19 de febrero de 2013

Black Mirror: Be Right Back


Había muchas ganas de ver lo nuevo de Charlie Brooker para Black Mirror [1] y la espera ha merecido la pena. Be Right Back se encuadra en el mismo presente alternativo (o ese futuro no tan lejano) ultra tecnificado que The Entire History of You, ese último episodio de la antigua temporada que era un crudo retrato de la paranoia a través de la posibilidad de almacenar todas la experiencias diarias en forma de recuerdos imperecederos que podían ser exhaustivamente grabados, rebobinados o directamente borrados. Un relato sobre la búsqueda enfermiza y los celos en el que la historia llegaba a su zenit catastrofista cuando el conspiranoico no podía aceptar el hecho de que tenía razón. Pero sobre todo se trataba de un terrorífico y enfermizo retrato de la melancolía y el apego a tiempos mejores y de eso último tiene mucho este Be Right Back, que continúa sin alejarse de ese tono tecnofóbico característico de todos los episodios de la serie y vuelve a arrojar al espectador una amalgama de sentimientos contrapuestos mientras repasa, una una, las debilidades humanas.

Según el modelo Kübler Ross existen cinco etapas de duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) y estas cinco etapas son las que Martha (Hayley Atwell) experimenta durante todo el episodio tras la muerte de Ash (Domhnall Gleeson). Pero... ¿y sí hubiera una forma que, a priori, ayudara en el proceso? Es aquí donde Brooker mete su sello añadiendo a la ecuación la posibilidad de recrear la conciencia humana a partir de toda la información que vamos compartiendo para demostrar que los atajos no solucionan nada. En el momento en que Martha basa su vida en crear una rutina junto a una recreación, primero virtual y luego física, de Ash, está alargando demasiado la etapa de negociación lo que al final le lleva a no poder completar la aceptación de su muerte y, por consiguiente, no poder deshacerse de la copia de su novio muerto en un acto de cobardía emocional. Una vez más Black Mirror nos avisa que los caminos fáciles que nos brinda la tecnología pueden acabar llevando a las personas hacia finales más devastadores y oscuros, justo al contrario a donde el progreso apunta.

Con esta nueva fábula Brooker vuelve a muchos de sus temas recurrentes tales como el avance tecnológico sin frenos o la cada vez mayor importancia del social media en las relaciones humanas. Y lo hace con una historia de amor casi fantasmagórica y, desde un punto de vista práctico, menos tremendista de lo que la serie nos tiene acostumbrados. Está claro que una vez que Martha dispone de la posibilidad de traer a la vida una y otra vez el recuerdo de su amor está impedida para no poder aceptar nunca su marcha y vivir en un eterno estado de recuerdo y melancolía del que no es posible avanzar. Pero con el giro final del episodio se deja entrever que dentro de todas las fatalidades que nos pueden rodear, la comodidad que ofrece el autoengaño es una con la que se puede convivir. Porque quizás eso es lo que nos depara el futuro, nuevas formas de afrontar la vida. ¿O no es acaso el engaño parte fundamental del instinto de supervivencia humano?

[1] Entre este Be Right Back y The Entire History of You, Brooker cambió totalmente de registro y volvió a la comedia pura con A Touch of Cloth, recomendadísima parodia del policíaco televisivo británico.