13 de noviembre de 2012

Red Dwarf X


Varios son los factores que acaban determinando que cierto producto cultural, en el caso que nos os ocupa una serie de televisión británica, sea considerado de culto. El género, el argumento, las circunstancias o la intrahistoria de una producción son los elementos claves que se pueden dar en conjunto o aisladamente para que una serie se gane ese estatus. Pero volviendo al tema que nos ocupa, en el caso de Red Dwarf (BBC-Dave, 1988-...) parecen confluir en uno solo todos esos elementos que comentaba dando como resultado una serie única, una rara avis que mezcla géneros con la misma facilidad que los deconstruye y que durante más de veinte años ha tenido que luchar contra todos los problemas conocidos y habidos y que, en pleno 2012, se encuentra emitiendo una décima temporada redentora que parece planeada para recordar a propios y extraños porque todavía sigue viva.

Pero empecemos por el principio.

Red Dwarf, o Enano Rojo [1] como se conoce en España gracias a las emisiones autonómicas noventeras, proviene de las brillantes mentes de Rob Grant y Doug Nailor, dos curtidísimos guionistas cómicos cuya sociedad se extiende varios años atrás de la creación y concepción de la serie. Concepción que data de la época del programa humorístico radiofónico que ambos escribían para BBC 4, Son of Cliché (1983-1984) en el cual encontramos el germen de la serie, Dave Hollins: Space Cadet. Esta serie de sketches [2], concebidos primeramente para aparecer una sola vez pero finalmente alargado a cinco emisiones totales, cuenta las aventuras del único supervivente de una nave espacial, Dave Hollins (Nick Wilton) y el ordenador de a bordo Hab (Chris Barrie). Tras el éxito cosechado y después de seguir fogueándose en televisión y ganarse una buena reputación al tomar la rienda del clásico programa de sátira política, y padre de todos los programas modernos de guiñoles, Spitting Image (ITV, 1984-1996), en 1988 bajo el auspicio de la BBC y su propia productora, Grant Naylor, se estrena Red Dwarf.

La historia la habrán leído mil veces, pero aquí va la mil y una. Recogiendo la idea original de Dave Hollins, y agrandándola, Red Dwarf cuenta la historia de Dave Lister (Craig Charles), único superviviente de la catástrofe nuclear que asoló a la nave minera dónde trabajaba como técnico de tercera categoría al ser puesto en hibernación durante tres millones de años por la computadora de la nave, Holly (Norman Lovett/Hattie Hayridg), que decide traer de vuelta a la vida en forma de holograma al insoportable compañero de litera de Lister, Arnold Rimmer (Chris Barrie de nuevo). El cuarteto inicial lo completa Cat (Danny John-Jules) un gato antropomórfico de una raza evolucionada de la gata del propio Lister cuya civilización nació y murió dentro de la bodega de la nave. Más tarde se unirían a ellos Kritten (Robert Llewellyn/David Ross), un robot mayordomo programado para servir a toda costa y Kristine Kochanski (Clare Grogan/Chloë Annett), el interés amoroso de Lister durante toda la serie.

Pero lo realmente interesante de Red Dwarf es como a partir del concepto de partida y un puñado de personajes consiguió desde el principio diferenciarse de cualquier serie coetánea. La premisa era sencilla, unir la comedia británica más clásica con un ambiente de ciencia ficción apoyada en un puñado de personajes de personalidades muy marcadas y opuestas. Así pues, en un solo episodio se mezclaba la comedia sarcástica y satírica de enredos con los grandes temas de la ciencia ficción. Con el paso del tiempo, y presupuesto, la importancia de la ciencia ficción fue tomando un nivel cada vez más importante y más cuando Rob Grant abandonó la serie "por motivos creativos" después de la sexta temporada. Una sexta temporada que significó, posiblemente, el salto de tiburón de la serie y el principio de la decadencia de la misma. Para empezar, tres años tuvieron que hacer falta para que Red Dwarf volviera en una séptima temporada debido a la ruptura profesional de Grant y Naylor, los compromisos profesionales de los actores y, sobre todo, los problemas legales de la estrella Craig Charles, que estuvo en prisión durante unos meses debido a unos cargos de violación de los que al final salió absuelto. Además, para esa temporada se decidió prescindir de otra de las principales características de producción de la serie. Por primera vez en once años se eliminó la grabación con público en directo y se recurrió a añadir las pistas de risas en post producción, decisión que sería revocada para su octava y, hasta hace tres años, última temporada.


Después de que en 1999 la BBC decidiera no renovar la serie y tras los fallidos intentos de Naylor de ofrecer un canto de cisne a la franquicia con una película parecía que Red Dwarf estaba acabada. Y así era hasta que en abril de 2009 la serie volviera en un especial de tres episodios llamado para la ocasión Back to Earth y emitido por primera vez fuera de la BBC, en el joven canal Dave. Back to Earth, sin embargo, resultó ser toda una decepción [3]. La miniserie, en pos de lucir un look más cercano a la producción cinematográfica, rehusó de nuevo del público en directo además de decidir no incluir ningún tipo de pista de risas para llenar unos, a la postre, incómodos huecos. Todo ello sumado a un exceso del uso del croma y unos diálogos e historia que seguían con esa tendencia de diferenciarse de la comedia más representativa hicieron de esta novena temporada un nuevo alejamiento de los estándares clásicos de la serie. Parecía que sin Grant a Naylor se le iba de las manos la serie y por ello el anuncio de la vuelta en 2012 no parecía nada esperanzador.

Pero afortunadamente, y para sorpresa de la mayoría, la décima temporada de Red Dwarf ha supuesto una vuelta a los orígenes muy reconfortante con momentos de gran lucidez representados en el que es el mejor episodio de esta nueva tanda, Entangled (10.04). Naylor ha sabido recuperar el encanto de la serie tomando decisiones muy acertadas. La primera, vuelta al estudio, al público en directo, al formato de seis episodios y a la grabación multi cámara característica de la sitcom. La segunda, y diría que más importante, vuelta a la sencillez, que no simplicidad, de las primeras temporadas en las que la fuerza de la serie provenía más de la comedia y la química entre los personajes/actores que de los cada vez más pretenciosos argumentos. Y así es como gracias a la búsqueda de ese equilibrio entre las diferentes etapas de la serie Red Dwarf parece estar más viva que nunca habiendo sido, con diferencia, el programa original más visto en la historia de Dave, record de descargas en iTunes y teniendo muchas y reales posibilidades de volver para una onceava temporada.


[1] En realidad la traducción exacta debería ser Enana Roja, pero por eso de que el genero en inglés es neutro a alguien se le debió pasar que en la lengua de Cervantes las estrellas son femeninas. 

[2] Uno de los cuales podéis escuchar desde YouTube.

[3] Back to Earth es a Red Dwarf lo que la película para televisión noventera con Paul McGann a Doctor Who, una pesadilla que muchos quisiéramos quitarnos de la mente.