios narrativos y humorísticos de Family Guy. Vicios que deberían conocerse de carrerilla, como la lista de los Reyes Godos los nombres de todos los actores principales que han aparecido en Doctor Who, y que muy gustosamente les listo: abuso de la referencia pop vacía y del chiste de consumo rápido intercambiable y metido con calzador hasta la extenuación, un diseño artístico pobre parcheado a lo largo de los años y una repetición de situaciones y argumentos continua.

Así pues, MacFarlane y sus guionistas han sabido reírse de sí mismos con acierto introduciendo en el episodio una visión exterior a la serie en boca de un Stewie y Brian que primero retroceden en el tiempo hasta el primer episodio de la serie para ser testigos de largos silencios, donde antes el espectador podía ver uno de los muchos sketches intercambiables marca de la casa, y que después viajan al futuro para comprobar como la formula se ha simplificado hasta el absurdo y como el avance en la animación no puede tapar un diseño de personajes erróneo desde su concepción. Un ejercicio de autocrítica bien entendido y realizado merecedor de la mayor de las loas que, sin embargo, llega tarde.

Y no llega tarde porque se haya realizado doce años después de la concepción de la serie, que también, si no porque hace cinco años South Park en su famoso díptico Cartoon Wars ya puso ese dedo en esa llaga, con la enorme diferencia de que la habilidad para la sátira y crítica de MacFarlarne y sus chicos no llega ni a la suela de los zapatos a la de Parker y Stone. Y aunque eso no le resta mérito ninguno a Family Guy sí que pone en manifiesto una verdad como un templo que debería repetirse más a menudo. No hay serie, ya sea de animación o no, con la habilidad de acertar antes que nadie a la hora de retratar y exponer cualquier aspecto que se cruce en su camino como South Park.

Así que parafraseando el título de otro de los grandes episodios de South Park, ese en que se exponía con total claridad las estúpidas comparaciones de la serie con The Simpsons, lo siento Family Guy, pero South Park ya lo hizo antes (y mejor).