20 de marzo de 2013

Bates Motel y la empatía


A la hora de analizar la figura del protagonista o héroe de una serie de televisión es muy importante tener en cuenta el contexto histórico y como la televisión es un claro reflejo de los tiempos que recrea. Así pues no se entendería M.A.S.H., por ejemplo, sin las consecuencias de la guerra de Vietnam así como la afluencia de antihéroes llenos de grises está claramente relacionado al impacto generado a partir de los atentados del 11 de septiembre. Jack Bauer, Gregory House o Dexter Morgan nacen al amparo de un gran cambio social, de desasosiego y de perdida de la inocencia. Es el tiempo televisivo del fin justifica los medios, del hombre destrozado, del protagonista que intenta luchar contra sus fantasmas, en definitiva, de la imperfección y amoralidad como reflejo del hombre moderno. Pero cabe preguntarse hasta que punto se puede estirar este concepto en televisión, cuando el espectador, tan animoso de encontrar historias y personajes con los que empatizar, va a decir basta.

En Dexter nos encontramos con un autentico serial killer, un psicópata de libro moralmente despreciable, sí, al que se le aplica una fórmula edulcorada para ponerlo del lado de la audiencia. El dotarle de un código de conducta y enfrentarle a asesinos que son aún peor amenaza que él le separa de ser considerado el villano que en realidad es a representar más el papel de enfant terrible. En Luther, con la posibilidad que brinda la televisión británica de ser menos complaciente, tenemos el ejemplo de Alice Morgan, una sociópata narcisista y extremadamente inteligente que se vanagloria de sus actos homicidas como actos de prestigio y poder. De nuevo un ser a todos los niveles despreciable que, sin embargo, está dotado con un aura de misterio y falsa fragilidad que en seguida atrae la atención del espectador.

Estos son solo dos ejemplos, de muchos más, de como van evolucionando los límites ficticios con los que nos podemos encontrar en televisión. Como, poco a poco, hemos ido aceptando como normales, como partes del entretenimiento, situaciones y actos que por muy ficticios que sean son totalemente reprochables. Y toda esta parrafada no es más que una introducción para hablar sobre Bates Motel, la precuela-reimaginación (aún no está muy claro) [1] por parte de Carlton Cuse, Kerry Ehrin y Anthony Cipriano para el canal A&E de la figura de Norman Bates.

El problema con el que se encuentra toda precuela es que tiene que luchar contra el conocimiento previo. Todo espectador que se acerca a Bates Motel conoce la existencia de Psicosis y, desde luego, conoce el destino de Norman Bates. Así que el reto que tiene como serie es el de equilibrar un drama que, por una parte, es una interesante y perturbadora historia sobre la insana relación entre una madre y un hijo que se se mudan a una casa parada en el tiempo para poder regentar un motel en medio de una nada misteriosa  y, por la otra, tiene la necesidad de funcionar como un origen y desarrollo de un mito que tampoco necesitaba tal explicación [2], siendo en lo primero cuando Bates Motel, por ahora, da lo mejor de sí.

Pero siguiendo con la tesis inicial es interesante como la serie, ya en su primer episodio, da una muestra de las intenciones que tiene por seguir explorando hasta que punto se puede habituar el espectador a ver en un producto de ficción televisivo. Hay poco de edulcorable en las actitudes y en las acciones de Norma y Norman Bates, tanto en las que vemos como en las que intuimos. A eso hay que sumarle una recreación dentro de la serie por la explotación hacia la violencia sexualizada contra la mujer, todo un cliché dentro del género, que por su explicitud y repetición contrasta con el tono del resto del relato, más preocupado en la sutilidad.

Es interesante, pues, comprobar como va a evolucionar esta Bates Motel. También lo será ver que acercamiento se hace a la figura de Hannibal Lecter en la precuela que la NBC está también apunto de estrenar y que también representa un reto en el retrato de este tipo de personajes más negros que grises, teniendo en cuenta además que a diferencia de Bates Motel, Hannibal se emitirá en una network alejada de la complacencia del cable americano.

[1] Aunque la serie esté ambientada en la actualidad, tiene un regusto en la producción, ambientación y vestuario muy clásico.

[2] Algo que la secuelas de Psicosis, por cierto, ya se encargaron de hacer.