12 de marzo de 2014

De tonights shows y late nights

















Estás últimas semanas han sido movidas en lo que a la programación nocturna de NBC se refiere. Primero Jimmy Fallon ocupó el sillón que Jay Leno dejaba libre, de nuevo, en el mítico Tonight Show y después Seth Meyers ocupaba el puesto vacante que Fallon dejaba en el Late Night. Dos decisiones que acarrean consigo una buena cantidad de cambios y abren la que debería ser una nueva etapa dentro de la historia de un formato, el late night talk show, que en sus cincuenta años de historia se las ha arreglado para no perder nunca su identidad a base de ser muy fiel a su esquema clásico.

Un esquema que puede ser resumido rápidamente. Monólogo de presentación, entrevistas y actuación musical aderezadas con un par de segmentos recurrentes o sketches cómicos. Evidentemenente, dentro de esta rigidez formal el punto diferenciador lo pone el conductor del programa. ¿Y qué hace bueno a un presentador de late night? Pues su habilidad para equilibrar su talento entre esas diferentes partes del programa. En lo que podríamos llamar la "teoría del triatlón", un buen presentador debería ser capaz de al menos destacar en una faceta y no ser exageradamente malo en las demás. No hay nadie, por ejemplo, que logre entrevistas más naturales y alejadas de un guión previo que Craig Ferguson (más si la entrevistada es una mujer), Conan O'brien y su equipo de guionistas siguen teniendo muchos años después la habilidad de crear sketchs casi de la nada con solo poner al pelirrojo delante de una cámara y nadie maneja lo viral como lo hacen Fallon o, sobre todo, Jimmy Kimmel.

Pero vamos a centrarnos en la actualidad. A parte de moverse una hora en la parrilla y trasladar el programa de nuevo a Nueva York bajo el amparo de Lorne Michaels como jefe de todo, el Tonight Show de Jimmy Fallon (acompañado por su inseparable Higgins y la que posiblemente sea la mejor banda de late night actual, The Roots) sigue siendo el mismo programa que venía haciendo desde 2009 con la salvedad de poder contar más a menudo con celebridades de mayor caché. Así que sus fuertes y fallos siguen siendo los mismos. Como monologuista Fallon pasa el corte y ya, pero eso algo común con el resto de presentadores. Y es que hoy en día con la explosión de las redes sociales el contar chistes de noticias que han sucedido horas atrás resulta algo repetitivo. ¿Quién va a querer escuchar lo mismo que ha leído ya decenas de veces durante el día? Quizás esta sea la sección que más obsoleta parece haberse quedado. De nuevo, solo alguien como Ferguson es capaz de cada noche ponerse a recitar las noticias del día desde una perspectiva diferente, desenfadada y original. Pero es que, probablemente, por horario y personalidad The Late Late Show with Craig Ferguson sea el mejor late night en antena.

Sigamos con Fallon. Es un cómico mediocre que solo destaca por sus imitaciones y un entrevistador sin sustancia, pero su punto fuerte es ser "el chico bueno", algo que ya sabemos desde sus tiempos en Satuday Night Live. Siempre emocionado por estar ahí, agradecido y, digámoslo claro, muy pelota, su personalidad alegre contrasta con la actitud más cínica que tienen en mayor o menor medida el resto de sus competidores. Y esa personalidad le sirve para convencer a sus invitados de ser participes de los más locos y variados juegos y sketches, la verdadera imagen de marca de su programa. Porque no hay semana que más de uno de sus vídeos subidos a YouTube se viralice a la velocidad del rayo. Solo en su primera semana en antena repasó la historia del hip hop primero bailando con Will Smith y segundo volviendo a cantar con un fijo del programa como Justin Timberlake, juntó a Will Ferrell con Michelle Obama y convirtió a Brian Williams en el mejor cantante que ha existido nunca. Todos éxitos en Internet.

Así que una vez comprobado que Fallon juega sobre seguro lo verdaderamente interesante era ver como su amigo Seth Meyers, otro protegido de Lorne Michaels, se las apañaba cogiendo las riendas del Late Night. Meyers, mucho más curtido en la sala de guiones de SNL, ha apostado por ceñirse algo más al formato original. Con otro alumno de SNL como el todoterreno Fred Armisen de líder de banda y sidekick, demuestra mucha más solvencia en el terreno cómico y en las entrevistas. Sus monólogos son, tal cual, una versión reducida de su Weekend Update y a la hora de ponerse a charlar con su invitado deja más espacio para la improvisación. Pero el verdadero reto de Meyers es hacerse notar entre la abundante oferta similar que le rodea, encontrar su punto fuerte que le diferencie de la alta oferta con la que compite. A su favor, eso sí, tiene una rápida adaptación al puesto y la más que asegurada manga ancha para lograr hacerse ese hueco.