19 de febrero de 2014

Nostalgias

















Moone Boy, la serie semi-autobiográfica creada, escrita y protagonizada por Crhis O'Dowd, estrenó el lunes pasado su esperada segunda temporada [1]. Una excelente noticia, puesto que estamos ante una de las mejores comedias salida de las islas en los últimos años. Para los neófitos, la historia se centra en Martin (David Rawle), un chaval irlandés de finales de los ochenta, y en Sean (O'Dowd), su amigo imaginario. Y aunque su premisa por sí sola es suficiente como para mantener la serie y su hilaridad lo cierto es que uno de sus puntos fuertes radica en como maneja un elemento con el que siempre se corre peligro de desbarrar. La maldita nostalgia.

Porque la realidad nos dice que hay sobredosis de nostalgia en todos los ámbitos culturales, no solo televisión, lo que nos lleva a una explotación de la misma y al consecuente vacío de cualquier significado que le quieran dar. El ¿te acuerdas de? se ha acabado reduciendo en la mayoría de los casos a una simple referencia, a un chascarrilo de Padre Familia, y la consecuencia es que los movimientos nostálgicos acaban siendo en su mayoría impostados o adquiridos y no personales, como deberían de ser. Por eso hay que alabar el trabajo de O'Dowd en Moone Boy, ya que le da empaque a esos recuerdos. No solo los referencia, si no que los pone dentro de un contexto y los utiliza como conductor no solo de los chistes, si no también de las historias. Asume un segundo plano en la narración, su narración, y deja que sean el pequeño Martin y el microcosmos que le rodea los protagonistas.

Y en este contexto, pero con más reservas, podríamos poner a The Goldbergs, comedia de ABC creada por Adam Goldberg que también repasa la infancia de su autor de forma ficticia. Su terrible piloto, además de por unos elevados niveles de decibelios salidos de las bocas de sus protagonistas, fallaba exactamente por lo que comentábamos más arriba. Sus referencias ochenteras parecían muy forzadas y, sobretodo, irrelevantes para otra cosa que no sea el golpecito en la espalda al espectador. Pero afortunadamente eso ha mejorado o, al menos, se ha pulido hasta el punto de no ser molesto. Porque hay ciertos detalles en la narración como las fechas inexactas de ciertos eventos (la memoria nunca es exacta) y la inclusión de vídeos caseros a final de cada episodio que nos indica que sus historias vienen de la experiencia propia, lo que las da veracidad.

The Goldbergs no es Moone Boy, claro. Es bastante más corriente en su planteamiento de comedia familiar (que no es que sea algo negativo porque Moone Boy, afortunadamente, no se parece mucho a nada que esté ahora en antena). Lo dicho, una excelente noticia su vuelta.

[1] Más de un año y medio ha pasado desde su estreno pero afortunadamente puede que tanta espera no se vuelva a repetir ya que su tercera temporada ya está grabada.