27 de febrero de 2013

Feminismo, ¿diversidad?, Bunheads


Glosar las virtudes de Bunheads (ABC Family, 2012-...) no es una tarea harto complicada. Tras el fracaso que supuso The Return of Jezebel James Amy Sherman-Palladino decidió volver a la fórmula que le dio el éxito y para ello creó un contexto argumental para el lucimiento artístico de la talentísima Sutton Foster. Es por ello que Bunheads posee, indudablemente, "la marca Gilmore" y se podría englobar perfectamente en el mismo universo ficticio en el que se encontraba Gilmore Girls como si de un spin off de la misma se tratara. Y es que no son pocos son los momento en los que Bunheads lleva al espectador al recuerdo de la vida en Stars Hollow. Y no solo en lo formal, con esos inteligentísimos y referenciales diálogos que se escapan de las bocas de sus personajes de manera frenética, o en el empeño de poco a poco reciclar a todo  actor icónico que paso por Gilmore Girls, si no en la vuelta a muchos de los temas capitales de la obra de Sherman-Palladino.

Bunheads, pues, es de nuevo un relato femenino y feminista en el que se exploran las relaciones personales entre un grupo de mujeres de tres generaciones diferentes. Mientras que en Gilmore Girls estas relaciones se construían al rededor de los lazos familiares (abuela/hija/nieta) en Bunheads se eliminan esos lazos pero se mantienen los roles. Madame Fanny se convierte en la figura materna que Michelle nunca tuvo mientras que esta se convierte en el modelo a seguir de las jóvenes bailarinas, especialmente para una Sasha que la ve como la figura materna que no reconoce en su propia progenitora. La catártica llegada de Michelle a Paradise es el punto de partida de una serie que durante la primera parte de la temporada muestra como la influencia de la vida en el micro universo que representa ese "paraíso" cambia la visión de la vida que Michelle tiene ofreciéndole una estabilidad personal y emocional que nunca creería que encontraría ahí y que tras su vuelta en invierno revierte el relato para enseñar como precisamente su estancia en el pueblo ha servido también para cambiar la vida de los que le rodean.

Pero como decía, Bunheads es una serie sobre mujeres, pero no solo para mujeres. La serie trata desde una perspectiva femenina (algo que no ocurre mucho en televisión) sobre temas universales y lo hace con una naturalidad tremenda. Los papeles masculinos están siempre relegados a un segundo plano, pero nunca caricaturizados (o más caricaturizados de lo que los personajes secundarios de Sherman-Palladino suelen ser), aunque es cierto que se echa de menos una figura principal masculina de importancia por aquello del equilibrio y la replica como lo era Luke en las Gilmore, por ejemplo. Pero hablando de equilibrios hay que hablar de la falta de diversidad racial evidente en la serie que Shonda Rhimes ya puso en boca de todo Interntet y que obligó a la autora de la serie a responder embarrando más la situación al darle la vuelta a la discusión argumentando que las mujeres deberían apoyarse más entre ellas en un mundo tan masculino como el de la televisión. Una respuesta que no solo no respondía a la crítica original si no que abría un tema de discusión más escabroso. ¿Si es lícito apoyar la presencia de la mujer en televisión no sería igual de lícito apoyar la diversidad racial? Y aunque es cierto que desde un punto de vista cómico podría resumirse el universo de Bunheads como "Super White Girls Problems", no es menos cierto que la falta de diversidad, en este caso,  no tiene que implicar nada negativo. La serie pierde la oportunidad de desarrollar sus temas desde diferentes puntos de vista, desde luego, pero no olvidemos que la omisión de un tema no significa la negación del mismo, que es imposible, y desvirtuoso, escribir una historia con la idea de agradar a todo grupo social y que, como autora, Amy Sherman-Palladino tiene todo el derecho de contar lo que quiera (o pueda), como quiera (o le dejen)  y en boca de quien quiera sin ser por ello sospechosa de nada.

Pero dejando al lado polémicas y paralelismos hablemos para finalizar de la voz propia de Bunheads, la voz artística. La serie demuestra que su argumento no es solo circunstancial y cada episodio saca provecho de los diversos talentos de sus actrices. Ya sea con elaboradas coreografías de danza o íntimos solos no hay episodio de la serie que no nos regale un número musical de categoría o integre las rutinas de las bailarinas en la historia, llegando a momentos casi perfectos de dirección como esta escena en la que las bunheads discuten durante las prácticas. Pero para quien escribe, el summun de estas dinámicas llega con el final de The Astronaut and the Ballerina (1.14) donde los hermanos (en la ficción y en la realidad) se marcan este cover de la famosísima Tonight You Belong to Me que, aunque haya sido mil veces interpretada, te lleva directamente a esta escena de The Jerk entre Steve Martin y Bernadette Peters.