18 de abril de 2013

La inconsistencia de Suburgatory


Suburgatory es el típico hijo que sabes que es muy inteligente pero que, también, es algo vago, por lo que solo se esfuerza cuando en realidad le interesa. Para exponerlo de otra manera, si existiera algo así como "series procrastinadoras" Suburgatory sería una de ellas. Posee los elementos, el contexto, los personajes y la historia perfecta para ser una gran comedia pero no siempre lo es. Es inconsistente, incapaz de mantener una regularidad que no saque de quicio a los que la siguen. Pero cuando se pone exquisita, cuando da con el botón, ay, ahí es cuando muestra que es una de las mejores comedias de la actualidad.

Parte de esa inconsistencia viene de la dispersión de sus tramas y personajes. La serie no termina de conseguir unir todos sus frentes en una sólida unidad. Muchos personajes aparecen y desaparecen de la continuidad casi por arte de magia durante demasiados episodios y pasan de ser parte importante de las tramas a parecer que ni existan, siendo los casos de Dalya y Ryan los más reconocibles (dos de los mejores, si no los mejores, personajes de la serie). No ayuda a ello que la mayoría de las tramas adultas tiendan al ridículo, y eso que estamos hablando de una comedia cuyo fuerte es la parodia y la exageración.

Pero, y afortunadamente hay peros, existen dos factores que hacen que en otras ocasiones Suburgatory funcione maravillosamente. Uno de ellos es la familia Shay, los responsables de elevar el pulso cómico del relato. El talento de Ana Gasteyer o Chris Parnell nunca puede estar bajo sospecha pero hay que alagar también a los jóvenes Allie Grant y Parker Young [1] por ser la guinda que corona una familia que no solo debería ser el centro de la serie si no que, en un mundo ideal, deberían tener un spinoff para ellos solos. Pero Shays aparte, el mayor fuerte de la serie siempre ha sido su retrato de las relaciones paterno filiales. Su retrato de la vida en los suburbios y sus reminiscencias a  la comedia adolescente característica de Chicas Malas es un gran escenario de fondo para desarrollar una historia de padres, hijos, maridos, esposas y criadas que cuando da en el clavo deja grandes momentos, como en su doble final de temporada.

Todas las tensiones acumuladas durante la temporada explotan en esta season finale que equilibra comedia y drama a partes iguales y que deja a la mayoría de sus personajes establecidos en lugares y situaciones casi imposibles de adivinar en un principio y que, sobre todo, augura un cambio dentro del status quo de la serie. Ni Suburgatory ni sus personajes se mueven del ficticio universo ultra colorido e impoluto de Chatswin pero todos ellos se encuentran en situaciones nuevas que ya veremos si son el comienzo de una vuelta de tuerca en la concepción de la serie o, por lo contrario, simples cliffhangers que se resolverán el año que viene sin mayor importancia [2]. Pero cualquiera que sea lo que sus responsables decidan hacer siempre estará supeditado al principal problema de la serie. Si no quiere que sus tercer año pueda ser el último, Suburgatory necesita más estabilidad, más regularidad y mostrar semana a semana, como lo ha hecho en esta, que es capaz de ser una comedia de calidad.

[1] Que lamentablemente deja la serie por un nuevo proyecto de la cadena FOX, Enlisted.

[2] Aunque la serie no está renovada aún, nada hace indicar que ABC decida cancelarla.