28 de julio de 2015

En el espacio, nadie puede oírte gritar. Pero sí reír.



Rick and Morty (Cartoon Network, 2014), la comedia de ciencia ficción de Justin Royland y Dan Harmon, ha vuelto con su segunda temporada. De la serie ya os hemos hablado aquí (e intentamos hacerlo siempre que podemos en Twitter) y nuestro entusiasmo por ella no solo está intacto, si no que cada vez es mayor. Pero esta vez queremos aprovechar para hacer un poco de recapitulación de un subgénero como es el de la sitcom de ciencia ficción. Porque como no nos cansamos de decir los referentes siempre están ahí y para llegar a donde estamos se ha ido creando uno caminos que no solo hay que repasar si no que muchas veces recomendar. 

Así que cojamos una máquina del tiempo hasta los años sesenta y empecemos.

En Los Supersónicos (ABC, 1962) Hanna-Barbera quiso continuar con el éxito de Los Picapiedra, esta vez situando la historia en un futuro espacial idílico. Un cambio de ambientación, pero no de intenciones, porque las historias de sus episodios eran un refrito del resto de comedias de los cincuenta y sesenta. Fue a mediados de los ochenta cuando la serie se recuperó para el bloque de animación de Hanna-Barbera y, aunque de forma infantil, se aprovechó su punto de partida para explorar argumentos más reconocibles de la ciencia ficción, sobre todo el uso de la tecnología. Un bloque de animación en el que se podían ver más intentos de la compañía de adentrarse en el mundo de la ciencia ficción, como la versión animada de la película de culto Las alucinantes aventuras de Bill and Ted (1989). Pero no sería la única de las creaciones del dúo de animadores más famosos de la televisión que serían recuperados para la causa. Dos de sus superhéroes sesenteros, Space Ghost y Birdman, volverían casi cuarenta años después gracias a Cartoon Network, aunque no desde luego como uno podría imaginar. En Space Ghost Coast to Coast (1994) se subvertía el formato de los talk shows americanos y se manipulaban entrevistas a famosos de carne y hueso a favor de su comicidad mientras que en Harvey Birdman, Attorney at Law (2000) se aprovechaba a casi todo el plantel histórico de la compañía para crear una comedia por momentos negrísima de abogados que homenajeaba por medio de la parodiaba el legado de la compañía. Y sin olvidar otra favorita de esta casa, The Venture Bros (2003), una reimaginación con muy mala leche de Jonny Quest (ABC, 1964).

Pero dejemos la animación por un momento para volver a los sesenta de nuevo. Un año después de Los Supersónicos aparecería My Favorite Martian (CBS, 1963) en la que un extraterrestre estrella su nave en la Tierra y tiene que vivir infiltrado para no ser descubierto. ¿Verdad que les suena? Esta reconocida fórmula de poner un elemento extraño dentro de nuestra época para que descubra el mundo, y nosotros a través de él, es una fórmula que se repetirá constantemente a lo largo de la historia de la sitcom americana. Ya sea en forma de familia que viene de la prehistoria como en It's About Time (CBS, 1966) [1], repitiendo el formato del visitante de las estrellas como en Mork and Mindy (1978, ABC), ALF (1986, NBC) u Out of this World (1987, NBC), con robot de por medio como en My Living Doll (1964,CBS) o Small Wonder (emitida originalmente en sindicación en 1985) o como un antepasado descongelándose en la actualidad y viviendo con un hijo que tiene la edad de ser su padre como pasaba en The Second Hundred Years (ABC, 1966). Una fórmula explotada que evolucionaría del individuo solitario a la familia completa, como en los casos de la más reconocible por todos 3rd Rock from the Sun (NBC, 1996), Aliens in the Family (ABC, 1996), intento de ese mismo año de repetir el éxito estético de las marionetas de la Jim Henson Company para Dinosaurs o la más reciente The Neighbors (ABC, 2012), en la que es la familia de humanos la que se muda a un barrio poblado exclusivamente por extraterrestres.

Pero al otro lado del charco no se iban a quedar quietos, claro. La tradición de ciencia ficción y comedia en Reino Unido es tan prolífica como en Estados Unidos (alguno hasta creemos que es mayor) así que es indispensable repasar su tradición a la hora de buscar referentes. Es capital la adaptación para televisión de un clásico de ambos géneros como es La guía de autoestopista galáctico (1981, BBC), porque cuesta creer que sin ella pudieran haber aparecido Astronauts (ITV, 1981), creada por dos tercios del grupo humorístico The Goodies y, sobre todo, Enano Rojo (BBC, 1988). Y aquí tenemos que hacer parada obligatoria por que la serie creada por Rob Grant y Doug Naylor representa la quinta esencia de lo que estamos intentando recapitular. La mezcla perfecta entre los mecanismos clásicos de la comedia televisada y los argumentos más complejos de la ciencia ficción y la metafísica. Hasta ahora hemos estado hablando de series que más o menos utilizaban diferentes elementos de ciencia ficción para utilizarlos como punto de partida o simple excusa para buscar la diferenciación de otras propuestas más genéricas. Pero Enano Rojo se metía sin miedo y de lleno en tramas más típicas de series clásicas como Star Trek, Doctor Who o similares. Y no solo para parodiarlas, como intentó hacer Quark (NBC, 1997) si no para utilizarlas como hilo conductor de su comicidad. Influencia directa de mucho de lo que vendría después, desde Futurama (FOX, 1999) hasta los intentos fallidos de repetir posteriormente su éxito como su remake americano (NBC, 1992), Hyperdrive (BBC, 2006), Other Space (Yahoo, 2015) o The Strangerers (Sky, 2000), la aventura en solitario de uno de sus creadores, Rob Grant, tras abandonar la serie. Incluso en este apartado podemos asomar la patita con la patria Plutón BRB Nero (TVE, 2008) de Álex de la Iglesia

No abandonamos las islas aún, que no solo de Enano Rojo vive su amplia tradición. Tomando referentes en la comedia de enredos en Goodnight Sweetheart (BBC, 1993) un manitas tiene que conciliar su doble vida en el Londres de la actualidad y en el de la Segunda Guerra Mundial, al que es capaz de viajar a través de un portal temporal. Con My Hero (BBC, 2000) se sigue la línea de lo superheroico que otras series como la americana El gran héroe americano (ABC, 1981) habían comenzado. Esta revisión de los super llegaría alcanzar cotas más cínicas con No Heroics (ITV, 2008) y culminaría teniendo una gran importancia dentro de la composición de una serie como Misfits (E4, 2011). Y del país responsable de The day of the Triffids o Survivors (BBC, 1975 y 2010) no nos podemos olvidar de propuestas post apocalípticas como Not with a Bang (ITV, 1990) de las que beben las más modernas Cockroaches (ITV, 2015) o Last Man on Earth (Fox, 2015), que cuenta entre sus productores a la nueva pareja de oro de Hollywood, Phil Lord y Christopher Miller, responsables cuando no eran tan de oro de Clone High (MTV, 2002), en la que los clones de varias figuras históricas acudían al mismo instituto, revisando también a la vez un subgénero tan americano como es lo teen.

Llegados a este punto, y una vez ya mencionada, tenemos que hablar de otra serie capital a la hora de buscar los referentes de Rick and Morty. Si al principio decíamos que de Los Picapiedra salía Los Supersónicos con Futurama y Los Simpson podríamos hacer una analogía moderna parecida. Pero aquí Groening y Cohen se dedicarían a revisar clásicos de ciencia ficción tanto de la televisión como de la literatura para acompañar a las aventuras de Philip J. Fry, un viajero en el tiempo que de repente se ve viviendo mil años en el futuro. Como Enano Rojo, Futurama podía ser divertida y paródica a la vez que exploraba los grandes temas de la ciencia ficción, pero además poseía en ciertos momentos clave una fuerza emocional que muchos dramas quisieran para ellos. 

Y finalmente de la mente perversa de Dan HarmonJustin Roiland nos llegaría el año pasado Rick and Morty, que coge toda esta tradición y vomita, a veces hasta literalmente, en ella. Tan dispuesta en meterse en temas capitales de la ciencia ficción como Enano Rojo y Futurama pero con la ventaja de poder dirigirse a un publico más adulto que ambas, lo que no solo le permite ser mucho más transgresora si no explorar temas mucho más peliagudos. Un serie que con una sola temporada se convirtió en referente obligatorio del género de la que solo se puede pedir una cosa. Que esté entre nosotros durante mucho tiempo.

Rick and Morty forever a hundred years Rick and Morty adventures dot com.

[1] De Sherwood Schwartz, creador de uno de los éxitos del momento, La Isla de Gilligan, de la que aprovecharía muchos de los decorados y trajes de la serie para crear la serie. En ella dos astronautas viajaban hasta la prehistoria, cosas de sobrepasar la velocidad de la luz, y acababan viviendo con una familia de cavernícolas. A mitad de temporada, y viendo que las audiencias no les acompañaban por lo que ellos creían que era una localización demasiado alejada de los gustos del público, la serie dio la vuelta a su premisa y devolvió a los astronautas a su tiempo acompañados, eso sí, de la familia que les acogió en el pasado.