17 de diciembre de 2014

Klassic Kolbert


Aunque Stephen Colbert ya trabajaba en el Daily Show antes que Jon Stewart, fue con la llegada de este y la decisión creativa de ir dejando atrás el formato de noticiero falso a favor de otro centrado en la sátira y crítica política cuando el personaje que empezaba a perfilar empezó a tener más protagonismo. Colbert, el corresponsal, hacía el papel de un salvapatrias ignorante intentando aparentar por todos los medios lo que no era y que en muchas ocasiones se utilizaba como contrapunto cómico de los argumentos de expertos o del propio Stewart. Durante los ochos años que estuvo en el programa su participación fue aumentando a la par que su fama, dejando su impronta en infinidad de secciones, aunque posiblemente las dos más famosas fueran Even Stevphen y This Week in God.


Con Even Stevphen Colbert y, de nuevo, Steve Carell, desarrollaron una dinámica con la premisa de un debate a dos sobre cualquier tema de actualidad en el que siempre acababan insultándose el uno al otro. Incluso con la salida de Carell para protagonizar The Office, se le dio una conclusión a la sección con Ed Helms como sustituto en el papel de un incrédulo que no entendía muy bien como iba la cosa esa de meterse el uno con el otro en vez de discutir con argumentos. Años más tarde, ya en el Report, y con la excusa de la visita de Carell ambos trajeron de vuelta la mítica sección para comparar sus carreras desde que dejaron el Daily Show (con participación de Stewart incluida).

En This Week in God, por su parte, se podía ver a un Colbert más parecido a lo que estamos acostumbrados ahora. Gracias a la "máquina de Dios", se elegían varios temas de actualidad relacionados de una u otra forma con la religión para que Colbert los diseccionara y ridiculizara siempre desde la perspectiva de ese comentarista liberal algo corto de miras pero con ganas de comerse el mundo que llevaba trabajándose durante años.


Para entonces Colbert era el elegido a la hora de sustituir a Stewart cada vez que se ausentaba del trabajo. Así que cuando en 2005 se dio la posibilidad de crear un spinoff se propuso la idea de desarrollar un programa que le sirviera de plataforma, en forma y semejanza a ese falso que a modo de chiste llevaban promocionando un tiempo atrás, The Colbert Report. Un vehículo hecho a medida para su personaje, que parodiaría los programas de análisis político conducidos por presentadores pagados de sí mismos, con Bill O'Reilly y su The O'Reilly Factor como principal inspiración. El 17 de octubre de ese año se emitiría el primer episodio del Report, que desde su piloto dejaría clara su declaración de intenciones.


"Now I'm sure some of the Word Police, the wordanistas over at Webster's, are gonna say, 'Hey, that's not a word.' Well, anybody who knows me knows that I'm no fan of dictionaries or reference books. They're elitist. Constantly telling us what is or isn't true, or what did or didn't happen. Who's Britannica to tell me the Panama Canal was finished in 1914? If I wanna say it happened in 1941, that's my right. I don't trust books. They're all fact, no heart."

Un lema que resume y define perfectamente el espíritu del personaje y que años más tarde incluiría en su discurso para la cena de corresponsales de la Casa Blanca. Cogiendo de base su trabajo anterior y amplificando cada una de sus características, un nuevo Stephen Colbert había nacido. Uno que no hacía caso a su cabeza si no a sus entrañas, porque todo el mundo sabe que los libros son para las élites, no para el americano medio, que solo puede confiar en su instinto. Comenzaba una nueva era.