21 de diciembre de 2011

17 de diciembre de 2011

Homeland




En una época tan prolífica para la ficción televisiva, parece mentira que el suceso más importante de la última década, que marcó el comienzo del siglo XXI y cambió nuestra forma de ver el mundo para siempre, no esté tratado como se merece por una serie de televisión. Por supuesto estoy hablando de lo que podríamos catalogar como el género “post 11-S”, cómo el ataque a las Torres Gemelas puso en guerra al mundo Occidental contra el terrorismo islámico. El apartado bélico del conflicto está cubierto de sobra por series como Generation Kill (HBO), Over There (Fx) o constantes referencias y episodios dedicados al tema en diversas series (se me viene a la mente The Good Wife). Pero los exponentes centrados en la amenaza terrorista en suelo americano y el juego de espionaje se pueden contar con una mano[1]. Llegado a este punto no puedo dejar de mencionar 24, la pionera del género (tan pionera que se estrenó un mes después de que cayeran las Torres), un thriller de acción trepidante gracias a su formato de tiempo real y sus constantes giros argumentales para mantener la intriga. Pero más que una respuesta, las aventuras de Jack Bauer eran una muestra de por qué los terroristas odian a los Estados Unidos, de cómo el “vale todo porque amo a mi país” no solo no resuelve el problema sino que lo empeora. Eso sumado a un héroe inmortal mitad John McClane mitad Chuck Norris y una facilidad para la exageración y el cliffhanger “de mear y no echar gota”, te lo ponían muy difícil para tomártela en serio.

Y justo ahí es donde Homeland llega, ve y vence. Adaptada de una serie israelí por Alex Gansa y Howard Gordon (productores y guionistas de 24), se desmarca rápidamente de ser 24 protagonizada por una Chloe O’Brian [2] de buen ver, para parecerse más a una Rubicon [3] de sangre caliente. Homeland comienza con una agente de la CIA, Carrie Mathison (Claire Danes), recibiendo información de que un prisionero de guerra americano fue convertido por una organización terrorista que planea un ataque sobre suelo americano. Meses después, Nick Brody (Damian Lewis), un marine estadounidense que llevaba 8 años desaparecido es rescatado de una prisión en Iraq y llega a Estados Unidos como un héroe de guerra. A partir de ahí comienza un juego del gato y el ratón que no tarda en ponerse muy interesante gracias a un excelente y cuidadoso manejo de la ambigüedad de los protagonistas: ¿Es Brody un terrorista o simplemente está sufriendo las consecuencias de haber sido prisionero durante tanto tiempo? ¿Es Carrie una analista de inteligencia brillante o su bipolaridad la hace obsesionarse?

Además de contar una historia interesante y de tener un desarrollo perfectamente planificado, el gran acierto de Homeland es la gran profundidad y atractivo de sus protagonistas. De Damian Lewis sabes que puedes esperar una actuación sólida, pero si le das un papel hecho a medida (su personaje podría ser una mezcla del Winters de Band of Brothers y el Crews de Life), obtienes un Brody brillante, por momentos perturbado e impenetrable, por momentos cálido y amable, pero siempre con una mirada que no te dice nada pero te lo dice todo. Si el trabajo de Lewis ya es notable, lo de Claire Danes es directamente espectacular [4]. Su Carrie Mathison pasa de la genialidad incomprendida a la paranoia, pasando por la profunda soledad, con una facilidad impresionante (ver el episodio 11 para entender por qué se merece una estatua de oro en su honor). Si por separado funcionan de maravilla, cuando el guión cruza a ambos protagonistas saltan auténticas chispas (no me meto en este tema para evitar spoilers). Los personajes secundarios completan un reparto muy sólido: el mítico Mandy Patinkin sienta cátedra de sutileza, Morena Baccarin interpreta a una convincente esposa y la hija de Brody es mucho más que una adolescente problemática (me acuerdo de Kim Bauer y el puma y todavía me río).

Lo que para mí hace a Homeland una gran serie es el cuidadoso y bien documentado tratamiento de un tema tan delicado como el terrorismo islámico en Estados Unidos. Dejando pasar la “fantasía” del planteamiento inicial, Homeland se desarrolla de manera realista y rompiendo esquemas del género: no hay agentes de campo inmortales, los informáticos no hacen magia tecleando 10 comandos por segundo, se muestra como la compleja organización de las agencias de gobierno a veces es perjudicial para la investigación... También es importante mencionar el punto de vista neutral de la serie, ambos lados de la historia reciben la misma importancia y los guionistas superan la difícil prueba de justificar, aunque sea parcialmente, la posición de los terroristas. Se agradece que no haya rastro del patriotismo recalcitrante (me pareció un gran guiño que la primera bandera americana que se ve sea la que usan los terroristas para comunicarse en clave) ni del “vale todo porque estamos con prisas” (ver el episodio dedicado a Saul ganándose la confianza del sospechoso).

Para ir terminando, no me queda más que decir que, además de ser el mejor estreno de lo que llevamos de temporada, Homeland narra una historia que se hacía necesaria en los tiempos que corren, con una visión moderada, reflexiva y moderna. Poco se le puede reprochar, si acaso que sea un poco más uniforme con el punto de vista que se le muestra al espectador para evitar revelaciones “tramposas” [5] y puestos a pedir, que no se alargue eternamente. Pero faltando solo por ver el final de temporada, lo que me ha hecho disfrutar esta serie no tiene nombre y por ello la aplaudo. Imprescindible y un gran paso adelante para la cadena Showtime.

[1] Mención especial para Sleeper Cell, también de Showtime, que pasó bastante desapercibida pero narraba una historia entretenida sobre un agente de gobierno infiltrado en una organización terrorista. Nada del otro mundo, pero el más claro precedente en televisión.

[2] Chloe O’Brian es la analista interpretada por Mary Lynn Rajskub en 24, famosa por ser brillante y antisocial a partes iguales y la mejor ayudante de Jack Bauer.

[3] Rubicon, una de esas series cuya cancelación fue justa e injusta a la vez. Era muy buena pero no la veía ni el presidente de AMC. Los que la hayan visto encontrarán muchas similitudes en Homeland, como la línea de tiempo del episodio 11.

[4] Sus pucheritos son debilidad de Alex.

[5] Lo que también se conoce en ciertos círculos como “hacer un Veena Sud”.

14 de diciembre de 2011

The Charlie Brooker's Zone


Les presento a Charlie Brooker. Puede que ustedes ya le conozcan por ser el creador y guionista de Dead Set (E4, 2008), por sus libros o por su columna semanal en la sección de televisión de The Guardian. Si no es así, lo más importante que tienen que saber del bueno de Charlie es que se caracteriza por hacer gala de un humor muy salvaje aliñado con una visión muy pesimista, y en muchas ocasiones surrealista, de todo lo que le rodea. Eso y que tiene nueva serie en Channel 4, Black Mirror.

Todos los episodios de Black Mirror [1] se componen de historias autoconclusivas e independientes entre sí con un solo nexo en común. Todas ellas tratan, sin genero definido y con un grupo de actores diferentes, sobre las implicaciones e influencia de las nuevas tecnologías, su impacto y sus posibles usos en las sociedades modernas. Como si una The Twilight Zone moderna e inglesa se tratara, Black Mirror consigue lo que la serie de Rod Serling consiguiera a principios de los sesenta. The Twilight Zone lograba gracias a la ciencia ficción poder exponer temas tabús para la sociedad norteamericana del momento que de otra forma más convencional serían censurados. Black Mirror recoge el testigo con las mismas intenciones y logra que cada semana el espectador sea testigo de una historia impactante tratada como nunca antes, elevando los límites del discurso televisivo y ofreciendo una experiencia nueva e irrepetible en cada episodio.

En The National Anthem, el primer episodio de la serie, se teoriza sobre como los avances de la tecnología afectan a todos los estamentos de la sociedad (desde la clase política al ciudadano de calle, pasando por los grandes medios informativos) y como estos favorecen,  poco a poco, a la deshumanización de las personas. Todo ello con muy mala baba y un humor negrísimo, siendo el episodio que en un universo perfecto Alan Moore hubiera escrito para The Thick of It. 15 Million Merits, por su parte, se mete en el terreno de la ciencia ficción más distópica para reflexionar sobre las relaciones humanas en una sociedad altamente tecnificada y totalitaria en la que se ha elevado hasta el ridículo el concepto de la vida online. Vamos, la novela que Orwell hubiera escrito si hubiera nacido cincuenta años después.

Del tercer y último episodio, The Entire Story of You, solo conocemos la sinopsis. ¿Qué pasaría si lleváramos el concepto de almacenamiento sobre nuestra vidas en las redes sociales hasta el extremo? No sé ustedes, pero yo estoy deseando saberlo.

[1] Tres en total, con dos emitidos a la fecha de escribir este artículo, The National Anthem y 15 Million Merits.

29 de noviembre de 2011

El Big Three de Nueva York


Se pueden decir bastantes cosas a favor de Bored to Death. Se puede decir, por ejemplo, que la serie de Jonathan Ames representa una revisión de los elementos más comunes de la literatura y cine noir. También podríamos apuntar que juega a desconstruir esos elementos como base de su comicidad y, para no dar mucho el coñazo e ir terminado rápido, podemos terminar diciendo que coloca todo ello en medio de un relato costumbrista sobre el tedio de la clase alta y vanguardista de New York. Pero lo que de verdad hay que decir de Bored to Death es que es una mesa que se apoya en tres patas y que, aún así, no cojea.

Porque el nexo de unión de todo lo anteriormente mentado no es otro que los tres personajes principales de la serie y la innegable química entre los actores que los interpretan [1]. Bored to Death se cimienta en la amistad de tres personas totalmente diferentes entre sí pero necesitadamente complementarias entre ellas. Y en lo más alto de esta pirámide se encuentra George como figura paterna sustitutoria para un Jonathan totalmente volcado en la búsqueda de su padre biológico y como ejemplo paterno a seguir por Ray en su búsqueda de identidad como amante y padre. Y todo ello sin olvidar la importancia de los personajes secundarios y recurrentes de la serie. Es la fauna que puebla esta noir-itica ciudad de Nueva York la que añade un toque excéntrico y alocado al cóctel de Bored To Death.

La tercera temporada de Bored to Death continua con la evolución progresiva que la serie lleva experimentando desde sus comienzos. Si con su primera tanda de episodios parecía más un quiero y no puedo con varios detalles interesantes y con su segunda temporada terminaba de refinar esas irregularidades, esta tercera, y por ahora, última temporada ha terminado de explotar todo el potencial de la serie.

[1] Ted Danson y la pareja de tipos con apellidos impronunciables. Sí, sí, el judió sobrino de Coppola y el gordito de descendencia helena.

23 de noviembre de 2011

Doctor Who: 1963 - 2011

Hoy, 23 de noviembre de 2011, Doctor Who cumple cuarenta y ocho años desde la emisión de su primer episodio, An Unearthly Child. Así que que mejor para celebrarlo que con esta humilde infografía que repasa la historia de la serie a partir de sus actores principales.


[+] Primera versión del póster.

Y unas cuantas curiosidades, de regalo:

- Los Doctores con más compañeros son el Primero (William Hartnell) y el Cuarto (Tom Baker).
- El compañero que más tiempo ha permanecido con el Doctor, el Segundo, es Jamie McCrimmon.
- El compañero que más reencarnaciones ha conocido del Doctor es el Brigadier Stewart, que ha compartido aventuras con los siete primeros Doctores.
- En realidad hay tres versiones diferentes de K-9, el perro robot mascota del Doctor.
- Solo dos compañeras han conocido a las reencarnaciones modernas del Doctor, Sarah Jane Smith y Jo Grant.
- El actor más viejo en interpretar al Doctor fue William Hartnell (con cincuenta y cinco años) y el más joven es Matt Smith (con veintiocho).
- Doce actores diferentes han interpretado al Doctor (Richard Hurndall interpretó al Primer Doctor en The Five Doctors en vez del malogrado Hartnell), y dos actrices diferentes interpretaron a las dos reencarnaciones de Romana, compañera del Cuarto Doctor.

16 de noviembre de 2011

Save Community, Occupy NBC



Los hechos:


La cadena NBC anunció ayer que la emisión de nuevos episodios de Community se verá interrumpida temporalmente cuando comience la mid season (Enero de 2012 en cristiano). La producción de la serie no está parada ni se habla de cancelación, simplemente se guardan los episodios para más adelante. La plaza vacante la ocupará 30 Rock, que regresa con su 6ta temporada (todavía cuesta creer que esta serie haya llegado tan lejos).

Las reacciones en internet:


"Si lo de Community significa lo que creo que significa voy a asesinar a alguien."


Como era de esperarse, el ejército espartano de fans de Community no se tomó estas noticias con demasiado optimismo. Acostumbrados a sufrir hasta el último momento por la renovación de la serie cada año y con el recuerdo todavía fresco de la cancelación de Arrested Development, es lógico pensar que NBC se quiera deshacer de una comedia minoritaria y alabada por la critica en favor de productos mucho más rentables y mainstream (lo de inferiores me lo reservo) como Whitney, Up All Night o el próximo estreno Are You There Vodka? It's Me, Chelsea (ganadora del premio al título más horrendo de la temporada). En cuestión de horas los posts de alarma se extendieron por Twitter y Tumblr como lo haría un incendio en el campus de Greendale. 


¿Es para tanto?

Como casi todo en este mundo, no. Por lo menos de momento. Como bien explican en esta entrada de Vulture, hay buenas razones para creer que Community todavía no está cancelada. Por un lado tenemos que NBC ya hizo lo mismo el año pasado con Parks & Recreation y podría ser que este año "le haya tocado" a Community. Por otra parte, aunque Community no sea un éxito de audiencia, con más de 60 episodios (contando los 22 de esta 3ra temporada), la serie está cerca de alcanzar la sindicación, un negocio que una cadena en el estado de la NBC probablemente no debería dejar escapar.

Mi conclusión:

Las cosas como son, Community no es un hit y nunca lo será (y parte de la gracia es que no lo sea). No parece que hoy por hoy corra peligro, pero si lo haría si NBC triunfara con algún estreno en mid season. Siendo realista creo que no me importaría que la serie terminara en su 4ta temporada, principalmente porque es el número que Dan Harmon dijo que necesitaba para contar la historia que tiene en mente. Lo que si me importaría es que si van a cancelar la serie, que lo digan pronto, así le daría tiempo a los guionistas a escribir el final que se merece. ¿Se imaginan el episodio final que podrían escribir con semejante información? Los que hayan visto el final de Arrested Development saben de lo que hablo (Maybe a movie.)

Como sabrán, en este blog no acostumbramos hablar de la industria de la televisión, principalmente porque no tenemos ni puta idea (y nos aburre), pero me pareció que esta serie en particular se lo merecía. Community es una rara avis de la comedia moderna, una ingeniosa máquina diseñada para experimentar y deconstruir el género y homenajear la cultura popular que la inspiró. Está claro que nunca fue un "producto rentable" y la serie te puede gustar mucho, poco o nada, pero lo que no se puede negar es que sin series como Community la televisión sería considerablemente peor.

[+] Save-Community.com Petición pública que recoge firmas. ¡Ya llevan más de 30 mil!


14 de noviembre de 2011

La trilogía de la vergüenza


Muy acertadamente, y adelantándose a ese aluvion de criticas que le acusan de repetir formula, Ricky Gervais se refirió a Life's too Short, su nueva comedia para la BBC, como el cierre de la trilogía que forma con The Office y Extras. El cierre a un tipo de comedia basada en la vergüenza ajena, en traspasar los supuestos límites de lo que se puede o no se puede hacer con el humor, en historias de miseria y bajona repletas de personajes míseros y, sobre todo, el cierre a un tipo de comedia democráticamente hiriente que se ríe de todo y de todos sin excepción.

Así que no es de extrañar que en Life's Too Short este representado al dedillo el libro de estilo de Gervais y su inseparable Setephen Merchant los cuales, rizando el rizo autorreferencial, han elegido interpretarse a sí mismos y centrar de nuevo su punto de mira hacia el mundo del espectáculo, como ya hicieran en Extras, a lomos de un Warwick Davis as himself en modo paródico, como si de una versión enana y más pagada de sí mismo de David Brent se tratara. Un Davis que sirve de nuevo filtro para el humor de esta pareja y que representa toda una subversión en la aplicación de la comedia observacional desde el  punto de vista de una rara avis de la sociedad. No solo por su condición de enano, si no por la de peculiar estrella de cine en clarísimas horas bajas que representa.

El juego de apariencias, las miradas profundas, los silencios incómodos, el anhelo a la vida pasada y el miedo al olvido son las armas con las que empieza a jugar este mockumentary repleto de mala baba, mucha incomodidad y una buena cantidad de cameos que prometen ser hilarantes [1]. Life's Too Short comienza bien su andadura y promete elevar el listón tal como lo hicieron sus hermanas mayores. La serie ya está en antena, ahora solo nos queda verla y esperar que eso ocurra.


[1] Como ha sido la aparición de Liam Neeson en uno de los momentos cómicos desde ya más importantes del año y como prometen serlo las interpretaciones de Helena Bonham Carter, Johnny Depp, Sting o Steve Carrell, entre otros.


South Park Alredy Did it


El último episodio de Family Guy hasta la fecha, Back to the Pilot, será recordado durante mucho tiempo por sus referencias al 11S y la polémica generada en la población estadounidense debido a ello. Una polémica, por cierto, basada en unos chistes inanes que solo se mantiene por la necesidad de una gran parte de la población actual de coger todo con papel de fumar y poner el grito en el cielo ante la primera muestra de pensamiento crítico alejado de lo que la mente colmena considera correcto o no. Pero no se crean que la finalidad de este artículo es indagar en el origen y propagación de esa polémica o en tomar parte en uno u otro bando, no. ¡Eso sería muy aburrido! La finalidad de este artículo es resaltar, por primera vez, los aciertos a la hora de abordar una sátira por parte de Family Guy para justo después arrebatarla parte de ese mérito por la tardanza en conseguir tal logro.

Sí, bueno, posiblemente esto también termine siendo algo aburrido.

El verdadero acierto de Back to the Pilot, tristemente apartado a un segundo plano por la polémica de marras, consiste en una crítica desde dentro de los peores vicios narrativos y humorísticos de Family Guy. Vicios que deberían conocerse de carrerilla, como la lista de los Reyes Godos los nombres de todos los actores principales que han aparecido en Doctor Who, y que muy gustosamente les listo: abuso de la referencia pop vacía y del chiste de consumo rápido intercambiable y metido con calzador hasta la extenuación, un diseño artístico pobre parcheado a lo largo de los años y una repetición de situaciones y argumentos continua.

Así pues, MacFarlane y sus guionistas han sabido reírse de sí mismos con acierto introduciendo en el episodio una visión exterior a la serie en boca de un Stewie y Brian que primero retroceden en el tiempo hasta el primer episodio de la serie para ser testigos de largos silencios, donde antes el espectador podía ver uno de los muchos sketches intercambiables marca de la casa, y que después viajan al futuro para comprobar como la formula se ha simplificado hasta el absurdo y como el avance en la animación no puede tapar un diseño de personajes erróneo desde su concepción. Un ejercicio de autocrítica bien entendido y realizado merecedor de la mayor de las loas que, sin embargo, llega tarde.

Y no llega tarde porque se haya realizado doce años después de la concepción de la serie, que también, si no porque hace cinco años South Park en su famoso díptico Cartoon Wars ya puso ese dedo en esa llaga, con la enorme diferencia de que la habilidad para la sátira y crítica de MacFarlarne y sus chicos no llega ni a la suela de los zapatos a la de Parker y Stone. Y aunque eso no le resta mérito ninguno a Family Guy sí que pone en manifiesto una verdad como un templo que debería repetirse más a menudo. No hay serie, ya sea de animación o no, con la habilidad de acertar antes que nadie a la hora de retratar y exponer cualquier aspecto que se cruce en su camino como South Park.

Así que parafraseando el título de otro de los grandes episodios de South Park, ese en que se exponía con total claridad las estúpidas comparaciones de la serie con The Simpsons, lo siento Family Guy, pero South Park ya lo hizo antes (y mejor).

13 de noviembre de 2011

Classic Doctor Who, el spin-off de Basura and TV


No tenemos perdón del señor. Llevamos unas semanas bastante parados y en vez de ponernos a reverenciar Homeland, a bajarnos los pantalones ante American Horror Story, a  recordarles por ya no sé cuanta vez consecutiva que South Park es la mejor serie de animación de la historia o, en contra de la opinión general, recomendar que se alejen lo máximo posible de Once Upon a Time, nos hemos ocupado a procurarnos más trabajo que nos mantenga alejados de aquí.

Por eso, y para no llenar más el blog de lo que está con artículos de Doctor Who, les presentamos Classic Doctor Who Files, el hermano pequeño de esta santa casa dedicado a recopilar, ordenar y mostrar gigas y gigas de material gráfico sobre la etapa clásica de Doctor Who. Cómics, portadas, artículos, fichas o ilustraciones son solo una pequeña muestra de todo lo que día a día iremos compartiendo siempre acompañado de información y anécdotas al respecto.

Así que ya saben, sean buenos whovians y mejores basuristas y pásense por ahí siempre que puedan, que les conozco a todos y pienso pasar lista todos los días. Classic Doctor Who Files, ¡no me hagan tener que repetirlo!

3 de noviembre de 2011

Móntate tu Película con Catalana Occidente [post patrocinado]

Por segundo año Catalana Occidente pone en marcha Móntate tu Película, el concurso en el que gracias a tu ingenio a la hora de subtitular y doblar vídeos puedes ganar suculentos premios y, de paso, pasar un buen ratejo, como yo lo he hecho con el vídeo que pueden ver arriba. 

Hacerlo es muy sencillo, solo tienen que registrarse en la web y comenzar a crear. Tengan en cuenta que pueden optar por dos categorías diferentes a la hora de participar, Estilo Clásico (en el cual eligen entre los seis vídeos de la web para doblar o subtitular y que se divide a su vez en tres temáticas, Auto, Hogar y Vida) y Estilo Libre (en el que pueden subir un vídeo propio). Una vez que lo hayan hecho, peguen el enlace de su vídeo en los comentarios de este post para comenzar a participar y automáticamente entrarán en el sorteo de cinco entradas dobles de cine además de optar a ganar uno de los 500 premios a repartir para todos los participantes entre los que se encuentran:
  • Un Opel Corsa con seguro a todo riesgo para el ganador a la mejor película del concurso.
  • Una Xbox 360 con 250 GB de disco duro y Kinect y una tarjeta de suscripción anual a Xbox Live Gold para los primeros clasificados por cada categoría (Clásico y Libre).
  • Un bono anual para los cines Yelmo para los segundos clasificados por cada categoría (Clásico y Libre).
  • Además, durante todo el concurso se entregarán otros premios, como tarjetas de suscripción anuales a Xbox Live, siete fines de semana en hoteles con desayuno incluido, doscientas entradas dobles para los cines Yelmo, merchandasing  de películas y muchas sorpresas más.
Los ganadores finales serán elegidos por un jurado de entre los usuarios finalistas que hayan obtenido mayor puntuación. Dicha puntuación será generada a partir de los votos de otros usuarios, número de comentarios y visitas recibidas. Por primera vez, junto a los finalistas populares, el jurado seleccionará dos escenas de película por categoría y modalidad en base a su ingenio y creatividad, así que no basta con que pongan en los comentarios el enlace a sus vídeos si no que les recomiendo que los publiciten por Twitter, Facebook o Tuenti, puesto que cuanto más gente los vea más posibilidades tienen de ganar algún premio.

Y si todo les sale a pedir de boca, en Febrero de 2012 todos los afortunados en ganar algún premio formaran parte en el Paseo de la Fama de Móntate tu Película 2012 en la que vivirán la experiencia como unas autenticas estrellas de cine. ¡Suerte!

[+] Este post ha sido redactado según el Código de Confianza C6C (Publicidad).

2 de noviembre de 2011

Enter the comedy

En riguroso inglés y a través de enlaces de Spotify, prepárense para horas y horas de risas con esta pequeña selección de discos de comedia de algunos de los cómicos actuales con más presencia en la televisión. No están todos, ni está todo de los que están, pero menos da una piedra.

Disfruten del ingenio de...



Louis C.K.:

Luckie Louie, Louie...

Hilarious Louis C.K. – Hilarious

[+] La versión vídeo con subtitulos en español.



Craig Ferguson:

The Late Late Show with Craig Ferguson...

Craig Ferguson – A Wee Bit O'Revolution







Aziz Ansari:

Parks and Recreation...

Aziz Ansari – Intimate Moments For A Sensual Evening





Patton Oswalt:

Bored to Death, United State of Tara...

Patton Oswalt – Finest Hour

Patton Oswalt – My Weakness Is Strong

Patton Oswalt – Werewolves and Lollipops

Patton Oswalt – Finest Hour




David Cross:

Arrested Development...

David Cross – It's Not Funny

David Cross – Shut Up, You Fucking Baby!



Jim Norton:

Bored to Death, Louie, Lucky Louie...

Jim Norton – Despicable

Jim Norton – Trinkets I Own Made From Gorilla Hands

Jim Norton – Yellow Discipline



Lewis Black:

The Daily Show, Harvey Birdman: Attorney at Law...

Lewis Black – The Prophet

Lewis Black – Stark Raving Black

Lewis Black – Luther Burbank Performing Arts Center Blues



Rick Shapiro:


The League, Lucky Louie...

Rick Shapiro – Unconditional Love


15 de octubre de 2011

Sobre el caos de Community

Se hizo esperar, pero por fin llegó el primer gran episodio, conceptualmente hablando, de la 3ra temporada de Community. No es que le hiciese falta, la serie estaba funcionando muy bien con las nuevas clases en Greendale, pero "Remedial Chaos Theory" viene a demostrarle a los incrédulos e infieles (que los hay) que la magia de los episodios "especiales" (se empieza a hacer realmente difícil confeccionar un top 10) nunca se había ido.


La estructura del guión de Chris McKenna es fascinante, funciona como un mecanismo de relojería a distintos niveles, está perfectamente diseñado para poner el concepto de las líneas temporales alternativas al servicio del desarrollo de personajes. Tanto los objetos relevantes (la maqueta de Indiana Jones, el revólver, el troll noruego, la botella de alcohol...) como los sucesos repetitivos (Roxanne, Britta en el baño, Jeff golpeándose la cabeza, los pasteles de Shirley) están insertados con precisión quirúrgica, y cuando se ponen en marcha a la vez en la línea temporal "oscura" te das cuenta del brillantemente detallista trabajo de los guionistas. Pero sin lugar a dudas, lo que más llama la atención es cómo la excusa de las distintas líneas temporales se utiliza para analizar la dinámica de grupo y profundizar en las distintas relaciones. El "caos del universo" que menciona Abed empareja a los personajes para que puedan explorar sus relaciones de una forma que no lo harían delante del resto y el azar del dado nos muestra cómo funcionaría el grupo en ausencia de cada uno de sus miembros. Ésto último deja un par de conclusiones interesantes. Por un lado vemos una vez más como el grupo se desintegraría sin la neutralidad de Abed, que fue quien lo formó originalmente. Por otro, y esto se podría convertir en un elemento central de la temporada, vemos cómo el grupo es mucho más libre y feliz sin Jeff.

A nivel cómico el episodio tampoco se queda atrás teniendo en cuenta que prácticamente todos los elementos tuvieron por lo menos un chiste a su alrededor. Britta y Troy siguen en estado de gracia, pero los one-liners de Chevy Chase fueron para enmarcar. El sensor de metahumor se dispara cuando hacen mención a un mismo suceso en lineas temporales paralelas (las pintas del repartidor de pizza, Pierce teniendo relaciones sexuales con Eartha Kitt...) para rematarlo más adelante desde nuestro punto de vista lineal. Y ni hablar del epílogo al más puro estilo Fringe, en el que el Abed malvado, consciente de que está en una linea temporal paralela, pretende viajar en el tempo para prevenir los acontecimientos y el Abed de la línea principal siente el "solapamiento" de ambas dimensiones.

Con uno de los guiones cómicos más perfectos que yo recuerde, actuaciones hilarantes, una producción y un montaje brillantes, "Remedial Chaos Theory" es un espectacular despliegue de recursos y un recordatorio de por qué Community está a la vanguardia creativa de la televisión y, consecuentemente, a la cola del reconocimiento por parte del gran público.

Para terminar, un par de detalles curiosos:
  • Como era de esperarse, el apartamento de Abed y Troy ("Bienvenido de la casa chez Trobed") está lleno de memorabilia de la serie: recuerdos de distintos episodios, camas literas, el poster de Kickpuncher, la bandera de Greendale... Pero el detalle que más gracia me hizo fue el frente de la nevera pintado como si fuese una máquina expendedora de las que hay en la universidad.
  • En el episodio anterior Pierce menciona haber mantenido relaciones sexuales con Eartha Kitt y nadie le hace caso. Ésto podría deberse a que "Remedial Chaos Theory" (3x04) originalmente se iba a emitir antes que "Competitive Ecology" (3x03), de ahí que el apartamento de Troy y Abed sea el 303 y al principio Annie le pregunte a Britta si no es el 304 en realidad. Otra teoría, bastante más loca, es que la línea temporal principal sea la de Abed y no la de Jeff, como explica este tío en su Tumblr.
  • Al final del episodio se puede oír que Troy y Abed están viendo un episodio de Inspector Spacetime.
  • Una tabla de doble entrada que sitúa cada evento en las distintas lineas temporales.
Más detalles (añadidos más tarde):

7 de octubre de 2011

American Horror Story


Entiendo que es difícil hacer terror en televisión hoy en día. Y más hacer terror clásico teniendo en cuenta que buena parte de los espectadores están más que acostumbrados a unos engranajes que reconocen como canónicos y que pueden identificar como tópicos. Pero como demostró no hace mucho la película de James Wan, Insidius, es posible hoy en día volver a los orígenes y reformular el género desde el conocimiento y, porque no, la autoparodia.

Y quizás siendo conscientes de ese conocimiento del género por parte del público, en American Horror Story (FX), Ryan Murphy y Brad Falchuk (grandes conocedores y amantes del terror) han configurado una historia llena de referencias [1] y lugares comunes de fuerte inspiración gótica [2] rodeada de una atmósfera asfixiante y confusa y adornada con elementos perturbadores e inquietantes.

Una perturbación e inquietud que no solo se consigue con la ambientación, los decorados o las interpretaciones si no también con el caótico montaje de las escenas y las elipsis que parecen obviar a propósito las momentos intermedios de desarrollo entre escenas importantes, lo que hace que la confusión que de por si sus historia y personajes construyen sea aún mayor.

El piloto de AHS es un claro ejemplo de la excesividad que Murphy lleva por bandera. Una exceso que parece venirle como anillo al dedo a la serie que, sin embargo, corre peligro de desgastarse demasiado pronto si basa su desarrollo en que cada nuevo concepto sea más grande y espectacular que el anterior. Pero como eso es mucho especular habrá que esperar al final del episodio trece, si es que antes estas simpáticos voces que he empezado a oír en mi cabeza no me obligan a matarlos a todos y tener sexo con sus cadáveres, claro. 

[1] Carrie, La Semilla del Diablo, Terror en Amityville, Halloween...

[2] En la serie nos encontramos con casi todos los elementos del terror gótico. Un escenario arquitectónico donde se centra la trama, atmósfera de suspense, eventos supernaturales, profecías, erotismo fuertemente marcado...

6 de octubre de 2011

[Conociendo Doctor Who] La Línea del Tiempo de River Song.



Lo prometido es deuda. Tras la línea del Tiempo de Amy Pond, aquí tienen la de River Song. Tengan en cuenta que los hechos están narrados cronológicamente desde la perspectiva del personaje, que es opuesta a la de El Doctor.

5 de octubre de 2011

[Conociendo Doctor Who] La línea del tiempo de Amy Pond


Esta línea del tiempo de Amy Pond pretende ser una guía aproximada de los sucesos más importantes de las dos últimas temporada de Doctor Who relacionadas con su protagonista femenina (no está configurada por episodios si no más bien por los eventos más significativos de los que hemos sido testigos).

Las dos líneas paralelas de Amy (Amy envejeciendo en The Girl Who Waited y la Amy del universo paralelo resultante de la alteración de un punto fijo en el tiempo en The Wedding of River Song) no están incluidas.

A su vez puede ser que algunos datos tambaleen debido a que no han sido confirmados, mostrados o por el simple hecho de que servidor se haya saltado algo y haya metido la pata. En este aspecto la fecha del rapto de Amy, o cuando River Song es concebida  son sucesos difíciles de datar. Pero si alguno de ustedes, gentes de bien, descubre alguna equivocación, por favor no duden en hacérmelo saber.



3 de octubre de 2011

Ronda de pilotos

2 Broke Girls:
CBS, sitcom.


New Girl:
FOX, comedia.


Freash Meat [+]:
E4, comedia.


The Fades [+]:
BBC, drama, fantasía, terror.


29 de septiembre de 2011

Las noches de Comedy Central


Comencemos con un poco de historia. En 1996 Comedy Central estrena The Daily Show, un late night presentado por Craig Kilborn del que un servidor no estaría hablando si no fuera porque tres años después Kilborn dejó su puesto a Jon Stewart, el encargado de hacer leyenda. Stewart transformó el programa y lo centro en la sátira política, se rodeo de lo mejor que encontraba creando una de las mejores canteras de comedia existentes y, por el camino, lleva ya conseguidos dieciséis premios Emmy. Ah, y un spin off, pero de eso hablaremos más adelante.

¿Por qué sátira política? Posiblemente porque antes de hacerse cargo de la producción ejecutiva del programa Stewart fue, entre otras muchas cosas, editor de The Onion [1], el periódico de sátira social famoso por sus noticias falsas y burla al periodismo [2]. Lo cierto es que la decisión no pudo ser más acertada porque gracias a ella el programa subió su audiencia de forma considerable, llegando a los mas de tres millones y medio de espectadores con la aparición de Barack Obama en 2008 [3].

Pero si importante es la figura de Stewart, más lo es la de los corresponsales. Colaborades de diversos segmentos del programa (reportajes, sketches o secciones propias) que son una extensión de la filosofía del mismo. Cómicos de primera fila o desconocidos talentos [4] representados en las figuras de más exito que el programa ha dado. Los Stephven, Steve Carrell y Stephen Colbert.


Del primero sabemos que tras el éxito y catapulta que le dio el programa acabó triunfando en The Office convirtiéndose en un actor y cómico reconocido a nivel mundial y del segundo... bueno, al segundo hay que darle de comer a parte.

Porque tal fue la repercusión del personaje de Colbert, un periodista republicano que no desentonaría en ninguna tertulia de Fox News, que en 2005 se ganó su propio programa. Emitido seguidamente después que The Daily Show, The Colbert Report es a los programas políticos conservadores de Estados Unidos lo que The Onion a la prensa en general. Pero es que la precisión en la sátira de Colbert y la habilidad de este a la hora de mimetizarse con el personaje es tal que no son pocos los seguidores del personaje que de verdad creen en la existencia como tal del mismo.

Para que se hagan una idea de a lo que me refiero, y como final del artículo, les dejo con la actuación de Colbert en la tradicional cena con los corresponsales de prensa de la Casa Blanca, donde, sin despegarse del personaje, el bueno de Stephen le dio un buen rapapolvos al por entonces presidente, George W. Bush, utilizando un discurso, además, muy cercano a los roasts que comentábamos la semana pasada:


Aquí la versión completa de más de veinte minutos que, por desgracia, no puede ser insertada.

 [1] De The Onion nace, por cierto, The A.V. Club, publicación cultural que, entre secciones de cine, libros o música, posee una base de datos sobre televisión de obligada lectura con reviews, reportajes y entrevistas tanto de las novedades como de series más clásicas.

[2] Un saludo para los talentosos muchachos de El Mundo Today.

[3] Que pueden ver en la extensa colección de clips del programa alojados en su página web.

[4] Una larga lista con nombres como John Oliver, Lewis Black, Ed Helms, Olivia Munn, Susie Essman, Caroline Rhea o Jeff Ross.

28 de septiembre de 2011

The Fades


En el hipotético caso en el que solo pudieran seguir una serie estrenada este comienzo de temporada, que sea The Fades. Bueno que sea The Fades y otra, porque la serie de Jack Thorne [1] para BBC3 constará de seis episodios en un su primera temporada, por lo que seguramente no les quitará mucho de su tiempo.

¿Pero qué ofrece la serie? The Fades es un drama adolescente de ambientación supernatural y con una estética muy deudora del cine de terror. Casi ná, así que vayamos poco a poco. Por una parte recoge el relato realista de la adolescencia británica heredera de Skins y lo introduce en una trama supernatural en la que su joven protagonista, Paul, es un chaval tímido e inseguro de sí mismo que tiene el don de ver todos aquellos espíritus que no consiguen abandonar el mundo después de la muerte. Y, por si eso no fuera poco, a todo esto se le suman las visiones apocalípticas que le atormentan y la introducción de otros seres terroríficos que representan un peligro mayor para la supervivencia de la raza humana.

En The Fades se condensan humor, drama y terror con un pulso de hierro lo que la posiciona en la otra cara de la moneda que una serie que, por definición, podría parecersela, Misfits. Pero donde esta última es gamberra, frenética e irreverente, The Fades es pausada, hostil y afectada en el mejor significado de la palabra.

Es, en definitiva, la serie que en este mes loco de pilotos, estrenos y regresos más les recomiendo para echar el lazo. Un mes de novedades, por cierto, bastante desastroso en su totalidad por lo que tocará esperar unos meses para comprobar si se producirá una previsible remontada o poner todas la esperanzas a una mid season que vendrá cargada con más de un proyecto de altura.

[1] El currículo del señor Thorne: guionista de Skins, Shameless y This is England '86 y co-creador de Casts Offs. También es un apasionado de la lectura, el deporte y la vida sana y posee conocimientos de informática a nivel usuario.

23 de septiembre de 2011

Fresh Meat

Mientras la NBC canceló vilmente la mejor serie adolescente que jamás se emitió en los Estados Unidos (por supuesto estoy hablando de Freaks & Geeks), en el Reino Unido Channel 4 no deja de ampliar su brillante catálogo de series de carácter juvenil, especializadas en reflejar, con distintos enfoques, lo que representa ser un adolescente en el siglo XXI. Con Fresh Meat, nueva serie que se emite los miércoles, nos sumergimos en una nueva etapa: la entrada a la universidad, el turbulento limbo que existe entre la adolescencia y la adultez, y la difícil tarea de reinventarse sin perder tu personalidad.


Siguiendo los pasos de sus antecesoras, Fresh Meat ataca con el clásico realismo sucio y la honestidad brutal de las series inglesas, situaciones y sentimientos típicos con las que resulta fácil sentirse identificado: pasar a ser independiente, la incomodidad social, aprender a convivir con desconocidos, las tonterías que decimos y hacemos para caer bien, la imperiosa necesidad de follar lo antes posible... Los diálogos altamente inspirados ("En esta casa somos demasiado Hufflepuff...") y el genial delivery de un reparto de jóvenes actores de gran nivel conforman un primer episodio que funciona y hace reír prácticamente desde el primer minuto. También hacen un muy buen trabajo de presentación, dibujando un grupo de personajes carismáticos, con personalidades creíbles y reconocibles. Destacan la inocente pareja protagonista que forman Josie y Kingsley (interpretado por Joe Thomas, en un papel similar al que hacía en de The Inbetweeners) y el robaescenas JP, un douchebag de manual.

En resumidas cuentas, una serie altamente recomendable que sin lugar a dudas gustará a los seguidores de Skins, The Inbetweeners y Misfits (que en un diagrama de Venn son prácticamente el mismo círculo). Mientras los americanos todavía se preguntan qué cojones era ese engendro de la MTV (el fallido remake de Skins) y lo más parecido que tienen a una serie juvenil son los culebrones artificiales de The CW; la televisión británica, con sus temporadas "pequeñas" (aunque yo prefiero términos como "concentradas" o "sin relleno"), sus cuidados guiones de autor y su cantera de actores ilimitada, es capaz de producir series de altísima calidad, capaces de abordar y profundizar en temas universales con realismo y sentido del humor.

21 de septiembre de 2011

The Roast of Charlie Sheen


Siendo breve e intentando ser claro, los roast son homenajes a la inversa. Espectáculos de gran tradición en los yuesei en los que una figura reconocida se sienta a observar como otra serie de personas, amigos en su gran mayoría liderados por una figura que hace de conductor, le vapulean y ponen en ridículo (y se vapulean y ponen en ridículo entre sí). Pero estos roast han evolucionado mucho desde su concepción en el club Friar [1] y su primer auge televisivo en los años setenta y actualmente, aupados por lo que podríamos llamar la comedia de insulto, son los representantes del humor televisado más extremo posible [2].

En esta tesitura se encuentran los roast de Comedy Central, hoy por hoy en boca de muchos por su último invitado de honor, Charlie Sheen. El bueno de Charlie, tras la la campaña auto destructiva de los últimos meses, parece estar acomodando su figura pública para su más que inminente regreso. Primero con la aparición, con disculpas incluidas, en la ultima gala de los Emmy y después con la emisión de este programa especial la misma noche que medio Estados Unidos tenía un ojo puesto en el estreno del primer episodio de Two and a Half Men sin su estrella.

Con Seth MacFarlane como roastmaster (lo que le gusta a esta gente ponerse títulos), introducción rockera por parte de Slah y unas cuantas estrellas entre el público (incluida una de las ex mujeres del invitado de honor) el roast de Charlie Sheen contó con un buen puñado de talentosos cómicos, actores, amigos y Jon Lovitz [3] y culminó con Sheen haciendo su alegato final, el que parece que pone fin a la pantomima que lleva meses protagonizando y, algo me dice, que minuciosamente preparando:

"I'm done with the winning, because I've already won. This roast may be over, but I'm Charlie Sheen and in here burns an eternal fire"

[1] El club Friar de Nueva York es una organización privada de principios del siglo pasado formada por cómicos y actores cuyos miembros son los ideólogos de estos roast y cuyo actual Roadmaster GeneralJeff Ross, es roaster asiduo de estos especiales de Comedy Central a la vez que escritor y productor de los mismos.

[2] No solo por el hecho de basarse muchas veces en el insulto más gratuito, si no también por no tener ningún límite a la hora de abordar los temas a tratar. Una evolución que los amantes del roast clásico aborrecen y que no dudan en calificar como inmmoral.

[3] El actor, e ídolo de MacFarlane y de cualquier persona de bien, William Shatner, los cómicos Jeff Ross, Patrice O´neill, Anthony Jeselnik y Amy Schumer, amigos como Myke Tyson y Stev-O y la actriz Kate Walsh en un registro muy apartado al que nos tiene acostumbrados en esas series en las que aparece y que nadie ve.

20 de septiembre de 2011

[Episodios Clásicos] Seinfeld: The Pitch/The Ticket


Cualquier episodio de Seinfeld serviría para relatar una tesis sobre el comportamiento humano, pero este episodio doble de la cuarta temporada en especial es relevante por otros dos principales motivos. Por una parte es el comienzo del primer arco argumental continuo de la serie y, por la otra, ese arco argumental es una recreación hiperbólica del proceso de creación y maduración de la serie por parte de Jerry Seinfeld y Larry David, comenzando así a introducir esos elementos metalingüísticos e intertextuales que el último tan bien maneja y que le han llevado al éxito con Curb Your Enthusiasm.

En The Pitch /The Locker nos encontramos con una historia en la que unos productores de la NBC abordan a Jerry en un bar para proponerle la idea de crear un show para televisión gracias a su talento cómico. Es desde entonces cuando Jorge, alter ego de David en la serie, se sube al carro ante la posibilidad de ganar una buena cantidad de dinero. Y si bien es cierto que todas las dudas reales de David a la hora de presentar la idea de la serie, al igual que su fuerte convencimiento de defenderlas ante todo, están representadas en cada una de las palabras que Jorge suelta por la boca durante todo el episodio, tan bien lo es que hay una diferencia notable en este caso entre realidad y ficción. Jorge Constanza no es un genio de la comedia y escritura como David, por lo que su mezquindad y egoísta forma de ver el mundo le deja como un bufón y no como el creador revolucionario que aparenta ser. Pero a pesar de ello, todo el episodio subraya la dependencia de David y Seinfeld a la hora de crear y escribir la serie y lo complementario de sus personalidades, posiblemente uno de los factores predominantes a la hora de desgranar las razones del éxito y calidad de la serie.

Y por supuesto, gracias a este episodio la frase "es una serie acerca de nada" se convirtió en la coletilla favorita para definir Seinfeld.


La subtrama del episodio, una historias más convencional en cuanto formato, sigue las diferencias entre Krammer y Newman, primero por un intercambio de objetos fraudulento, Krammer le cambia un detector de radares roto a Newman por un casco de moto, y segundo por el juicio para evitar que este último pague una multa de tráfico que si el aparato hubiera funcionado no hubiera tenido.  Y en este punto toca acordarse del personaje de Elanie que aparece en un par de cortes grabados independientemente y que en los dos episodios anteriores que abrían la temporada, The Trip, ni siquiera aparecía. Tal circunstancia se debió a que por esas fechas, Julia Louis-Deyfruss disfrutaba de la baja maternal por el nacimiento de su primer hijo y no sería hasta el siguiente episodio, The Wallet, cuando retomara el rol de Elaine de manera habitual.

Y para finalizar, uno de los gags más reconocidos de toda la serie, que aparecía en este episodio. Jerry tratando con las llamadas de telemarketing :


- Hi, would you be interested in switching over to TMI long distance service.
- Oh, gee, I can't talk right now. Why don't you give me your home number and I'll call you later.
- Uh, I'm sorry we're not allowed to do that.
- Oh, I guess you don't want people calling you at home.
- No.
- Well now you know how I feel. 

19 de septiembre de 2011

Amy Williams


Tal como ocurre con las interminables grandes sagas de supehéores de tebeo, en las que es más interesante leer por autores o sagas y no tanto seguir una continuidad, Doctor Who basa mucho su visionado en las interpretaciones que dan los autores sobre el mito. Tanto de forma global, el gran arco argumental de Steven Moffat de las dos últimas temporadas, como de forma individual, como ya hacían el propio escocés en la época de Rusell T. Davies y otros muchos, como Mark Gattis, estos autores han ido configurando con más o menos acierto una visión personal de entender la serie dentro de un conjunto más uniforme.

En este contexto aparece también Toby Whithouse [1], creador de Being Human y autor de un par de episodios de Doctor Who de esos que pasan con más pena que gloria, School Reunion y The Vampires of Venice. En el primero, el que nos interesa para analizar lo ocurrido en el último episodio hasta ahora de la serie, The God´s Complex, Whithouse ya se valió de la vuelta de la más excelsas de las compañeras de El Doctor, Sarah Jane, para desarrollar uno de los puntos en los que más pivota la serie, la relación del señor del tiempo con la gente que le rodea.

Y así es como llegamos a Amy Pond, Rory Williams y la anomalía que presentan como compañeros de viaje del Doctor. Whithouse nos muestra un Doctor consciente más que nunca  del efecto de su influencia hacia las personas con las que viaja lo que, unido a su historia con Amy, da como resultado una vuelta de tuerca a una constante en la historia de la serie. La experiencia vital de Amy como viajera de la TARDIS y su destino como tal [2] es opuesto a lo acostumbrado. De lo excepcional a lo ordinario, El Doctor primero arruina la vida de Amy, la chica que esperó y esperó, para luego arreglársela. Todo ello narrado consecuentemente con la personalidad de este undécimo Doctor, más viejo, menos escrupuloso y más consciente de sus pecados pasados. Y sin dejar de lado el desarrollo de la relación de este con un Rory que, a su manera, también representa un cambio en el rol típico de compañero. Y es que por encima de la magnificencia de los viajes temporales, y alejado del magnetismo de El Doctor, la máxima razón que tiene para seguir viajando, y arriesgando su vida, es su esposa.

[1] Un Toby Whithouse que parece ser el mejor posicionado, por cierto, para ser el sustituto de Steven Moffat en la producción ejecutiva de la serie.

[2] Por ahora, porque nos queda un final de temporada que puede contradecir todo esto y haga que dentro de tres semanas me tengan por aquí arrepintiéndome de tanta apresuración y resulte que tengamos matrimonio Pond para rato.

18 de septiembre de 2011

Mis Emmys


A pocas horas de que la alfombra roja se despliegue, estos son mis favoritos para llevarse la famosa estatuilla de la señora desnuda con cuernos de toro a la espalda que sujeta un ovillo de hilo. Pero hilo del bueno, eh, que se note donde hay dineros:

- Mejor drama: Glee. Nunca he llorado pasándolo tan mal como aquella vez que vi cinco minutos de un episodio. La gran favorita, sin duda.

- Mejor actor/actriz/actor secundario/actriz secundaria de drama: Está es muy fácil. Kevin Dillon es el único actor, hoy por hoy, nominable a un premio por ser capaz de interpretar a Johny Drama.

- Mejor comedia: Por sexagésimotercera vez consecutiva, el Emmy a la mejor comedia es para... ¡la lista de nominados de los Emmys!

- Mejor actor de comedia: Steve Buscemi, por tener una cara de la que es imposible no reírse cada vez que la ves.

- Mejor actriz de comedia: Christina Hendriks, para que complete la vitrina de premios junto a sus Globos de Oro.

- Mejor actor secundario de comedia: Un galardón para un veterano que lleva toda una vida rematando los chistes de sus compañeros de reparto. Un más que merecido premio que llega en el ocaso de su carrera para las risas enlatadas.

- Mejor actriz secundaria de comedia: Chris Colfer por su excelente trabajo en el drama favorito del público, Glee.
Un momento, un momento, Álex. Para el carro.
- Dígame querido espectador.
- Muy graciosa la entrada hasta ahora, pero me temo que has cometido un error con lo de Chris Colfer.
- ¿Un error? ¿Está seguro?
- Por supuesto. No puedes nominarle como mejor actriz secundaria de comedia, hombre.
- ¿Por qué no?
- Porque ya has puesto a Glee como drama. Es una contradicción, no tiene sentido.
- También es una contradicción sin sentido que Modern Family opte a siete nominaciones por comedia en los Emmy de verdad y nadie dice nada.
- Ahí me has pillado.
- Mejor miniserie o película para la televisión: Premio ex aequo para Lone Star y My Generation. No hubo series más minis que ellas en toda la temporada.

- Mejor reality: Dos Hombres y Medio, por mostrar al gran público la decadencia y bajada a los infiernos de Charlie Sheen.


Aunque bueno, esta es solo una humilde quiniela. Seguro que al final se lo lleva todo el Ala Oeste de la Casa Blanca, como siempre.

16 de septiembre de 2011

El superhombre


Que la séptima temporada de Curb Your Enthusiasm hubiese sido la última, no hubiera supesto ningún drama. Y es que la no reunión de Seinfeld podría haber sido un final redondo que cerraría perfectamente el círculo intertextual en el que se mueve la serie y, de paso, hubiera ofrecido una despedida a los espectadores estando en lo más alto de la comedia, sin dejar que ningún previsible bajón pudiera dejar una sensación agridulce en nuestras mentes. Pero Curb Your Enthusiasm es droga, y Larry David es el camello que sabe que mientras su mercancía mantenga la calidad va a poder seguir vendiéndola hasta que nosotros, pobres adictos, sigamos comprándola.

Y deberíamos dar gracias por ello cada día.

Porque, más o menos acertado, el esquema de Curb Your Enthusiasm se mantiene invariable y centrado en las manías, acciones y costumbres de un superhéroe moderno que lucha contra los más variados e infames villanos de las sociedades modernas: el costumbrismo, las convicciones sociales, el buenrollismo y la corrección política. Un héroe de a pie al que a más de uno le gustaría encarnar mientras una señora con carrito se le cuela en la cola de la panadería, ese es el Larry David ficticio. Un Larry David que sigue generando un ideario sobre como vivir libre en los tiempos que corren, al cual solo se le puede criticar el hecho de que las consecuencias de sus actos no sean tan devastadores al tratase de una persona social y económicamente acomodada.

Pero tal crítica sería muy de cogérsela con papel de fumar, y echársela en cara significaría que poco hemos aprendido en estos últimos once años.

Y si bien la trama central de esta temporada, el viaje a la más judía de las Nueva York, se queda como un mero cambio de aires (cambios que desde el principio están representados en un Larry David soltero y, por tanto, más auto destructivo que nunca), Curb Your Entusiasm sigue mostrando una capacidad notable para crear guiones en los que cada chiste y dialogo son partes de un todo que explota al final de cada episodio. Episodios que forman otra gran estructura que, circularmente, nos llevan de viaje hacia las fobias y filias de David. Porque por mucho que cambie el entorno, esta última temporada de Curb Your Enthusiasm nos viene a relatar que la guerra que mantiene Larry David es global [1], aunque se le saque de la seguridad de su pequeño mundo burbuja.

Todavía no se sabe si habrá novena temporada para la serie. Pero en pos de esa intertextualidad, una vez llegados a este punto, ¿no sería fabuloso que Curb Your Enthusiasm terminara en su novena temporada? Sí, ya saben, como lo hizo la mejor sitcom de la historia.

[1] La octava temporada de la serie empieza y acaba de la misma forma, pero en diferentes ambientes. Con Larry discutiendo por un coche mal aparcado.

12 de septiembre de 2011

Chears


Aunque parezca mentira, lo peor de la adaptación española de Cheers no es su carente falta de ritmo cómico, sus forzadísimos chistes o su sonrojante falta de timing a la hora de introducir las risas enlatadas entre los dialogos, no. Lo peor de Chears (que es así como la voy a llamar a partir de ahora para diferenciarla de la serie original) es que expone al detalle una triste realidad de una gran parte de la ficción española. Que se encuentra a treinta años de retraso, y gracias, respecto a la vanguardia televisiva.

Y es que independientemente de que se trate de un remake o no, y evitando cualquier tipo de comparación con la serie de James Burrows y los hermanos Charles, Chears cae por su propio peso. Y lo hace porque acumula la mayoría de los vicios de la comedia de prime time actual. Actores que no son cómicos, repetición de los mismos chistes de siempre, nulo riesgo, guiones desajustados y una realización desastrosa. Al menos, ¡qué no todo va a ser malo!, alguna mente preclara ha tenido a bien ver que esto no da para un episodio de noventa minutos y con Chears se ha optado por el formato que mejor le viene a la sitcom, los treinta minutos máximos [1].

Si todo transcurre con normalidad, Chears coleccionará estupendos porcentajes de share y acumulará millones de espectadores cada semana. Porque parte de este inmovilismo se debe al respaldo que reciben estas producciones por parte de un público pasivo que solo quiere sentarse a ver la tele el domingo por la noche para llevarse una alegría antes de volver a trabajar el lunes y que le es indiferente ver Chears, Aída o cualquiera de las series o programas que les de a las cadenas por programar. Un público utilizado por los grandes jefes de este negocio, que respaldándose en esos números (falsos y manipulados) [2] de audiencias se amparan en la gran mentira de la televisión: "le damos al público lo que el público quiere". Ja. La pescadilla que se muerde la cola.

Así que ya puestos a destrozar legados, propongo hacerlo bien, desde el principio. Copiar Te Quiero Lucy y tirar a partir de ahí, a ver si con un poco de suerte dentro de otros treinta años nuestros hijos y nietos puedan ver en la televisión en abierto una versión de Cheers decente.

[1] Aunque otra mente no tan preclara, posiblemente con un puesto de despacho superior, siguiera empeñada en que con media hora no es suficiente y decidiera que lo que lo peta es emitir dos episodios seguidos.

[2] Recomiendo, y mucho, el visionado de este reportaje, ¿Quién está ahí?, bastante revelador sobre la medición de audiencias en España.

1 de septiembre de 2011

Red Dwarf


Its cold outside, there's no kind of atmosphere...

En 1988 la BBC estrenó una comedia de ciencia ficción creada por Rob Grant y Doug Naylor basada en el sketch readiofónico de los mismos autores, Dave Hollins: Space Cadet, que creó historia. Repartidas en diversas etapas, Red Dwarf estuvo en antena durante ocho temporadas, hasta 1999, y diez años después volvió a la vida con una nueva temporada emitida en el canal Dave, en el que para 2012 se espera una nueva tanda de episodios. Entre medias especiales para radio, novelas y hasta un fallido remake americano.

... I'm all alone, more or less.

En Enano Rojo somos testigos de las aventuras del último humano vivo, Dave Lister (Craig Charles), superviviente de una fuga radiactiva en la nave minera en la que trabajaba gracias a que fue puesto en hibernación estática como castigo por colar una gata dentro de la nave. Tres millones de años después, despierta de su letargo para descubrir que no está solo del todo. Le acompañan Cat (Danny John-Julesun humanoide felino evolucionado de los descendientes de su gata, el holograma de su irritante y neurótico compañero de litera Arnold Rimmer (Chris Barrie)y Holly (Norman Lovett/Hattie Hayridge), un super ordenador con un cociente intelectual de 6000. Más tarde se unirá a la tripulación de la nave Kryten (Robert Llewellyn), un robot mayordomo de exquisitos modales programado para servir y no decir nunca que no.

Let me fly, far away from here...

Y eso es solo el punto de partida. Porque la serie aspiró a todo. A todo. No solo era una comedia modélica, capaz de desarrollar argumentos y situaciones a partir de cuatro personajes rodeados de tres paredes, si no que desde el primer momento apostó por presentar unos conceptos y argumentos dignos de la mejor ciencia ficción expuestos de tal manera que cualquier espectador pudiera disfrutar con ellos. La metafísica se mezclaba con la parodia, la ironía, la crítica y las personalidades de unos personajes perfectamente definidos.


... fun, fun, fun, in the sun, sun, sun. 

Porque todo parte de los personajes y sus personalidades. Sobre todo de sus dos protagonistas, Lister y Rimmer, antagónicos en cada detalle, y motores de la serie. Unos personajes que desde el principio están en constante evolución, gracias a una planificación argumental que se vislumbra desde los primeros episodios.Y es que Red Dwarf, bajo una apariencia de sitcom, esconde una actitud de querer romper con todo y llegar donde cualquier otra comedia no había llegado jamás.

Es muy difícil hacerle justicia a una serie como esta con cuatro párrafos muy generales porque, fácilmente, cada episodio de Red Dwarf daría para completar una tesis doctoral. De ese nivel estamos hablando, de uno que solo puede ser comprobado metiéndose de lleno en la serie. Porque cada palabra que se diga sobre ella será insuficiente para describir el nivel de una serie que empieza bien alto y que durante nueve temporadas, y lo que está por venir, demostró no tener techo.




27 de julio de 2011

El alien aburrido con TV de cable: #007: Las vacaciones del alien


Como el Alien, este santo blog se va de vacaciones. Y ambos esperan llegar vivos a septiembre. Nosotros lo tenemos claro... ¿pero qué le habrá pasado a nuestra pobre mascota? ¡¡CLIFFHANGER!!

16 de julio de 2011

Los Tops de Basura and TV: Momentos musicales de Treme III

Completo el especial sobre Treme cambiando un poco el formato de Alex. Intentaré compensar la falta de material multimedia (no encontré suficientes videos como para hacer 2 tops) comentando brevemente los recorridos musicales más importantes de esta maravillosa 2da temporada: el de Antoine Batiste, el de Davis McAlary, el de Annie y el de la propia ciudad de New Orleans. No me olvido de la fusión entre la vieja escuela india y la vanguardia jazz de Delmond Lambreaux, simplemente no encontré videos suyos en YouTube. Lo que si econtré es el disco que inspiró esa trama: "Indian Blues" de Donald Harrison Jr. y Dr. John, el saxofonista y el pianista que aparecen en la serie. Pueden escucharlo en Spotify. Bueno, vamos con el top:

John Boutte, Paul Sanchez y Annie - Accentuate the positive


En una de las primeras escenas de la temporada, la aterciopelada voz de John Boutte (el mismo de la intro de la serie) deja bien clara la filosofía de la gente que vive en la Nueva Orleans post-Katrina: "Bring joy to the maximum, bring gloom to the minimum." Y de regalo, un solo de violín de Lucia Micarelli marca de la casa.


Antoine Batiste and his Soul Apostles - Slip Away

El super grupo de R&B/Soul/Funk de Antoine nos dio, con diferencia, las escenas más divertidas de la temporada. Desde los cachondísimos ensayos, pasando por el duelo con Kermit Ruffins  y hasta la hilarante disgregación de la banda, lo que más me gusto fue el común denominador de sus actuaciones: el continuo homenaje a la musica más popular y mainstream, principalmente al reverendo Al Green. Además de permitirle a Antoine descargar sus necesidades de "gangster del amor", esta trama le permitió redimirse a Sonny, un personaje que se había hundido en la primera temporada. A continuación, pura picaresca a cargo del enorme Wendell Pierce:


DJ Davis & the Brassy Knoll - The Road Home

Por su parte, el super grupo de Davis es un gran ejemplo de la fusión de estilos característica de la cultura de Nueva Orleans: letras con contenido político, una sección de bronces potente y Bounce para hacer bailar a todo el mundo. Además de los momentos cómicos (la actuación final cantando "Sex Machine" no tiene precio), esta trama fue interesante por ver a Davis darse cuenta de que su verdadero talento está en saber apreciar la música y no en tocarla, una lección de humildad que humaniza al que hasta ahora era el bufón de la serie (en el mejor sentido posible). Otra cosa que me fascina de Treme es el hecho de que sus personajes están tan metidos en el mundo de la música que en muchos casos se ven obligados a contratar músicos en lugar de actores. Si la temporada pasada nos descubrió el virtuosismo de Lucia Micarelli, ésta introduce el flow desbordante de Lil Calliope (también conocido como Ace B).


Annie & Harley - After Mardi Gras

La trama del crecimiento de Annie como cantante y compositora fue la más bonita de la temporada para mi. Principalmente por los que para mi son los dos temas centrales: por un lado están las canciones universales, esas canciones mágicas que no importa cuando hayan sido escritas, siempre son actuales porque hablan de la vida en su estado más puro. Por otro lado está la relación mentor/alumno entre Harley y Annie, una relación que aparentemente le gusta mucho a David Simon: Steve Earle (Harley) ya fue el mentor de Bubs en The Wire y en esta misma temporada Sonny es rescatado de la soledad por el bajista de Antoine. La canción de Annie es preciosa, pero también me gustaría destacar la escena del funeral de Harley por la extraña e hipnotizante mezcla entre tristeza y alegría que transmiten todos los músicos tocando a la vez.


Louis Armstrong - Wrap your troubles in dreams

Y para terminar no podía guardarme otra escena que no fuese el montaje final de la temporada, una seña de identidad de las series de David Simon en la que siempre combina con excelente gusto una canción ideal con conclusiones mudas de las tramas de cada personaje y una serie de lugares característicos de la ciudad. De nuevo la música describe a la perfección la forma de vida de los personajes y se podría decir que es la esencia de esta serie: "Wrap your troubles in dreams and dream your troubles away."


That one got me...