30 de mayo de 2012

The BAFTA and the MOFF.


Hace pocos días la Academia de la Televisión Británica, estamento que se en encuentra dentro de la Academia de Cine y Artes Televisivas Británicas (BAFTA), se vistió de largo por quincuagésima octava vez y entregó sus galardones a lo más granado de la televisión de las islas. A grandes rasgos, en las categorías más importantes, se observan posibles sorpresas si no se está muy familiarizado con el devenir de estos premios que, al contrario que sus homólogos americanos, suelen apostar muchas veces por la novedad y originalidad que por reiterar las loas a las grandes producciones. Así pues, en la categoría de mejor drama encontramos como ganadora a The Fades, serie cancelada por la BBC tras su primera temporada, dejando un poco en evidencia, en este caso, el mal ojo que ha tenido con ella la cadena [1]. No sorprende tanto su victoria cuando se la compara con sus competidoras (Misfits, Scott & Bailey y Spooks) pero sí cuando se hace una rápida lista mental de las ausentes. Series de gran éxito y crítica como Sherlock, Doctor Who o Downton Abbey [2], por nombrar tres, se ven obligatoriamente apartadas de las nominaciones de este año para dar paso a esas otras series que de otro modo nunca podrían ser reconocidas. Así funcionan los BAFTA [3].

Y si tuviéramos que elegir una ganadora de esta edición esa sería Appropriate Adult a la que solo la victoria de Andrew Scott y su Moriarty le ha privado hacer pleno en las categorías de actores (protagonistas para Dominic West y Emily Watson y actriz de reparto para Monica Dolan) y que además se llevó una nominación como mejor mini serie, premio que al final se llevó la segunda parte televisiva de la autobiográfica historia de Sean Meadows, This is England '88, que colocó a sus dos protagonistas entre los nominados a mejor actor y actriz principal.

Pero posiblemente el momento más importante de la noche se produjo cuando Matt Smith y Benedict Cumberbatch entregaron el BAFTA honorifico de este año al hombre que les ha hecho mundialmente famosos, el guionista Steven Moffat. No vamos ahora a descubrir las artes del genio escocés a nadie tal como está en la cresta de la ola con Doctor Who y Sherlock pero sí sería recomendable hacer un repaso a sus comienzos televisivos anteriores a las también conocidas Coupling o Jekyll.



El debut televisivo de Moffat comienza casi de rebote. Siendo profesor de lengua inglesa se le presentó la oportunidad de su vida. Cuando en el colegio de su padre, también profesor, se estaba grabando otra serie de temática escolar, Highway, este propuso a los productores la idea de una serie sobre el periódico escolar. Gustosos de la propuesta se interesaron por ella y Bill Moffat solo puso una condición, que su hijo de veinticinco años Steven la escribiera. Y así fue como preparó su primer guión para televisión, ese del que una de las productoras que fue convencida por su padre, Sandra C. Hastie, dijo que era el mejor primer guión que había leído nunca. Había nacido Press Gang y un BAFTA a mejor programa infantil y cuarenta y tres episodios después, todos escritos por él, Steven sabía que nunca más volvería a trabajar como profesor.

Aunque en lo profesional las cosas iban viento en popa en lo personal Moffat acabaría separándose de su primera esposa durante la segunda temporada de la serie. El nuevo novio de su ex mujer, Simon Schatzberger, tendría un papel dentro de la serie y, ni corto ni perezoso, el bueno de Steven aprovechó la coyuntura para hacer que su personaje pasará por los más diversos infortunios. Pero venganzas a parte, esta separación le sirvió para la creación de su nueva serie, Joking Apart, comedia sobre las relaciones amorosas en las que el escocés ya empezaba mostrar sus habilidades como escritor. La mayoría de los episodios mostraban de forma paralela y no siempre lineal los buenos y malos momentos de la pareja protagonista. Doce episodios en dos años que contaban con una base de fans fiel pero que nunca fueron ningún éxito de audiencia, aunque acabarían siendo el caldo de cultivo para la creación y el posterior éxito de Coupling.  Pero no adelantemos acontecimiento, porque para su siguiente proyecto Steven quiso volver a la temática escolar, esta vez desde una óptica más adulta. Nace Chalk [4].


Chalk es una comedia de situación que se centra en un jefe de estudios que se ve constantemente sobrepasado por el caos que se genera en su escuela tanto por sus excéntricos compañeros como por él mismo. La serie, que en cierto modo recuperaba el espíritu de enredos de Fawlty Towers, contó con dos temporadas y doce episodios pero por lo que más es recordada es por la polémica, estúpida, que generó entre asociaciones de profesores por la representación caricaturesca que se hacía de ellos y del sistema escolar. Se ve que ninguno de ellos se dedicaba a enseñar las diferencias entre ficción y realidad.

Estos fueron los comienzos de Steven Moffat en televisión, una mezcla de éxito y fracaso que forjaron al escritos escocés en el negocio televisivo. Más tarde vendría su primer éxito absoluto, Coupling, comedia romántica y secuela moral de Joking Apart, el primer intento de traer los clásicos a la actualidad con Jekyll, su confirmación con Doctor Who y el éxito absoluto con Sherlock. Y eso con veinticinco años de carrera y mucho, mucho tiempo aún por delante.

[1] Lo cierto es que, en otras circunstancias, The Fades no hubiera sido cancelada. O no de manera tan precipitada. Pero la BBC está pasando por una época de recortes presupuestarios y ya no le tiembla tanto la mano a la hora de tomar ciertas decisiones. The Fades, en cuestión de audiencias, pasó sin pena ni gloria y a la cadena le sobran títulos de culto que explotar.

[2] Aunque la carrera de Downton Abbey en estos BAFTA no es muy larga ni exitosa que se diga. Un puñado de premios técnicos en 2010 y tres nominaciones perdidas, una de ellas premio del público, en 2011.

[3] Lo de Sherlock, por ejemplo, sorprende menos cuando se comprueba que el año pasado ya tuvo su noche de gloria (cuatro nominaciones y dos premios a mejor drama y mejor actor secundario) y que en esta edición ya tenía a sus tres actores nominados, con Andrew Scott llevándose el galardón, y a uno de sus creadores y guionistas, Moffat, siendo agasajado con un BAFTA honorifico.